04) ¿Quien Inspiró a los Escritores de la Biblia?
La Inspiración
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3.16)
"Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” (2 Pedro 1.21)
Inspirada por Dios: Cuando los apóstoles Pablo (2° Tim 3.16) y Pedro (2° Pedro 1:21) sostienen que las Escrituras son inspiradas por Dios, están haciendo referencia a la influencia sobrenatural del Espíritu Santo ejercida sobre la mente del hombre, para dejar constancia escrita sobre la revelación de Dios a su pueblo.
La Biblia es la Palabra de Dios: No debemos dudar que es Dios el que habla a través de las Escrituras, como si Él mismo pronunciara cada palabra.
El Plan de Dios: La Escritura inspirada revela el plan de Dios para toda la humanidad.
La Inspiración respeta la personalidad: La inspiración no significa que el pensamiento o la personalidad del escritor quedara bloqueada. Sino que escribía lo que el Espíritu Santo le decía, pero manteniendo su propia personalidad y estilo. Por ejemplo: No es lo mismo la declaración breve e inflexible de Juan, que la pluma argumentativa de Pablo, pues ambos, aunque actuaban bajo la inspiración del Espíritu Santo, sus escritos expresaban la personalidad de ambos.
Período de Inspiración: La inspiración de Dios para escribir la Biblia, reposó exclusivamente sobre los escritores de los libros canónicos (ver aparte); y concluyó con Juan, en la Isla de Patmos, tras escribir el Libro de Apocalipsis.
“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.” (Ap 22.18-19)
Todo el texto inspirado por Dios está dentro de la Biblia, y no hay otro texto inspirado fuera de ella. Esto es importante aclarar y señalar, ya que muchas sectas basan sus enseñanzas en textos distintos a la Biblia, y que incluso van en contra de la sana doctrina Bíblica (Ej: La Biblia del Mormón). Por otro lado, la iglesia católica romana cree que el Papa es el vicario de Cristo (significa que “está en lugar de Cristo”), y tiene la potestad para escribir documentos con la misma categoría de inspiración que la Biblia. Esto lo sustentan con la supuesta infalibilidad del papa. Pero la Biblia dice que quien envió el Padre para que represente a Jesús en la tierra, es al Espíritu Santo. Y que no debemos añadir ni quitar a las palabras que están escritas en la Palabra de Dios.
“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14.26)
Principio N°2: La única palabra inspirada por Dios es la que está escrita en la Biblia, y a ella le debemos obediencia si queremos que sus bendiciones nos alcancen.
La Revelación1
“Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 16.17)
La palabra “revelar” significa literalmente “correr el velo”. Y eso es lo que sucede cuando, por la acción del Espíritu Santo, a los hijos de Dios se nos revela una verdad que está en la Palabra de Dios.
El “logos” es la palabra escrita. Es lo que todos leemos en la Biblia, porque está escrito allí. Pero el “rhema” es la palabra revelada. Es cuando el Espíritu Santo vivifica el Logos escrito, y se revela directamente a nuestro espíritu por medio de un Rhema. Eso es cuando decimos: “Dios me habló…”, o “Dios me mostró en su Palabra tal o cual verdad”.
Aquellas personas que aún no han hecho a Jesucristo el Señor de sus vidas, es decir que no han nacido de nuevo, viven sólo en lo que la Biblia llama “el hombre natural”. Y ellos sólo pueden leer el “logos” (palabra escrita en la Biblia). Pero muchas veces no lo entienden, no reciben el “Rhema”, porque estas verdades sólo pueden discernirse espiritualmente.
“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 Corintios 2.14)
Conclusión:
El Espíritu Santo nos revela las Escrituras, transformando el “Logos” en un “Rhema”, para entender mejor la voluntad de Dios para nuestras vidas.
1 Nota: a los fines prácticos de este manual, utilizaremos indistintamente la palabra “Revelación” e “iluminación”.