Fidelidad que aflige

Yo sƩ, SeƱor, que tus juicios son justos, y que en tu fidelidad me has afligido. Salmo 119.75 (LBLA)

Sin duda la mayoría de nosotros coincidimos plenamente con la declaración de David en cuanto a los juicios del Señor, que en verdad son justos. Lo creemos de corazón y por eso estudiamos con diligencia su Palabra, para conocer mejor los caminos y los preceptos de Dios. La segunda parte de la declaración del salmista, sin embargo, nos lleva a un plano que es mucho mÔs difícil de aceptar. Unos cuantos, entre nosotros, hasta se opondrían con vehemencia a esta afirmación: que Dios en su fidelidad nos aflige.

No nos cuesta creer que las aflicciones son parte de la vida, aunque algunos tienen dificultad aun para aceptar esto, prefiriendo una espiritualidad triunfalista que niega la existencia del dolor, la angustia y el sufrimiento. Nos basta con mirar la vida, no obstante, para ver que las aflicciones estƔn inseparablemente ligadas al mundo en que vivimos. Nuestra teologƭa, entonces, nos indica que nuestro Padre celestial permite la existencia de estas aflicciones para nuestro bien y que debemos buscar en Ʃl la fortaleza e integridad que necesitamos para sobrellevarlas con fidelidad.

En este pasaje, sin embargo, David agrega al tema de las aflicciones una observación que, francamente, nos incomoda. En ella el salmista declara que las aflicciones fueron una demostración del amor del Señor hacia nosotros. ¿Cómo podemos abrazarnos a esta verdad, cuando el sufrimiento produce en nosotros tanta congoja? ¿Quién puede verdaderamente creer que Dios, en su fidelidad, nos aflige? La misma frase hasta parece ser contradictoria, pues la fidelidad, según la entendemos, requiere que Dios nos libre de las aflicciones, ”no que las produzca!

Si nos trasladamos por un instante al plano de la relación de un padre hacia su hijo, donde normalmente vemos las manifestaciones mÔs puras de fidelidad, podremos entender por qué nos resistimos a la declaración de David. Todo aquel que tiene un hijo le da prioridad a buscar la forma de evitar que su hijo sufra. Puede ser en cosas tan pequeñas como hacerle los deberes para evitarle problemas en la escuela, o en cosas tan grandes como asegurarle el futuro mediante una apelación a personas de influencia en una empresa o en el gobierno. La meta siempre es la misma: evitar que nuestros hijos pasen un mal momento.

Nuestro amor imperfecto, sin embargo, tiene implicaciones a largo plazo. La mƔs fƔcil de identificar es que ese hijo no tendrƔ capacidad de enfrentar ni de responder a las adversidades que inevitablemente le presentarƔ la vida. Tampoco desarrollarƔ la grandeza de carƔcter que solamente se cultiva por medio del dolor. De modo que, evitƔndole una incomodidad presente, le hacemos daƱo para el futuro.

El Señor invierte en nosotros con la eternidad en mente. Hay aspectos de nuestras vidas que necesitan ser tratados. Hay lecciones que debemos aprender, si es que vamos a caminar en fidelidad por sus caminos. Nuestro carÔcter debe ser pulido y refinado. Es por esto, entonces, que él no solamente permite la aflicción en nuestras vidas, sino que a veces la produce.

Para pensar:

David revela un aspecto del amor de Dios que no entendemos muy bien. ¿Se anima, de todas maneras, por fe, a darle gracias a Dios porque en su fidelidad nos aflige? ”Su opinión del Padre cambiarÔ radicalmente cuando comience a hacerlo!

Tomado con licencia de:

Shaw, C. (2005) Alza tus ojos. San JosƩ, Costa Rica, CentroamƩrica: Desarrollo Cristiano Internacional.

ArtĆ­culos Relacionados

LA PALABRA COMO SEMILLA: ¿Cómo Puede Transformar Tu Vida?

La poderosa parÔbola del sembrador y los diferentes destinos de las semillas traen una gran enseñanza para nuestras vidas. Aprende cómo la Palabra de Dios puede germinar y dar frutos abundantes dependiendo del terreno de tu corazón.
¿Sabías que cada tipo de suelo representa una actitud diferente hacia la Palabra? ”No te quedes sin entender! Jesús te invita a preguntar y buscar respuestas. Lee el relato completo y profundiza en esta enseñanza transformadora aquí.

Simplifica

Tenemos vidas complicadas. Cada vez es mƔs desafiante acomodar nuestros tiempos en una agenda repleta de compromisos. Cada vez nos cuesta mƔs cumplir con las responsabilidades, agradar a todos. Cada vez es mƔs difƭcil llegar a horario y parecerƭa que las horas pasan mƔs rƔpido.

Lo que mƔs me sorprende es que en medio de esta pandemia, parecerƭa que estamos mƔs ocupados que antes.

Comentarios