Leccion 8, Tema 1
En Progreso

12.4) Atributos incomunicables de Dios – Omnipresencia de Dios

Así como Dios es ilimitado e infinito con respecto al tiempo, es ilimitado con respecto al espacio. A esta característica de la naturaleza de Dios se le llama omnipresencia de Dios (el prefijo latino omni quiere decir «todo»). La omnipresencia de Dios se puede definir como sigue: Dios no tiene ni tamaño ni dimensiones espaciales, y estÔ presente en todo punto del espacio con todo su ser, y sin embargo, Dios actúa diferente en diferentes lugares.

El hecho de que Dios es el Señor del espacio y no puede ser limitado por el espacio es evidente primero por el hecho de que él lo creó, porque la creación del mundo material (Gn 1:1) implica igualmente la creación del espacio. Moisés le recordó al pueblo el señorío de Dios sobre el espacio: «Al Señor tu Dios le pertenecen los cielos y lo mÔs alto de los cielos, la tierra y todo lo que hay en ella» (Dt 10:14).

a. Dios estĆ” presente en todas partes.

Sin embargo, hay tambiĆ©n pasajes especĆ­ficos que hablan de la presencia de Dios en todas partes del espacio. Leemos en JeremĆ­as que el SeƱor dice: «¿Soy acaso Dios sólo de cerca? ĀæNo soy Dios tambiĆ©n de lejos?… ĀæPodrĆ” el hombre hallar un escondite donde yo no pueda encontrarlo?… ĀæAcaso no soy yo el que llena los cielos y la tierra?Ā» (Jer 23:23–24). Dios aquĆ­ estĆ” regaƱando a los profetas que piensan que sus palabras o pensamientos estĆ”n escondidos de Dios. Ɖl estĆ” en todas partes y llena cielos y tierra.

David expresa hermosamente la omnipresencia de Dios:

¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu?
¿A dónde podría huir de tu presencia?
Si subiera al cielo,
allí estÔs tú;
si tendiera mi lecho en el fondo del abismo,
tambiƩn estƔs allƭ.
Si me elevara sobre las a las del alba,
o me estableciera en los extremos del mar,
aun allĆ­ tu mano me guiarĆ­a,
Ā”me sostendrĆ­a tu mano derecha! (Sal 139:7–10)

No hay ninguna parte en el universo, ni en tierra ni en mar, ni en el cielo ni en el infierno, adonde uno pueda huir de la presencia de Dios.

Debemos también notar que no hay indicación de que sencillamente una parte de Dios estÔ en un lugar y otra parte de él en otro. Es Dios mismo que estaba presente dondequiera que David pudiera ir. No podemos decir que algo de Dios o solo una parte de Dios estÔ presente, porque eso sería pensar en cuanto a su ser en términos espaciales, como si estuviera limitado por el espacio. Parece mÔs apropiado decir que Dios estÔ presente con todo su ser en toda parte del espacio. Para nosotros es difícil imaginar eso, porque el ser de Dios es cualitativamente diferente de todo en la creación.

b. Dios no tiene dimensiones espaciales.

Si bien parece necesario decir que todo el ser de Dios estĆ” presente en toda parte del espacio, o en todo punto en el espacio, tambiĆ©n es necesario decir que ningĆŗn espacio puede contener a Dios, por grande que sea. Salomón dice en su oración a Dios: Ā«Pero ĀæserĆ” posible, Dios mĆ­o, que tĆŗ habites en la tierra? Si los cielos, por altos que sean, no pueden contenerte, Ā”mucho menos este templo que he construido!Ā» (1 R 8:27). Los cielos y los cielos mĆ”s altos no pueden contener a Dios; ni el espacio mĆ”s grande imaginable puede contenerlo (cf. Is 66:1–2; Hch 7:48).

Debemos guardarnos de que Dios se extiende infinitamente en todas direcciones de modo que existe en una especie de espacio infinito e interminable. Tampoco debemos pensar que Dios es algo así como un «espacio mÔs grande» o un Ôrea mÔs grande que rodea el espacio del universo que conocemos. Todas estas ideas sitúan a Dios en términos espaciales, como si simplemente fuera un ser extremadamente grande. MÔs bien, debemos tratar de no pensar en Dios en términos de tamaño o dimensiones espaciales. Dios es un ser que existe sin tamaño ni dimensiones de espacio.

También debemos tener cuidado de no pensar que Dios es equivalente a alguna parte de la creación o a toda ella. El panteísta cree que todo es Dios, y que Dios es todo lo que existe. La perspectiva bíblica es mÔs bien que Dios estÔ presente en toda su creación, pero también que es algo aparte de su creación. ¿Cómo puede ser esto? La analogía de una esponja llena de agua no es perfecta, pero útil. El agua estÔ presente en todas las partes de la esponja, pero el agua sigue siendo algo completamente distinto de la esponja. Esta analogía no sirve en pequeños puntos de la esponja, en donde podríamos decir que hay esponja en alguna parte pero no agua, o agua pero no esponja. Sin embargo, esto se debe a que la analogía estÔ tratando con dos materiales que tienen características y dimensiones espaciales, en tanto que Dios no las tiene.

c. Dios puede estar presente para castigar, sustentar o bendecir.

La idea de la omnipresencia de Dios a veces es un problema para algunos que se preguntan cómo puede estar presente, por ejemplo, en el infierno. ¿No es el infierno lo opuesto de la presencia de Dios o la ausencia de Dios? Esta dificultad se puede resolver al percatarse de que Dios estÔ presente de diferentes maneras en diferentes lugares. Otra manera de entender esto es decir que Dios actúa en forma diferente en diferentes lugares de su creación. A veces Dios estÔ presente para castigar, y pareciera que así es como Dios estÔ presente en el infierno. Un aterrador pasaje de Amós pinta vívidamente esta presencia de Dios juzgando:

Ni uno solo escaparĆ”,
ninguno saldrĆ” con vida.
Aunque se escondan en lo profundo del sepulcro,
de allĆ­ los sacarĆ” mi mano.
Aunque suban hasta el cielo,
de allƭ los derribarƩ.
Aunque se oculten en la cumbre del Carmelo,
allƭ los buscarƩ y los atraparƩ.
Aunque de mĆ­ se escondan en el fondo del mar,
allƭ ordenarƩ a la serpiente que los muerda.
Aunque vayan al destierro arriados por sus enemigos,
allƭ ordenarƩ que los mate la espada.
Para mal, y no para bien,
fijarĆ© en ellos mis ojos. (Am 9:1–4)

En otras ocasiones Dios estĆ” presente, no para castigar ni para bendecir, sino para sustentar, o para mantener el universo en existencia y funcionando de la manera en que Ć©l propuso que funcionara. En este sentido la naturaleza divina de Cristo estĆ” presente en todas partes: «Él es anterior a todas las cosas, que por medio de Ć©l forman un todo coherenteĀ» (Col 1:17). El autor de Hebreos dice que Dios Hijo (continuamente) Ā«sostiene todas las cosas con su palabra poderosaĀ» (He 1:3).

Sin embargo, en otras ocasiones y lugares Dios estÔ presente para bendecir. David dice: «Me llenarÔs de alegría en tu presencia, y de dicha eterna a tu derecha» (Sal 16:11). Aquí David no habla de la presencia de Dios para castigar ni solo para sostener, sino de la presencia de Dios para bendecir.

AquĆ­ debemos reconocer que podemos usar las mismas palabras de diferentes maneras. A veces cuando hablamos de que Dios estĆ” Ā«presenteĀ» simplemente queremos decir que su ser es omnipresente en el universo. Pero en otras ocasiones cuando decimos que Dios estĆ” Ā«presenteĀ» queremos decir que estĆ” presente para dar bendición, o darle a su pueblo una conciencia positiva de su presencia. De hecho, la mayorĆ­a de las veces en que la Biblia habla de la presencia de Dios se refiere a la presencia de Dios para dar bendición. Por ejemplo, asĆ­ es como debemos entender la presencia de Dios sobre el arca del pacto en el Antiguo Testamento. Leemos del Ā«arca del pacto del SeƱor Todopoderoso, que reina entre los querubinesĀ» (1 S 4:4; cf. Ɖx 25:22), que es una referencia al hecho de que Dios dio a conocer su presencia y actuó de una manera especial para bendecir y proteger a su pueblo en el lugar que habĆ­a designado como su trono, es decir, el lugar encima de las dos figuras de oro de los seres celestiales (Ā«querubinesĀ») que estaban sobre la tapa del arca del pacto. No es que Dios no haya estado presente en todo otro lugar, sino mĆ”s bien que dio a conocer su presencia de manera especial allĆ­ y allĆ­ manifestó de manera especial su carĆ”cter y dio bendición a su pueblo. Es en este sentido que los autores bĆ­blicos por lo general se refieren a la Ā«presenciaĀ» de Dios.

En una expresión paralela, cuando la Biblia habla de que Dios estaba «lejos» por lo general quiere decir que «no estÔ presente para bendecir». Por ejemplo, Isaías 59:2 dice: «Son las iniquidades de ustedes las que los separan de su Dios», y Proverbios 15:29 declara: «El Señor se mantiene lejos de los impíos, pero escucha las oraciones de los justos». Estos versículos no quieren decir que Dios no esté allí de ninguna manera, sino que no estÔ allí para dar bendición al pueblo y dar evidencia de su presencia.

En resumen, Dios estÔ presente en todas partes del espacio con todo su ser, y sin embargo, Dios actúa en forma diferente en diferentes lugares. Es mÔs, cuando la Biblia habla de la presencia de Dios por lo general no se refiere a su omnipresencia en todo punto, ni a su presencia para castigar o sustentar. MÔs bien, por lo general quiere indicar su presencia para bendecir, y es totalmente normal que nuestro hablar se ajuste al uso bíblico.

Herman Bavinck, en The Doctrine of God, cita un hermoso pÔrrafo que ilustra la aplicación prÔctica de la doctrina de la omnipresencia de Dios.

Cuando usted quiere hacer algo malo, se retira del público a su casa donde ningún enemigo puede verlo; de estos lugares de su casa que estÔn abiertos y visibles a los ojos de los hombres usted se aleja a su propio dormitorio; incluso en su cuarto uno teme algún testigo de otro sector; se retira a su propio corazón, y allí medita: él estÔ mÔs interno que su corazón. Adondequiera, por consiguiente, que usted haya huido, él estÔ allí. De usted mismo, ¿adónde puede huir? ¿No se seguirÔ usted mismo adondequiera que huya? Pero puesto que hay uno mÔs dentro incluso que usted mismo, no hay lugar donde usted pueda huir de un Dios colérico sino a un Dios reconciliador. No hay absolutamente ningún lugar adonde usted pueda huir. ¿Va a huir de él? Huya hacia él.5


5 Herman Bavinck, The Doctrine of God, trad. por William Hendriksen, Banner of Truth, Edinburgh, 1977, reimpresión de la ed. de 1951, p.164. Esta cita aparece en el libro sin indicación de su fuente.

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