Día 295: “Reteniendo la palabra”
“Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.” ( 2 Tesalonicenses 2:15). Lo importante en el Evangelio no solo es comenzar bien, sino también mantenernos bien y, lo que es mejor, terminar bien. Cuando termine esta carrera quiero llegar a la meta del supremo llamamiento en Dios, y no haber abandonado antes. Por este motivo es que Pablo les va a aconsejar a los tesalonicenses que se mantengan firmes, pero luego va a sumar algo más que los ayudará a lograrlo: el guardar la doctrina. La doctrina es el conjunto de creencias que tenemos y que nos permiten sostener nuestra fe y no claudicar. Esta doctrina, nos dice el Apóstol Pablo, tiene que ser sana, pura, santa y benigna, y debe engrandecer el nombre de Jesús. Familiarizarnos con la sana doctrina nos permite alejarnos de lo malo y lo incorrecto, y tener nuestro discernimiento entrenado para poder distinguir entre el mal y el bien, entre lo falso y lo correcto, entre lo de Dios y lo que definitivamente no es de Dios. Nuestra máxima referencia es Jesús, y queremos ser como Él. Para todo esto también es muy importante aprender la Palabra del Señor. Reflexiona: ¿Estamos guardando la sana doctrina? ¿Tenemos el conocimiento necesario para luego poder discernir? ¡Nunca es tarde! ¡Empecemos a estudiar la Palabra de Dios!
- Jeremías 44:1-30 | (Leer)
- Jeremías 45:1-5 | (Leer)
- 2 Tesalonicesnes 2:17 | (Leer)
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