
LIBRES DE NUESTRAS AFLICCIONES
Todos nosotros, hemos vivido, estamos viviendo o viviremos algún tipo de aflicción.
Algunas aflicciones son familiares, conflictos entre hermanos, un esposo infiel, un hijo rebelde, una hija atada al flagelo de la droga, alguna enfermedad prolongada, el dinero no alcanza, la puerta laboral no se abre.
āMuchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el SeƱorā Salmo 34:19
Aún nosotros que hemos rendido nuestra vida al Señor no estamos exentos de aflicciones.
āEn el mundo tendrĆ”n aflicción, pero confĆen yo he vencido al mundoā Juan 16:33
La historia de JosĆ© nos cuenta que sus hermanos por envidia lo vendieron por esclavo, aunque el SeƱor estaba con JosĆ© y todo lo que Ć©l hacĆa el SeƱor lo prosperaba. En la casa de su amo un tal Potifar JosĆ© prosperó porque el SeƱor estaba con Ć©l, pero vino otra aflicción, por no querer pecar con la esposa de su amo y fue llevado a la cĆ”rcel y en la cĆ”rcel, prosperó porque el SeƱor estaba con JosĆ©, hasta que salió para ser el segundo despuĆ©s del rey de Egipto.
José siguió sembrando bien en los momentos de su aflicción y es exactamente lo que tenemos que hacer nosotros.
Tal vez hemos sembrado bien, pero, tenemos que seguir sembrando bien para cosechar bien.
El rey David pasó por innumerables aflicciones, su suegro lo querĆa matar, un dĆa cuando volvieron al campamento los enemigos habĆan robado a las mujeres, los niƱos y los bienes y ademĆ”s habĆan prendido fuego la ciudad, y sus amigos querĆan apedrearlo.
āMas David se fortaleció en el SeƱor su Dios.ā I Samuel 30:6
Esto es exactamente lo que tenemos que hacer en los dĆas de nuestras aflicciones: Fortalecernos en el SeƱor nuestro Dios. Y el SeƱor le dio las estrategias para recuperar todo y vencer a sus enemigos.
David tenĆa toda la razón para enojarse y llenarse de ira de bronca, pero no lo hizo
āPorque en la ira del hombre, no obra la justicia de Dios.ā Santiago 1:20
Hay ocasiones que pensamos: Dios se olvidó de mĆ. Ćl no escucha mis oraciones. No me quiere responder. La fe flaquea. El enemigo susurra a nuestros oĆdos, maldice a Dios y muĆ©rete.
Todo lo que nos pasa tiene una razón y un propósito, y aunque nos duela confiemos,
āDIOS TIENE EL CONTROLā
Sigamos sembrando bien, si no pagamos mal por mal, sino por el contrario pagamos bien por mal, en la hora de nuestra aflicción, podemos declarar confiadamente:
āY sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan para bien.ā Romanos 8:28
Me preguntaba a mà mismo: ¿Cómo fue posible para el apóstol Pablo y Silas cantar himnos?
āPero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios, y los presos los oĆan.ā Hechos 16:25
Y el Señor los libró de sus aflicciones y fueron el medio de salvación para el carcelero y toda su familia.
āTorre fuerte es el nombre del SEĆOR, a Ćl correrĆ” el justo, y levantado serĆ”.ā Proverbios 18:10
āNo te olvides que tal vez, eres el faro en la tempestad de alguien.ā
Nuestro Señor Jesucristo pasó por las aflicciones:
Entonces les dijo: āMi alma estĆ” muy afligida, hasta la muerte, quĆ©dense aquĆ y velen junto a mĆ.ā Mateo 26:38
āY estando en agonĆa, oraba mĆ”s intensamente, y era Su sudor como grandes gotas de sangre, que caĆan hasta la tierra.ā Lucas 22:44
Las aflicciones a veces nos hacen traspirar. Era una noche frĆa, un rato mĆ”s tarde Pedro se calentaba junto al fuego. A veces las aflicciones, nos quitan el sueƱo, JesĆŗs oraba, pero Sus discĆpulos dormĆan.
A veces queremos que el dĆa termine y se haga de noche. Y a veces por la noche queremos amanezca y se haga de dĆa.
A veces nos preguntamos cómo se preguntó Pedro: Señor ¿A quién iremos? Y nos contestamos: Sólo Tú Señor tienes palabras de vida eterna, sólo Tú Señor tienes el poder de hacer el milagro que necesito.
āPorque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino UNO, que fue tentado en todo, segĆŗn nuestra semejanza, pero sin pecado.ā Hebreos 4:15
DeclarĆ” en fe, confesĆ” con tu boca:
Esto tambiƩn pasarƔ.
Cada vez que llovió, también paro, y trajo sus bendiciones.
Las horas mĆ”s oscuras de la noche, anuncian el amanecer de un nuevo dĆa.
Lo mejor estĆ” por venir.
Aunque ande yo en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estarÔs conmigo.
SƩ que vivirƩ y no morirƩ y contarƩ las obras del SeƱor.
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