Interpretaciones Convenientes
Arrojando piedras contra David y contra todos los siervos del rey David, mientras todo el pueblo y todos los hombres valientes marchaban a su derecha y a su izquierda. Simei lo maldecĆa diciendo: «”Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso! JehovĆ” te ha dado el pago por toda la sangre de la casa de SaĆŗl, en lugar del cual tĆŗ has reinado, y JehovĆ” ha entregado el reino en manos de tu hijo Absalón; has sido sorprendido en tu maldad, porque eres un hombre sanguinarioĀ». (2 Samuel 16.6ā8)
La escena que hoy nos trae el texto bĆblico ocurre en el momento en que Absalón se levantó en rebelión contra su padre David. El rey, temiendo por su vida y la de los suyos, abandonó JerusalĆ©n y huyó al desierto. En el camino, cansado y triste, le salió al cruce este descendiente de SaĆŗl, que lo insultaba y agredĆa con piedras.
Lo invito a que reflexionemos juntos, por un instante, en la interpretación que le da este hombre a los eventos que estaban sucediendo en Israel en ese momento. Con todo el rencor y la ira acumulada por la pĆ©rdida del reino, Simei proclamaba confiadamente: Ā«JehovĆ” te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de SaĆŗl, en lugar del cual tĆŗ has reinado, y JehovĆ” ha entregado el reino en mano de tu hijo AbsalónĀ». Seguramente su denuncia no carecĆa de cierta satisfacción perversa en la situación, pues Simei veĆa en estos eventos el pago por todo el mal que habĆa vivido la casa de SaĆŗl.
Lo que debe atemorizarnos es esa tremenda facilidad que poseemos de interpretar el accionar de Dios segĆŗn nuestra propia conveniencia; y no solamente esto, sino tener profunda convicción de que las cosas son, en realidad, asĆ como las estamos describiendo. SaĆŗl mismo, con todos los delirios que habĆa experimentado por darle la espalda a Dios, le habĆa tambiĆ©n dado, en su momento, esta conveniente interpretación a las circunstancias. Cuando uno de sus hombres delató el lugar donde se escondĆa David, habĆa exclamado: Ā«Dios lo ha entregado en mis manos, pues Ć©l mismo se ha encerrado al entrar en una ciudad con puertas y cerradurasĀ» (1 S 23.7). HacĆa tiempo que el EspĆritu de Dios se habĆa apartado de SaĆŗl, pero Ć©l seguĆa creyendo que el SeƱor lo ayudaba en su afĆ”n de destruir a David.
Sabemos que en ambas situaciones la interpretación de estos dos hombres estaba completamente errada. Lo sabemos, sin embargo, porque poseemos el relato completo de la historia, junto a la interpretación de quien escribiera este libro. ¿En cuÔntas situaciones, donde no contamos con estos elementos, nos convencemos de estar interpretando correctamente el accionar de Dios, no sabiendo que estamos completamente equivocados? La equivocación es fÔcil de cometer, pues cada uno de nosotros somos arrastrados por los intereses personales de nuestra propia vida. Imaginamos que Dios estÔ prÔcticamente abocado a acomodar todas las cosas solamente para nosotros.
Para pensar:
La verdad es muy diferente. Los caminos del Señor no son nuestros caminos, ni tampoco sus pensamientos son los nuestros. Si somos honestos, tenemos que reconocer que su manera de moverse es radicalmente diferente a la nuestra. Por esta razón, conviene mucha mesura a la hora de interpretar espiritualmente los acontecimientos que nos rodean. ¿Quién puede verdaderamente entender los misterios de Dios?
Shaw, C. (2005) Alza tus ojos. San JosƩ, Costa Rica, CentroamƩrica: Desarrollo Cristiano Internacional.
Comentarios