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Historia de los Avivamientos (2025)

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Leccion 8, Tema 1
En Progreso

c. La unción

Uno de los fenómenos espirituales más interesantes que se han producido estos últimos años en la iglesia evangélica en Argentina es lo que, desde 1992, se ha llamado “la unción”. Básicamente se trata de la experiencia de la llenura del Espíritu Santo.

Entre los elementos que caracterizan las manifestaciones asociadas a este fenómeno se encuentra las caídas bajo la influencia del Espíritu, explosiones de llanto o risa incontenibles, temblores, sensación de calor o frío, y un agradable estado de armonía y éxtasis que muchos han descripto como “borrachera espiritual”.

Por cierto, el conjunto de estas vivencias no es nuevo, ya que la historia del cristianismo registra cientos de casos similares a lo largo de los siglos. Generalmente, tales vivencias han estado asociadas a tiempos de renovación y avivamiento espiritual.

En 1992, el pastor pentecostal Claudio Freidzon, de la iglesia Rey de Reyes perteneciente a la Unión de las Asambleas de Dios, en Buenos Aires, fue a visitar al evangelista Benny Hinn en la ciudad de Orlando, EE.UU. Según él, fue allí que recibió “la unción”, que luego comenzó a ministrar a su congregación. En pocos meses su iglesia creció notablemente, al tiempo que pastores y miembros de todas las iglesias evangélicas de Argentina y países vecinos asistían a las reuniones para recibir la llenura del Espíritu. Lo interesante es que la mayoría de los pastores por los que Freidzon oró pertenecían a denominaciones históricas y tradicionales, en cuyas iglesias comenzaron a repetirse los fenómenos de caídas, borracheras y otras manifestaciones características de la unción del Espíritu Santo.

Desde el año 1993, el número de iglesias locales evangélicas renovadas espiritualmente por “la unción” había crecido de manera llamativa, mientras Freidzon congregaba cada vez más gente en enormes estadios de fútbol en campañas de evangelización y sanidad, acompañadas de oración por “la unción”. El clima de despertar espiritual, de entusiasmo religioso, y de deseo de servicio y consagración parece evidente en aquellas congregaciones que están pasando por este tipo de experiencias espirituales. Desde Argentina, el fenómeno de “la unción” pasó a otros países del continente y del mundo.

Algo llamativo es que el fenómeno, aparentemente de corte pentecostal-carismático, se vive dentro del marco de cada tradición denominacional y es ajustado a las pautas teológicas propias de cada una. Por eso, es difícil que las experiencias y sus manifestaciones generen nuevas formas institucionales. Más bien, la “unción” parece operar como un elemento secundario, que se agrega a un proceso más global de renovación espiritual, que está en marcha y que puede ser preparatorio de un tiempo de gran avivamiento espiritual a nivel continental y mundial.