Día 354: “La propia fe”

“He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá” ( Habacuc 2:4). En la actualidad podemos ver que Dios ha extendido Sus redes de contención, dando la participación a cada fiel creyente para ayudar, motivar, consolidar y discipular al nuevo miembro de la congregación. Como en un cuerpo, todos somos agentes que contribuimos al crecimiento de la iglesia y a la expansión de las buenas noticias. Nos exhortamos, corregimos y aconsejamos para que ninguno quede en el camino y nuestra fe no muera. Sin embargo, son las propias decisiones, alineadas con la voz de Dios, las que nos guiarán a experimentar de manera personal una vida de fe. Ningún hombre puede vivir de una fe prestada; es responsabilidad de cada uno que la medida de fe que le fue dada, crezca. Los problemas de la vida son el gimnasio de la fe, y la Palabra de Dios Su alimento. No podemos ignorar que el enemigo hará su parte para que nuestra fe sea derribada, y aun la falta de conocimiento de la Palabra de Dios la debilitará. Por eso es necesario nutrirnos del conocimiento de Sus promesas y vivirlas. Desafío: Te animo a que actives tu fe orando por alguna situación o problema que tú estés atravesando o alguien cercano. Verás cómo tu fe comenzará a desarrollarse y crecerá. Hoy es tiempo de experimentar y vivir tu propia fe.

  • Habacuc 2:1-20 | (Leer)
  • Habacuc 3:1-19 | (Leer)
  • Apocalipsis 10:1-11 | (Leer)

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Simplifica

Tenemos vidas complicadas. Cada vez es más desafiante acomodar nuestros tiempos en una agenda repleta de compromisos. Cada vez nos cuesta más cumplir con las responsabilidades, agradar a todos. Cada vez es más difícil llegar a horario y parecería que las horas pasan más rápido.

Lo que más me sorprende es que en medio de esta pandemia, parecería que estamos más ocupados que antes.

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