Tiempo de retirarse
Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos ciclos de bronce, y que llevaba ceƱida una espada nueva, trató de matar a David; pero Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David juraron, diciendo: Ā«Nunca mĆ”s de aquĆ en adelante saldrĆ”s con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lĆ”mpara de IsraelĀ».( 2 Samuel 21.16ā17)
ĀæCuĆ”ndo es el tiempo en el que un lĆder debe hacerse a un lado para dejar lugar a los mĆ”s jóvenes? Todos hemos conocido situaciones donde un lĆder ya no tiene la vitalidad ni el empuje que tenĆa cuando era joven y, a pesar de esto, sigue insistiendo en ser el que lleva adelante el ministerio, de la misma manera que lo hizo en aƱos pasados. Esto produce un estado de verdadera frustración en la generación que deberĆa haber recibido de sus manos la antorcha.
En el pasaje de hoy encontramos una escena muy similar a aquella en la que David, siendo joven, obtuvo una gran victoria contra el gigante de Gat. En aquella ocasión, David no era mĆ”s que un muchacho y el SeƱor le concedió una hazaƱa que quedó registrada para siempre en los anales del pueblo de Dios. A esa victoria inicial David habĆa sumado una larga lista de extraordinarias demostraciones de valentĆa y coraje en el campo de batalla.
Ahora, sin embargo, David ya no era el mismo hombre. La valentĆa que lo habĆa caracterizado toda la vida aĆŗn seguĆa siendo una cualidad sobresaliente de su persona, pero carecĆa de la destreza y la fuerza que habĆa poseĆdo en otros tiempos. El resultado fue que este segundo gigante casi extingue la vida al rey de Israel. Uno de los hombres buenos y valientes que rodeaba a David se interpuso y logró evitar lo que hubiera sido una verdadera tragedia para el pueblo.
Ni bien habĆa pasado el mal momento, los hombres de David le exhortaron a no salir mĆ”s a la batalla a fin de preservar su vida. Era un momento de transición para el gran rey de Israel; un momento que lo retaba a hacer los ajustes necesarios en su vida, para ser consecuente con las crecientes debilidades que lo acompaƱaban.
Bien pudo haberse ofendido David frente a la sugerencia de sus hombres. El momento se prestaba para que luchara por retener aquello que se desvanecĆa lentamente con el pasar de los aƱos. Pero la grandeza de espĆritu que siempre caracterizó su vida no lo traicionó en este momento. Aceptó sus limitaciones y tuvo la humildad de escuchar a sus hombres. Nunca mĆ”s salió a la batalla. HabĆa llegado la hora en que hombres mĆ”s jóvenes asumieran la responsabilidad de velar por la seguridad de Israel.
Para pensar:
Ā”QuĆ© bueno serĆa prepararse desde la juventud para este momento! ĀæSe anima a hacer suya esta oración? Ā«SeƱor, permĆteme envejecer con gracia. GuĆ”rdame de aferrarme a un puesto. Dame un espĆritu generoso para que pueda ceder con gozo el lugar a los que vienen detrĆ”s de mĆ. Ā”LĆbrame de la amargura en los aƱos de mi vejez! AmĆ©nĀ».
Shaw, C. (2005) Alza tus ojos. San JosƩ, Costa Rica, CentroamƩrica: Desarrollo Cristiano Internacional.
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