El cristianismo en Etiopía
-
Ubicación geográfica e histórica
Sobre las márgenes del mar Rojo hay dos países que tuvieron una participación importante en la historia del cristianismo, no sólo por lo que ocurrió en ellos, sino también porque fueron escalones para un mayor avance de la fe cristiana. Estos países son Etiopía y Arabia.
MAPA 6 – ETIOPÍA, ARABIA, PERSIA E INDIA

Etiopía es el país cristiano más antiguo no sólo de África sino de todo el mundo, que lo ha sido en forma continuada. En Hechos, Lucas menciona la presencia de africanos en Pentecostés (Hch. 2:10), y registra el bautismo de un africano como el primero practicado por un gentil (Hch. 8:26–39). Este etíope regresó a su patria portando las buenas nuevas de Jesucristo, y ya los Padres de la Iglesia lo consideraron como el primer misionero en África, específicamente en Meroe, en lo que hoy es Sudán (a 2.700 kms. de Jerusalén), que era el territorio gobernado por la reina Candace.
- El desarrollo del cristianismo en Etiopía
La historia del cristianismo en Etiopía es retomada por Rufino (c. 345–410), un monje italiano que escribió una Historia eclesiástica (c. 400). En ella cuenta que la fe cristiana llegó a Etiopía por medio de Frumencio (c. 300–383), un joven cristiano de Tiro, que después de haber sido tomado prisionero por los etíopes, logró ocupar un alto cargo en el gobierno de su país (un caso parecido al de José en el Antiguo Testamento). Meropio, filósofo cristiano de Tiro, decidió visitar la India y llevó con él a sus dos sobrinos y discípulos (Frumencio y su hermano Edesio). En el viaje de regreso, la embarcación que los transportaba hizo puerto en Adulis, en la costa etíope del mar Rojo, para aprovisionarse de comida y agua. Allí fueron atacados por los locales. Frumencio y Edesio fueron hechos prisioneros y llevados al rey etíope a la capital (Axum), donde en razón de su educación sirvieron como secretario y copero respectivamente. Cuando el rey murió, su hijo era todavía niño y la reina pidió a los dos hermanos que compartieran el gobierno con ella como regentes y especialmente que educaran a su hijo como futuro rey.
El relato nos dice que los dos hermanos aprovecharon su posición de poder e influencia para esparcir la fe cristiana. Entre otras cosas, encontraron cristianos entre los mercaderes romanos que visitaban el país y los ayudaron a construir lugares de adoración. Cuando el príncipe creció, Edesio decidió regresar a su familia en Tiro, pero Frumencio fue a Alejandría y le informó al obispo Atanasio “lo que el Señor había hecho, y le pidió que consagrara un obispo para los muchos cristianos congregados y las iglesias construidas en esta tierra extranjera. Y Atanasio, después de una reflexión cuidadosa, dijo, ‘¿Y quién más adecuado que tú mismo?’ ” Finalmente, Frumencio fue consagrado obispo por Atanasio de Alejandría (296–372), alrededor del año 330. Aquí también el rey se convirtió y el cristianismo encontró terreno propicio para su difusión. Como obispo, Frumencio estableció en Etiopía un cristianismo sólidamente niceno. Más tarde, el emperador Constancio trató en vano de imponer el arrianismo, tal como lo estaba haciendo con éxito en el Imperio Romano.
-
Evidencias de cristianismo en Etiopía
Ezana, el rey de Etiopía, dejó inscripciones en Axum, que registran los triunfos de su reino (325–350). Para los primeros años da gracias a los dioses del país. Luego dice: “Gracias sean dadas al Señor de los cielos, quien tanto en el cielo como en la tierra es más poderoso que todos.” Evidentemente, en algún momento de su vida adulta este monarca se convirtió al cristianismo. Hay una moneda con la efigie del rey que lo presenta rodeado de cuatro cruces, típico símbolo cristiano. Ezana fue muy probablemente el rey a quien Frumencio sirvió como regente. Esto significa que Etiopía se hizo cristiana antes del año 350. La capital actual de Etiopía es Addis-Adeba, pero Axum continúa siendo la capital religiosa. Salvo un corto período en el siglo X, Etiopía es el país de presencia cristiana continuada más antiguo del mundo.
Es interesante notar que aquí también el cristianismo contribuyó al desarrollo de una cultura nacional mediante la creación de una lengua escrita. En la primera mitad del siglo IV, la lengua nacional, el geez, adoptó una forma de escritura derivada de un alfabeto del sur de Arabia. No obstante, fue después de varias generaciones que se fueron produciendo obras de traducción y edición, que hicieron que la Iglesia Etíope pudiera contar con su propia versión de las Escrituras (segunda mitad del siglo V) y de la liturgia y literatura, como también ricas expresiones de arte cristiano. El cristianismo en Etiopía alcanzó su período más glorioso durante los siglos V y VI, cuando la civilización etíope echó raíces, se expandió y floreció con un marcado tinte cristiano.
La Iglesia Etíope dependió estrechamente de Egipto. Recién en el siglo XX (1951) el abuna, el líder de la Iglesia de Abisinia, dejó de ser un dignatario nombrado por la sede patriarcal en Alejandría. No es extraño, pues, que la Iglesia Etíope se haya inclinado a favor del monofisismo. Esta corriente teológica fue introducida por los “Nueve Santos,” un grupo de monjes siríacos monofisitas que se refugiaron en Etiopía escapando de la persecución católica a fines del siglo V.
Comentarios