Día 4: Apelar al intelecto

Uno de los aspectos más difíciles de compartir nuestra fe es cuando conocemos a alguien que no cree en Dios porque no puede verlo. De hecho, muchas personas muy inteligentes luchan por poner su fe en algo que no pueden ver. Prefieren confiar en su propio intelecto y en las cosas en las que realmente pueden confiar. 

Si has leído alguna parte del Nuevo Testamento, entonces es probable que hayas leído algo que fue escrito por el apóstol Pablo. Él era bien educado, muy inteligente e incluso una vez persiguió a las personas que creían en Jesús. La Biblia no dice esto con certeza, pero con todas las credenciales atribuidas a Pablo, es probable que fuera un judío arrogante y sabelotodo. Pero en un día poco probable, cuando Pablo seguía amenazando la vida de los cristianos, él fue transformado.

Mientras se acercaba a Damasco en su viaje, de repente una luz del cielo brilló a su alrededor. Cayó al suelo y escuchó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” “¿Quién eres, Señor?” preguntó Saulo. “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”, respondió. “Levántate y entra en la ciudad, que allí se te dirá lo que tienes que hacer” (Hechos 9:3-6 NVI).

Pablo pasó de oprimir y acosar a los cristianos a animarles y enseñarles. Durante años había escuchado la verdad acerca de Jesús, pero decidió rechazarlo porque esto no concordaba con todo lo que había aprendido en su vida. Pero en este día, ninguna cantidad de intelecto podría explicar su experiencia con Jesús en ese camino polvoriento.

Este método de evangelización, en el que apelamos al intelecto de alguien, no será para todos, pero será atractivo para algunos. Quizás simplemente no sentimos que sabemos lo suficiente como para recorrer este camino intelectual. Incluso si ese fuera el caso, todavía podría haber un momento en el que Dios coloque a alguien en nuestro camino que tenga una gran cantidad de preguntas, y muchas de ellas son para las que no pareces tener las respuestas. 

Dediquemos un tiempo a aprender cosas nuevas acerca de nuestro Dios asombroso, de modo que estemos preparados con las respuestas a las preguntas que se nos puedan hacer. También podemos leer libros y aprender sobre hombres y mujeres que llegaron a conocer a Cristo de una manera más intelectual. Algunas personas con las que nos encontramos no creerán en nada hasta que lo entiendan completamente. Y aunque no podemos cambiar sus corazones, podemos estar listos para compartir lo que sabemos y confiar en que Dios hará el resto.

No lo sabremos todo, pero podemos pedirle a Dios sabiduría que Él está listo para darnos. A medida que aprendemos cosas nuevas, Dios puede usarnos para llevar la verdad llena de gracia a alguien en el momento en que menos lo esperamos. 

Lectura Bíblica

Saulo aún lanzaba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor cuando fue a ver al sumo sacerdote. Allí le pidió cartas para las sinagogas de Damasco para que, en caso de hallar a hombres o mujeres de este Camino, los pudiera llevar presos a Jerusalén. Pero sucedió que de pronto en el camino, ya cerca de Damasco, lo rodeó un poderoso haz de luz que venía del cielo y que lo hizo rodar por tierra, mientras oía una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» Y él contestó: «¿Quién eres, Señor?» Y la voz le dijo: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues. [Dura cosa te es dar de coces contra el aguijón. Él, temblando de temor, dijo: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?” Y el Señor le dijo:] Levántate y entra en la ciudad. Allí se te dirá lo que debes hacer.» Los acompañantes de Saulo se quedaron atónitos, porque oían la voz pero no veían a nadie. Saulo se levantó y, cuando abrió los ojos, ya no podía ver, así que de la mano lo llevaron a Damasco, y allí estuvo tres días sin poder ver, y tampoco comió ni bebió nada. En Damasco había un discípulo llamado Ananías, que había tenido una visión en la que el Señor lo llamaba por su nombre. Ananías había respondido: «Aquí me tienes, Señor.» El Señor le dijo: «Levántate y ve a la calle llamada “Derecha”; allí, en la casa de Judas, busca a un hombre llamado Saulo, que es de Tarso y está orando. Saulo ha tenido una visión, en la que vio que un varón llamado Ananías entraba y le imponía las manos, con lo que le hacía recobrar la vista.» Ananías respondió: «Pero, Señor, he sabido que este hombre ha tratado muy mal a tus santos en Jerusalén. También sé que los principales sacerdotes le han dado autoridad para aprehender a todos los que invocan tu nombre.» Y el Señor le dijo: «Ve allá, porque él es para mí un instrumento escogido. Él va a llevar mi nombre a las naciones, a los reyes y a los hijos de Israel. Yo le voy a mostrar todo lo que tiene que sufrir por causa de mi nombre.» Ananías fue y, una vez dentro de la casa, le impuso las manos y le dijo: «Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.» Al momento, de los ojos de Saulo cayó algo que parecían escamas, y este recibió la vista. Luego que se levantó, fue bautizado; y después de comer recobró las fuerzas y durante algunos días se quedó con los discípulos que estaban en Damasco. Hechos 9:1-19 RVC

Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche. Santiago 1:5 RVC

Al contrario, honren en su corazón a Cristo, como Señor, y manténganse siempre listos para defenderse, con mansedumbre y respeto, ante aquellos que les pidan explicarles la esperanza que hay en ustedes. 1 Pedro 3:15 RVC

Artículos Relacionados

Simplifica

Tenemos vidas complicadas. Cada vez es más desafiante acomodar nuestros tiempos en una agenda repleta de compromisos. Cada vez nos cuesta más cumplir con las responsabilidades, agradar a todos. Cada vez es más difícil llegar a horario y parecería que las horas pasan más rápido.

Lo que más me sorprende es que en medio de esta pandemia, parecería que estamos más ocupados que antes.

LA PALABRA COMO SEMILLA: ¿Cómo Puede Transformar Tu Vida?

La poderosa parábola del sembrador y los diferentes destinos de las semillas traen una gran enseñanza para nuestras vidas. Aprende cómo la Palabra de Dios puede germinar y dar frutos abundantes dependiendo del terreno de tu corazón.
¿Sabías que cada tipo de suelo representa una actitud diferente hacia la Palabra? ¡No te quedes sin entender! Jesús te invita a preguntar y buscar respuestas. Lee el relato completo y profundiza en esta enseñanza transformadora aquí.

Comentarios

  1. Buen día! Es importante saber, aprender, buscar sabiduría. Si bien el evangelio es tan sencillo que lo comprende y acepta un niño, también es profundo y lo necesita una persona intelectual. Y los hijos de Dios tenemos acceso al conocimiento. No lo subestimemos. Hay muchos “instrumentos escogidos ” que alcanzar. Estemos preparados.¡¡ Y con el valor del asombrado Ananías!!?

  2. Buenos dias !!Bendecido Domingo !!! , para el intelectual y el sencillo , sienpre debo pedir sabiduria , cada dia mas !!!! Para llegar facilmente con la palabra a todos, y para aquelos que son intelectuales y plateadores , hacernos nosotros las mismaas pregunta y tratar de resolverlas antes , buscando bibliografia, todo lo que El Señor ,nos provea , asi estaremos preparados para todos !!!!! muy Bendecido ,Domingo !!!!

  3. Hola, hermanos! Bendiciones!
    Qué Dios acreciente en nosotros el hablar de su salvación con la sabiduría que viene de lo alto y con la guía de su Espíritu Santo, con palabras adecuadas y precisas. Qué no nos avergoncemos de Él. Y Dios hará germinar la semilla sembrada, porque suyo es el poder que trae salvación y vida eterna.