Cómo podemos unir la influencia de la familia con la misión de la iglesia
Una Nueva Cultura de Discipulado
Veo a mi hija de 9 años jugar con mucho entusiasmo con una aplicación del celular llamada Roblox y el juego Animal Crossing de Nintendo Switch. Me llama la atención porque son juegos de cero competitividad. Al intentar jugar con ella, me percaté de que no entendía el concepto porque responde a una nueva cultura de “gamers” que, más allá de querer ganar, buscan disfrutar el viaje. Ella, en ocasiones, me tiene que clarificar: «Mami, recuerda, esto es más que un juego, es una experiencia».
Esta frase resuena profundamente porque nos recuerda que el discipulado familiar también es una experiencia de vida, una travesía de fe que no solo busca cumplir reglas o memorizar versículos, sino transformar corazones. Como iglesia, tenemos la oportunidad de comprender que estamos en la experiencia del discipulado familiar y que la iglesia es la gran familia de la fe.
La Iglesia Como Apoyo en el Discipulado Familiar
Todos atravesamos temporadas de incertidumbre que nos hacen replantear nuestras prioridades. En medio de los desafíos de la vida cotidiana, nos enfrentamos a la tentación de pensar que la vida cristiana es un juego entre quién gana o pierde, lo que nos desenfoca de la verdadera meta: una experiencia de fe que impacte todas las generaciones.
Siendo líder de las nuevas generaciones en la iglesia, he vivido temporadas de estancamiento en las que creemos que avanzamos con la misión, mientras las nuevas generaciones andan pausadas, atendiendo otros asuntos cotidianos que en nada se relacionan con esa misión. De repente, nos agotamos y hasta perdemos el enfoque de cuál verdaderamente es la misión de la Iglesia.

Se dice que los maestros son una influencia para los niños, pero está comprobado que, durante la niñez, la mayor influencia son los padres. En vez de buscar que los niños memoricen la Biblia sin aplicarla, debemos replantearnos cómo discipular a los padres para que ellos sean los principales guías en la fe de sus hijos.
La Iglesia No Es Solo el Templo
Muchas veces damos por sentado que la iglesia es un edificio, pero la realidad nos ha enseñado que la Iglesia es la comunidad de creyentes. Más que nunca, la Iglesia ha tenido la oportunidad de ser una red de apoyo, cuidado y sostenimiento para las familias.
Ciertamente, los padres están agotados y también el liderazgo de la Iglesia se encuentra cansado de tener que continuar improvisando. Entonces, ¿cómo acercamos la Gran Comisión a la influencia de los hogares si tenemos padres con menos tiempo y más agotados que nunca?
La iglesia debe entonces combinar la influencia de la familia con su misión para así impactar la vida de las nuevas generaciones. No existe una fórmula mágica para resolver esto, pero sí una iglesia dispuesta a redefinir su cultura y enfocar su misión en aliarse con padres y madres para hacer de la fe una prioridad en el hogar.
LOS PADRES TIENEN LA GRAN RESPONSABILIDAD DE ENCONTRAR EL CAMINO PARA QUE SUS HIJOS CONOZCAN A DIOS PERSONALMENTE MIENTRAS PARTICIPAN EN LA MISIÓN DE LA IGLESIA LOCAL.
Un Llamado Bíblico a la Integración de la Familia y la Iglesia
La Biblia nos llama a ser intencionales en la formación espiritual de nuestros hijos. Deuteronomio 6:5-7 nos recuerda:
«Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes» (NVI).
El propósito de Dios para la familia no se limita a la enseñanza de los padres. El plan divino para la familia es el discipulado y la evangelización a través de un testimonio de fidelidad. La Iglesia necesita a las familias y las familias necesitan de la Iglesia local.
Estrategias Prácticas para Unir la Familia y la Misión de la Iglesia
Para construir familias de fe, es fundamental que la Iglesia facilite herramientas y acompañamiento a los padres. Algunas estrategias prácticas incluyen:
1. Fomentar Grupos Pequeños
Los grupos pequeños deben ser espacios de conexión donde se fomente la lectura de la Escritura y la oración en comunidad.

2. Material de Apoyo para los Padre
Semanalmente, ¿las lecciones bíblicas alcanzan a los padres? Queremos que ellos también aprendan lo que se les enseña a los niños. Podemos ofrecerles preguntas guía para fomentar conversaciones en familia.
3. Devocionales Familiares
Brindemos materiales de lectura que motiven la reflexión y el diálogo en casa. Un plan de lectura bíblica en familia puede ayudar a mantener un tiempo diario con Dios.
4. Oración en Comunidad
En medio del cansancio, la oración compartida, ya sea por llamada o mensaje de texto, puede ser clave para fortalecer la conexión espiritual entre familias y la iglesia.
Conclusión
Como parte de la Gran Comisión, nuestro llamado es a guiar a las personas a una relación genuina con Dios. No se trata solo de enseñar doctrinas, sino de ser la Iglesia: el cuerpo de Cristo en acción. Cuando fortalecemos a las familias, estamos simultáneamente edificando la Iglesia. Al discipular a los padres, alcanzamos a los niños, y al discipular a los niños, aseguramos una generación que continuará la obra del Reino.
Es momento de evaluar a quién estamos dirigiendo nuestro mensaje cada semana y ser intencionales en alcanzar y equipar a quienes están criando en tiempos desafiantes. Aun cuando los padres tienen la principal responsabilidad en la vida espiritual de sus hijos, la Iglesia tiene el deber de cultivar una cultura donde familias enteras crezcan en fe, aprendiendo de las generaciones mayores y enriqueciendo la comunidad con la energía y el corazón de los jóvenes.
Los tiempos han cambiado, y con ello, los desafíos y oportunidades para la Iglesia. Sin embargo, la misión sigue intacta: caminar juntos como familia en Cristo. Que el afán del ministerio no nos distraiga de la esencia de nuestra fe: estar a los pies de Jesús y servir a la familia con amor y propósito.
Adaptado y tomado con licencia de la revista LIDER 625, edición 07, COACHING Y MINISTERIOS: A las nuevas generaciones. Pág. 4.
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