03) El Proceso del Discipulado
Ya aclaramos que el discipulado no es un evento tal como un curso, un libro, una reunión, etc. Sino una relación, que atraviesa por un proceso. Y como tal, tiene al menos cuatro etapas:
1. Atracción
El proceso del discipulado comienza cuando un creyente nacido de nuevo entiende que él solo no puede cambiar y parecerse mÔs a Jesús. Necesita la ayuda y dirección de un hermano mayor en la fe llamado discipulador.
La prĆ”ctica del discipulado es anterior al Nuevo Testamento: MoisĆ©s tenĆa a JosuĆ©, ElĆas a Eliseo, NoemĆ a Ruth, Juan el Bautista tenĆa sus discĆpulos, y JesĆŗs a sus doce.
Luego de JesĆŗs, los apóstoles siguieron el ejemplo de su Maestro, formando ellos tambiĆ©n a otros discĆpulos: BernabĆ© trabajó con Pablo, quien a su vez discipuló a Silas, Timoteo, y Lucas, entre otros.
En todos estos casos se dio un principio espiritual, al que podemos llamar āatracciónā. Todos estos discĆpulos vieron āalgo especial de Diosā en su maestro, que los atrajo para seguir a esa persona y aprender de Ć©l o de ella.
Pero por sobre todas las cosas, antes de que el discĆpulo experimente esa atracción espiritual por su discipulador, primero debe haber sido atraĆdo por JesĆŗs, el Maestro de los maestros.
Es imposible discipular a un individuo que no fue atraĆdo por el SeƱor. Aunque le expongamos todos los beneficios de esta doctrina, y tratemos de mostrarle este camino. Sin la atracción de Dios, todos nuestros esfuerzos serĆ”n truncados.
2. Aprendizaje
DespuĆ©s de ser atraĆdo por el EspĆritu Santo, el discĆpulo entra en una escuela ininterrumpida. A travĆ©s de meses, aƱos y en diferentes Ć©pocas, el discĆpulo pasa por el proceso que mĆ”s lo caracteriza e identifica: el aprendizaje.
El discĆpulo debe tener un corazón enseƱable y una actitud de disposición. Es muy difĆcil aprender cuando creemos saberlo todo. Asimismo, es difĆcil enseƱar a alguien que no tiene un corazón abierto para escuchar.
Cuando una persona se cree en cierto nivel espiritual, que ya nadie le puede decir las cosas ni corregir: CUIDADO!!! Ese es el principio de su ruinaā¦
Hay tres diferentes maneras que las Escrituras presentan en cuanto a la manera de enseñar de Jesús:
1. Recibir instrucciones:
āY les dijo: ĀæNo sabĆ©is esta parĆ”bola? ĀæCómo, pues, entenderĆ©is todas las parĆ”bolas?ā (Mr 4.13)
Los discĆpulos, como buenos alumnos, preguntaron acerca de la parĆ”bola que no entendĆan. JesĆŗs les enseƱo a interpretar y entender la predicación.
Todo discĆpulo que pregunta necesita un discipulador que sepa responder. Evidentemente, no se puede hacer un buen trabajo de discipulado si el discipulador no estĆ” preparado.
Mientras el discipulador discĆpula, va enriqueciĆ©ndose a travĆ©s del estudio personal de la Palabra para responder adecuadamente. AdemĆ”s, el discipulador no estĆ” āsueltoā. Sino que a su vez, tiene a su propio discipulador o maestro, a quien acudir cuando no sepa responder las preguntas de sus discĆpulos.
2. Acatar Ćrdenes.
āDespuĆ©s llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espĆritus inmundos. Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordón; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto, sino que calzasen sandalias, y no vistiesen dos tĆŗnicas. Y les dijo: Dondequiera que entrĆ©is en una casa, posad en ella hasta que salgĆ”is de aquel lugar. Y si en algĆŗn lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de allĆ, y sacudid el polvo que estĆ” debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos. De cierto os digo que en el dĆa del juicio, serĆ” mĆ”s tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra, que para aquella ciudad. Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen.ā (Mr 6.7-12)
- En segundo lugar, un discĆpulo necesita aprender a escuchar órdenes, y ejecutarlas sin quejas o mala disposición.
- El discipulador tiene mayor autoridad espiritual que el discĆpulo, basada en el tiempo y la experiencia, y sobre todo en la autoridad delegada de parte de Dios.
- Pero esta autoridad no le da licencia al discipulador para incurrir en abusos, sino que es una gran responsabilidad que deberĆ” saber manejar, porque de todo lo que haga y diga a sus discĆpulos deberĆ” rendir cuentas delante del Maestro JesĆŗs.
- El discĆpulo debe tener la confianza de que su discipulador estĆ” dando órdenes que son respaldadas por las Escrituras, y que son para su bien.
- Este es el principio de autoridad espiritual: toda autoridad proviene de estar bajo autoridad. Si alguna persona no estƔ dispuesta a someterse a la autoridad de alguien mƔs, un hermano mayor en la fe; entonces no tendrƔ autoridad para ejercerla sobre los demƔs.
- Es necesario que el discipulador siembre conducta y ejemplo bĆblico, para que coseche respeto y obediencia.
- Un buen discĆpulo de Jesucristo escucha las órdenes y las obedece. En la obediencia hay bendición.
3. Aprender mƩtodos: (Mr 9.14-29)
- Aprender mĆ©todos es quizĆ” la mĆ”s difĆcil y lenta de las etapas. Esto se debe a que los mĆ©todos del EspĆritu Santo son tan vastos y ricos que nos lleva toda una vida poder descubrirlos y aprovecharlos.
- En Mr 9.14-29 los esfuerzos de los discĆpulos para ayudar a un muchacho endemoniado no dieron resultado. El padre del joven finalmente le entregó el caso a JesĆŗs. Para el SeƱor, el asunto no fue un problema. Los sorprendidos alumnos, le preguntaron al Maestro: āĀæPor quĆ© a ti te resultó y a nosotros no?ā El SeƱor les respondió:
āCuando Ć©l entró en casa, sus discĆpulos le preguntaron aparte: ĀæPor quĆ© nosotros no pudimos echarle fuera? 29 Y les dijo: Este gĆ©nero con nada puede salir, sino con oración y ayuno.ā (Mr 9.28-29)
- Los discĆpulos tenĆan un corazón enseƱable y aprendieron de los mĆ©todos de su Maestro. JesĆŗs encontró corazones humildes que aprendieron a preguntar.
- En la relación de discipulado, los casos mĆ”s difĆciles son con aquellos discĆpulos que ya saben algo de los caminos cristianos, y se aferran a su conocimiento sin aceptar consejos en sus mĆ©todos de trabajo.
- En la iglesia primitiva vemos a los discĆpulos funcionando a la medida del Maestro. La obediencia a los mĆ©todos les abrió el camino para hacer la obra del SeƱor.
Conclusión: los discĆpulos de JesĆŗs fueron efectivos porque aprendieron sus mĆ©todos, obedecieron sus órdenes y escucharon las instrucciones del Maestro.
3. Santificación
El proceso de transformarnos para ser mÔs como Jesús se llama santificación.
Este es el proceso en el cual el discĆpulo se va despojando del āviejo hombreā (la antigua manera de vivir), y se va revistiendo del ānuevo hombreā creado segĆŗn Dios (a la imagen y semejanza de Cristo).
Durante este tiempo la función del discipulador es clave. Porque le relación de amor que los une, y al irse conociendo mutuamente, le permite tener la confianza y tambiĆ©n la autoridad para motivar, corregir y guiar el crecimiento espiritual del discĆpulo.
Las metas de esta etapa del discipulado serƔn:
- Cambio de mente. (Rom 12.2)
- Cambio de actitud y de hƔbitos.
- Corregir conceptos equivocados.
- Despojarse de todo pecado y todo peso, para correr la carrera de la fe. (Heb 12.1-2)
4. Reproducción
En el principio Dios creó los cielos y la tierra, y a cada ser viviente que puso sobre la tierra le dio la facultad de reproducirse según su especie. Desde entonces, las aves se reproducen en aves, los peces en otros peces, las plantas en otras plantas, siempre según su especie.
Luego de crear el cielo, la tierra, los animales, las plantas, etc. Dios creó su obra maestra: al hombre y la mujer. Ambos son la imagen y semejanza de Dios aquà en la Tierra. Y les encomendó que administraran la creación, diciéndoles:
āSean fructĆferos y multiplĆquense; llenen la tierra y somĆ©tanlaā. (Gn 1.28) (NVI)
Al igual que el resto de la creación, los seres humanos tenemos la facultad de reproducirnos según nuestra especie. Todos los hombres y mujeres que habitan este planeta son creación de Dios, de eso no queda duda. Pero no todos son sus hijos. El apóstol Juan nos dice:
āPero a quienes lo recibieron y creyeron en Ć©l, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios.ā (Jn 1.12) (DHH)
Entonces, sólo aquellos que hemos recibido a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, somos llamados hijos de Dios, y habitamos en Su Reino.
Ahora bien, dentro del Reino de Dios, tambiĆ©n tenemos la facultad de reproducirnos, ya no sólo en hombres y mujeres, sino que ahora nos multiplicamos en discĆpulos. Esa es la Gran Comisión:
āPor tanto, vayan, y hagan discĆpulos a todas las nacionesā¦ā (Mt 28.19)
La Ćŗltima etapa del proceso de discipulado es cuando el discĆpulo ya adquirió la suficiente madurez espiritual para reproducirse en otros discĆpulos. Este es el sueƱo de Dios, que todo lo recibido y aprendido lo volquemos ahora en otros que tambiĆ©n necesitan crecer en su caminar con Dios, y formar su carĆ”cter a la imagen y semejanza de JesĆŗs.