Proceso de aprendizaje
Cuando se quedó solo, sus seguidores junto con los doce, le preguntaban sobre las parÔbolas. (Marcos 4.10)(LBLA)
ĀæHa reparado alguna vez en cuĆ”ntas veces se repite en los evangelios esta escena? JesĆŗs enseƱaba a las multitudes. Los discĆpulos, quienes estaban entre los espectadores, recibĆan tambiĆ©n la enseƱanza del Maestro, pero no siempre entendĆan cuĆ”l era el sentido de eso que habĆan escuchado. Entonces, esperando el momento para estar a solas, se le acercaban y le pedĆan una aclaración, una explicación, o le compartĆan sus dudas.
De esta escena, repetida tantas veces a lo largo de los tres aƱos que compartió con ellos, se desprenden dos importantes principios para el lĆder que tiene un ministerio de enseƱanza. En primer lugar, usted no debe dar por sentado que lo que ha sido claro para usted, en el razonamiento y las explicaciones que ha compartido, es tambiĆ©n de esta manera para sus oyentes. Cada persona escucha y analiza lo que se le dice a travĆ©s de su propia cultura personal. Por otro lado, en el proceso de comunicación, siempre se pierde algo. De manera que aquella idea que le parecĆa tan fĆ”cil y sencilla a usted, puede haber llegado en forma confusa y compleja a los que le escuchaban. No asuma que lo que usted enseƱa o predica es claro para todos sus oyentes.
En segundo lugar, el maestro sabio entiende que la enseƱanza es un proceso. La verdad se va Ā«encarnandoĀ» en aquellos que la escuchan. A veces, la reacción inicial de sus oyentes puede incluso ser hostil, pero la Palabra va trabajando lentamente y echando raĆces en la persona que la ha recibido. De esta forma, serĆa mĆ”s correcto decir que la enseƱanza es un proceso y no un evento. A medida que una persona tiene tiempo para meditar sobre las verdades que ha escuchado irĆ” arribando a las conclusiones que abrirĆ”n la puerta a un verdadero cambio.
Al entender esta realidad, el buen lĆder provee oportunidades para que sus mĆ”s Ćntimos colaboradores puedan acercarse para buscar aclaraciones, hacer preguntas, o simplemente compartir de que manera han sido tocados por la Palabra. Esta es una parte fundamental del proceso de aprendizaje, y el lĆder que se apoya solamente en las reuniones formales para llevar adelante el ministerio de formar al pueblo va a encontrar que su efectividad no es muy alta. Es mĆ”s, el buen maestro entiende que esos momentos informales donde la conversación simplemente Ā«se daĀ» son muchas veces las ocasiones en las cuales ocurre la enseƱanza que mĆ”s impacta la vida de otros.
Para pensar:
Piense un momento en su propio estilo de enseƱanza. ĀæConfĆa demasiado en la enseƱanza de Ā«micrófonoĀ»? ĀæDirĆan sus colaboradores mĆ”s Ćntimos que es usted una persona accesible? ĀæQuĆ© cosas puede hacer para asegurarse que la gente realmente estĆ” entendiendo lo que comparte con ellos? ĀæCómo puede crear en su ministerio mĆ”s momentos informales como los que vemos ilustrados en el pasaje de hoy?
Tomado con licencia de:
Shaw, C. (2005) Alza tus ojos. San JosƩ, Costa Rica, CentroamƩrica: Desarrollo Cristiano Internacional.
QuĆ© importante es el contexto del grupo pequeƱo para explicar mĆ”s en detalle las enseƱanzas entregadas en el grupo grande el dĆa domingo. En el Grupo de Vida se da el verdadero discipulado, donde podemos preguntar, responder, orar unos por otros, buscar maneras prĆ”cticas de aplicar lo aprendido, y escuchar testimonios de los avances que cada uno va haciendo en su relación personal con JesĆŗs.
Qué bendición ser parte de la familia en Cristo, tanto el grupo grande como el pequeño. No te lo pierdas y disfrútalo al mÔximo!