Limitaciones

Entonces Eliseo le envió un mensajero a decirle: Ā«Ve y lĆ”vate siete veces en el JordĆ”n; tu carne se restaurarĆ” y serĆ”s limpioĀ». NaamĆ”n se fue enojado diciendo: Ā«Yo que pensaba: ā€œDe seguro saldrĆ” enseguida, y puesto en pie invocarĆ” el nombre de JehovĆ”, su Dios, alzarĆ” su mano, tocarĆ” la parte enferma y sanarĆ” la lepraā€. Abana y Farfar, rĆ­os de Damasco, Āæno son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavo en ellos, Āæno quedarĆ© limpio tambiĆ©n?Ā».( 2 Reyes 5.10–12)

No debe escapar de nuestra observación la forma en que NaamÔn fue recibido por Eliseo. Era un hombre acostumbrado a que otros le rindieran pleitesía, pues ocupaba un importante puesto en la corte del rey a quien servía. Seguramente le acompañaban las mÔs respetuosas y serviles recepciones dondequiera que se presentara. No ha de sorprendernos que él se considerara una persona mÔs importante de lo que realmente era. En esto no se diferencia mucho de nosotros, pues fÔcilmente somos intoxicados con nuestro propio sentido de importancia.

Cuando llegó a la casa de Eliseo el gran profeta ni siquiera salió a recibirlo en persona. Simplemente envió a su criado con un mensaje para el gran guerrero. Sin duda, parte del trato de Dios para aquellos con los que desea entablar una relación incluye hacerlos pasar por situaciones humillantes. Aunque NaamĆ”n debió sentirse insultado por semejante comportamiento, el obstĆ”culo mĆ”s grande para su sanidad no se encontraba en esta afrenta contra su dignidad. Ɖl mismo delata la razón por la cual se sintió tan airado: Ā«Yo que pensaba…» Es decir, NaamĆ”n se habĆ­a formado una idea de cómo serĆ­a la intervención de Dios en su vida. Al igual que muchos de nosotros, una vez que tenĆ­a elaborado su concepto de cómo actuarĆ­a el SeƱor era incapaz de concebir que lo hiciera de otra forma. Cuando creemos que podemos anticiparnos al actuar de Dios automĆ”ticamente descartamos otras manifestaciones; quedamos atrapados por nuestras propias expectativas. El SeƱor, no obstante, es tan creativo e impredecible que jamĆ”s podremos adelantarnos a la manera en que actuarĆ”. Al saber que su capacidad para intervenir es tan ilimitada, es mejor que nos armemos de un espĆ­ritu abierto, dispuestos a ser sorprendidos por las mĆ”s extraordinarias y rebuscadas expresiones.

En segundo lugar, NaamÔn halló que la propuesta del profeta era ridícula. Si de bañarse en ríos se trataba el asunto, en su propio país había ríos de sobra y mejores que los del territorio de Israel. ”Si hubiera sabido que le iban a proponer un plan tan absurdo, bien podría haberse evitado tan largo viaje! Pero precisamente es en este punto donde tropiezan las personas con las mentes mÔs privilegiadas: creen que los planes de Dios tienen que poseer la misma lógica e inteligencia que los planes de los hombres. Al medirlos con esta vara, sin embargo, las propuestas del Señor son francamente incoherentes, como atestigua una y otra vez la historia del pueblo de Dios. ”Quien pretende caminar con él debe estar dispuesto a hacer el ridículo!

Para pensar:

«Dios conoce el camino que tú tomas. Tú no conoces el camino que él toma». E. Elliot.

Tomado con licencia de:

Shaw, C. (2005) Alza tus ojos. San JosƩ, Costa Rica, CentroamƩrica: Desarrollo Cristiano Internacional.0000

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