Leccion 1, Tema 1
En Progreso

03) La Nueva Vida en Cristo

ā€œRenovaos en el espĆ­ritu de vuestra mente, 24 y vestĆ­os del nuevo hombre, creado segĆŗn Dios en la justicia y santidad de la verdad.ā€ (Ef 4.23-24)
ā€œNo mintĆ”is los unos a los otros, habiĆ©ndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento plenoā€. (Col 3.9-10)
ā€œPorque si vivĆ­s conforme a la carne, morirĆ©is; mas si por el EspĆ­ritu hacĆ©is morir las obras de la carne, vivirĆ©is.ā€ (Ro 8.13)
  1. No es suficiente liberarnos del viejo hombre, o descartar la vana manera de vivir. La vida cristiana es mÔs que un ambiente esterilizado, mÔs que un corazón libre de culpa.
  2. Ahora Cristo vive en nosotros; somos nuevas criaturas. Esta vida estĆ” plena de posibilidades por la gracia de Dios que opera en nosotros.
  3. Pablo nos exhorta a vestirnos del nuevo hombre. ¿Qué significa? Incluye las siguientes características que debemos afirmar y proclamar con fe:
    • Tenemos vida nueva: Al unirnos a Cristo, una nueva vida fue engendrada por Dios dentro de nosotros. Es una nueva creación, un nuevo hombre (2 Corintios 5:17)
    • Ahora podemos vivir en Cristo: Esto significa vivir de acuerdo al nuevo hombre creado por Dios en nosotros por Jesucristo. Esta es la vida de Cristo en nosotros.
    • Es una experiencia espiritual: Vivir segĆŗn el nuevo hombre es vivir en el espĆ­ritu, y no en la carne. Es dejar que Cristo viva en nosotros (GĆ”latas 2:20).
    • Manifestamos los frutos de esta nueva vida: El nuevo hombre es sumiso, humilde, manso, santo, paciente, misericordioso, lleno de amor, de gozo, de bondad, etc. Estas virtudes surgen y se manifiestan como resultado espontĆ”neo de una vida arraigada en Cristo. Es mĆ”s que autodisciplina, aĆŗn cuando la disciplina tambiĆ©n es necesaria. La plenitud de Cristo se manifiesta en una vida de fe y obediencia a Dios. Todo esto implica ademĆ”s, firmeza y vigor para resistir al pecado y la tentación. No es una vida pasiva o resignada (GĆ”latas 5:22-23; Colosenses 3:12-15).

Necesitamos una renovación constante

ā€œDespojaos del viejo hombre… y vestĆ­os del nuevo hombreā€ es un mandamiento que tiene una vigencia permanente.
  1. Exige de nuestra parte un permanente auto-examen (1 Cor 11:31-32) para asegurar que estamos viviendo en el espíritu y en la verdad, o para hacer la corrección indicada si no fuera así.
  2. Esta tensión explica porqué en las Escrituras este asunto se presenta a veces como acabado (del pasado), y otras veces como actual, exigiendo obediencia y cumplimiento.
  3. En resumen, la muerte del viejo hombre y la creación del nuevo:
    • Es un hecho realizado por la muerte y la resurrección de Cristo. Es algo que JesĆŗs hizo por nosotros.
    • Fue aplicada a nosotros por el bautismo (Romanos 6:4). AsĆ­ llegamos a experimentarlo personalmente.
    • Debe renovarse en nosotros cada dĆ­a, constantemente (Efesios 4:23-24; Colosenses 3:10, 2 Corintios 4:16). Permanentemente debemos despojarnos del viejo hombre con sus hechos, y revestirnos del nuevo. De modo que requiere una vigilancia constante.

Pregunta:

¿CuÔles son las obras de la carne, los hechos del viejo hombre, que debemos desechar? Escribir una lista, en base a los siguientes pasajes:

  1. Efesios 4:22 – 5:5
  2. Colosenses 3:1-10
  3. GƔlatas 5:19:21

Un cambio de prioridades

ā€œMas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serĆ”n aƱadidas.ā€ (Mateo 6.33)
  1. En esta nueva vida en Cristo, tenemos nuevas prioridades. Nuestro desafĆ­o es ordenarlas y mantener un saludable equilibrio.
  2. A partir de ahora las prioridades de nuestra vida son (en el siguiente orden):
    • Dios
    • Cónyuge (si estamos casados)
    • Hijos (o los padres para los solteros)
    • Trabajo / Educación
    • Servicio al SeƱor
  3. Todo lo demƔs, viene despuƩs. Si ponemos a Dios siempre en primer lugar, y las siguientes prioridades en el orden antes enunciado, tendremos vidas equilibradas y fructƭferas.
  4. Esto se materializa en el uso del tiempo, agenda, recursos, esfuerzo, dinero, trabajo, relaciones, etc. Dios nos sacó de una vida desordenada, para traernos al Reino de la luz, donde todo tiene su lugar.
  5. Si somos obedientes al Señor, y ordenamos nuestras prioridades según sus mandamientos, entonces tendremos paz, gozo, prosperidad, y disfrutaremos de todas las bendiciones de Dios.