El surgimiento de la iglesia
-
El lugar de adoración
Durante los dos primeros siglos despuĆ©s de Cristo, los cristianos no tuvieron edificios eclesiĆ”sticos, en razón de que no podĆan poseer propiedades por no tener una posición legal en el Imperio Romano. Las congregaciones cristianas se reunĆan en casas de familia, donde desarrollaban su vida como comunidad de fe. Tres grandes acontecimientos en la historia del cristianismo neotestamentario ocurrieron en una casa de JerusalĆ©n: la Ćŗltima cena de JesĆŗs con sus discĆpulos (Mr. 14:12ā26); las apariciones del JesĆŗs resucitado a los apóstoles (Jn. 20:14ā29); y la venida del EspĆritu Santo (Hch. 2). Posiblemente era la casa de Juan Marcos, el futuro autor del Evangelio que lleva su nombre. Cuando se comparan ciertos pasajes y se procura identificar el lugar que mencionan, parece seguro que en los tres casos se trata de la misma casa (Mr. 14:14ā15; Hch. 1:12ā15; Jn. 20:19). En Hechos 12 se menciona una casa donde muchos cristianos se reunĆan para orar (Hch. 12:12). Marcos 14:51 sugiere que el joven en cuestión fue Juan Marcos, porque ningĆŗn otro Evangelio menciona el incidente. Si es asĆ, la casa grande en JerusalĆ©n bien puede haber sido la casa de MarĆa, la madre de Juan Marcos, el autor del Evangelio que lleva su nombre.
En el Nuevo Testamento se mencionan muchas ācasasā en las que se reunĆa la iglesia primitiva, y se dan los nombres de sus dueƱos: en Filipos (Hch. 16:40); en Corinto (Hch. 18:7); en Roma (Ro. 16:5, 14, 15); en Ćfeso (1 Co. 16:19); en Laodicea (Col. 4:15); en Colosas (Flm. 1 y 2). Estas iglesias caseras fueron caracterĆsticas del perĆodo neotestamentario y hasta el segundo siglo. Los primeros cristianos se sentĆan felices de reunirse en sus propias casas. Los paganos tenĆan templos; los judĆos, sinagogas; pero los cristianos eran algo nuevo e ilegal, no tenĆan reconocimiento oficial y eran sospechosos. La Ćŗnica propiedad privada que tuvieron las primeras iglesias fueron las tumbas (catacumbas), y allĆ se reunĆan, especialmente en tiempos de persecución.Ā Fueron estas iglesias ācaserasā o sin templo (Ro. 16:5) las que expandieron el cristianismo por todo el mundo romano y mĆ”s allĆ” tambiĆ©n.
ReciĆ©n hacia el aƱo 250 se construyeron algunos templos cristianos en el Ponto (Asia Menor), Siria y Egipto, pero se perdieron por causa de las terribles persecuciones de mediados del siglo III. Los arqueólogos han descubierto los restos de lo que parece haber sido una casa remodelada y adaptada para servir como casa de reunión de los cristianos. El descubrimiento fue hecho en 1934, en la localidad arqueológica de Dura-Europos, sobre el rĆo Ćufrates en lo que hoy es Irak. AllĆ se encontró un edificio probablemente construido alrededor del aƱo 100, pero que fue reformado en el 232. Se trata de una vivienda en la que se derrumbaron algunos muros y en la que se construyó un bautisterio, y sobre cuyas paredes se pintaron hermosos frescos con motivos cristianos.
-
La vida y el ministerio
La vida y el ministerio de estas iglesias eran muy simples. Lo mĆ”s importante era la predicación, la Cena del SeƱor y el Bautismo. No se hacĆa lo mismo en todas partes, ni todo lo que se hacĆa estaba bien hecho o en conformidad con los testimonios de los documentos neotestamentarios.
La predicación. Ocupaba un lugar muy importante en el culto cristiano primitivo. Generalmente, era de carĆ”cter didĆ”ctico y testimonial. Al principio se llevó a cabo siguiendo el modelo de la predicación rabĆnica en la sinagoga y consistĆa en una exposición de algĆŗn texto del Antiguo Testamento o de los Evangelios en la forma de una homilĆa. Hay testimonios sumamente ilustrativos de la predicación cristiana temprana. Uno de los mĆ”s conmovedores es el que presenta Ireneo de Lión (130ā202), Padre de la Iglesia que fue discĆpulo del obispo Policarpo de Esmirna (69ā155), quien a su vez fue discĆpulo del apóstol Juan.
Ireneo de Lión: āTengo un recuerdo mĆ”s vĆvido de lo que ocurrió en aquel tiempo que de eventos recientes (ya que las experiencias de la infancia, manteniendo el ritmo con el crecimiento del alma, se incorporan con ella); de modo que puedo incluso describir el lugar donde el bendito Policarpo solĆa sentarse y predicarāsu salida, tambiĆ©n, y su entradaāsu estilo de vida general y su apariencia fĆsica, junto con los sermones que Ć©l predicaba a la gente; tambiĆ©n la manera en que Ć©l hablaba de su relación familiar con Juan, y con el resto de aquellos que habĆan visto al SeƱor; y cómo Ć©l traĆa a la memoria sus palabras. Cualesquiera cosas que Ć©l habĆa oĆdo de ellos respecto del SeƱor, tanto en relación con sus milagros y sus enseƱanzas, Policarpo, que habĆa asĆ recibido [información] de los testigos oculares de la Palabra de Vida, las solĆa contar todas en armonĆa con las Escrituras. Estas cosas, a travĆ©s de la misericordia de Dios que estaba sobre mĆ, yo las escuchĆ© luego atentamente, por la gracia de Dios, registrando estas cosas exactamente en mi mente.ā
Es interesante notar que la predicación de Policarpo no se puede repetir y que nosotros no podemos experimentar la emoción que sintió Ireneo al recordarla. Pero no tenemos por qué envidiarlo, porque nosotros tenemos el registro inspirado de la predicación y testimonio apostólico en los escritos del Nuevo Testamento.
La Cena del SeƱor. La āeucaristĆaā (el nombre mĆ”s antiguo para esta prĆ”ctica cristiana) fue, junto con la predicación, uno de los actos de mayor significado en las reuniones de los primeros cristianos, en obediencia al claro mandato de JesĆŗs (Mt. 26:26ā29; Mr. 14:22ā25; Lc. 22:19ā24; 1 Co. 11:23ā26). Generalmente, cuando llegaba el momento de la EucaristĆa (āacción de graciasā) o Cena del SeƱor, se invitaba a los que no eran bautizados a retirarse, porque Ć©sta era sólo āpara aquellos que habĆan sido bautizados en el nombre del SeƱorā (segĆŗn enseƱa un documento muy antiguo conocido como DidachĆ© o EnseƱanza de los Doce Apóstoles). Justino MĆ”rtir nos presenta un cuadro interesante de cómo se celebraba la EucaristĆa en Roma, a mediados del segundo siglo.
Justino MĆ”rtir: āLuego es traĆdo al presidente de los hermanos el pan y una copa de vino mezclado con agua; y Ć©l tomĆ”ndolos, da alabanza y gloria al Padre del universo, a travĆ©s del nombre del Hijo y del EspĆritu Santo, y ofrece gracias por un buen rato para que seamos tenidos por dignos de recibir estas cosas de Sus manos. Y cuando Ć©l ha concluido las oraciones y la acción de gracias, todas las personas presentes expresan su asentimiento diciendo AmĆ©n. Esta palabra AmĆ©n corresponde en la lengua hebrea a genoito [asĆ sea]. Y cuando el presidente ha dado gracias, y todas las personas han expresado su asentimiento, aquellos que son llamados por nosotros diĆ”conos dan a cada uno de los que estĆ”n presentes para que participen el pan y el vino mezclado con agua sobre los cuales la acción de gracias fue pronunciada, y a aquellos que estĆ”n ausentes les llevan una porción. Y esta comida es llamada entre nosotros Eujaristia [la EucaristĆa], de la que a nadie se le permite participar sino a la persona que cree que las cosas que nosotros enseƱamos son ciertas, y que ha sido lavada con el lavamiento que es para la remisión de pecados, y para la regeneración, y que en consecuencia vive segĆŗn Cristo ha enseƱado.ā
El Bautismo. El bautismo cristiano es uno de los ritos cristianos mĆ”s antiguos. Le debe mucho a las prĆ”cticas de abluciones purificadoras del judaĆsmo y a su aplicación como rito de iniciación de los prosĆ©litos. Puede tambiĆ©n estar relacionado con el bautismo de arrepentimiento ministrado por Juan el Bautista. Se practicó primero en rĆos, porque el agua āvivaā (es decir, corriente) parecĆa mĆ”s apropiada que el agua āmuertaā (estancada), para este acto tan simbólico. El Nuevo Testamento exhorta diciendo, ādespojaos del viejo hombreā y āvestĆos del nuevo hombreā (Ef. 4:22ā24; Col 3:9, 10); tambiĆ©n habla de los creyentes como āmuertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo JesĆŗsā (Ro. 6:11). El bautismo simboliza todo esto en forma muy real. Por eso, los cristianos primitivos se desnudaban totalmente antes de entrar al agua, y luego se vestĆan con ropas nuevas, limpias y blancas. Generalmente se los sumergĆa completamente en el agua. Muy temprano se introdujo la prĆ”ctica de la aspersión o el rociamiento, derramando agua sobre la cabeza tres veces. A medida que el cristianismo se esparció a regiones con climas mĆ”s rigurosos esta prĆ”ctica se fue haciendo cada vez mĆ”s comĆŗn.
Los primeros cristianos bautizaban sólo a personas que habĆan confiado en Jesucristo como Salvador y SeƱor de sus vidas, y que estaban dispuestas a comprometerse como miembros de la comunidad de fe (Mt. 28:19; Mr. 16:16; Jn. 3:5; Ef. 4:5). El bautismo infantil fue una prĆ”ctica de desarrollo posterior. Esta prĆ”ctica ya era conocida en los dĆas de Tertuliano de Cartago (160ā220), en la segunda mitad del siglo II, si bien no estaba muy generalizada. Junto con esto, se dio tambiĆ©n paulatinamente un cambio en la comprensión original del bautismo, a medida en que Ć©ste se fue interpretando mĆ”s como un sacramento con cierto poder mĆ”gico, con la capacidad de producir regeneración (Justino MĆ”rtir lo llama ābaƱo de la regeneraciónā).
Los testimonios sobre la prĆ”ctica del bautismo son mĆŗltiples e ilustran de manera muy vĆvida cuĆ”n importante era este acto de testimonio pĆŗblico para los primeros cristianos.
Justino MĆ”rtir: āTodos aquellos que estĆ”n persuadidos y creen que lo que enseƱamos y decimos es verdad, y se comprometen a ser capaces de vivir en conformidad, son instruidos a orar y a rogar a Dios con ayuno, por la remisión de sus pecados pasados, orando y ayunando nosotros con ellos. Luego son llevados por nosotros donde hay agua, y son regenerados de la misma manera en que nosotros mismos fuimos regenerados. Porque, en el nombre de Dios, el Padre y SeƱor del universo, y de nuestro Salvador Jesucristo, y del EspĆritu Santo, ellos reciben entonces el lavamiento con agua.⦠Pero nosotros, despuĆ©s que hemos lavado de esta manera a quien ha estado convencido y ha sido afirmado en nuestra enseƱanza, lo llevamos al lugar donde aquellos que son llamados hermanos estĆ”n reunidos, a fin de que podamos ofrecer oraciones sinceras en comĆŗn por nosotros mismos y por la persona bautizada [iluminada], y por todos los demĆ”s en cualquier lugar, para que podamos ser contados por dignos, ahora que hemos aprendido la verdad, y por nuestras obras tambiĆ©n ser considerados como buenos ciudadanos y guardadores de los mandamientos, de modo que podamos ser salvos con una salvación eterna. Habiendo terminado con las oraciones, nos saludamos unos a otros con un beso.ā
En muchos lugares, con anterioridad a la administración del bautismo, se instruĆa durante algĆŗn tiempo a los catecĆŗmenos (candidatos al bautismo) en cuanto a la fe y conducta de un cristiano. Luego de ayunar y orar estaban listos para el bautismo, que simbolizaba su abandono del paganismo por el cristianismo. El acto comenzaba con una solemne confesión de fe por parte del catecĆŗmeno (āJesucristo es el SeƱor;ā āJesĆŗs es el Hijo de Diosā), seguĆa con su inmersión, la unción de aceite e imposición de manos para la llenura del EspĆritu Santo, y terminaba con la bienvenida que se le daba a la comunidad de los creyentes y su participación en la Cena del SeƱor.
Tertuliano de Cartago: āNo hay absolutamente nada que torne mĆ”s obstinadas las mentes humanas que la simplicidad de las obras divinas que son visibles en el acto [del bautismo], cuando se las compara con la grandeza que es prometida en ello en cuanto al efecto; de modo que de este hecho mismo, que con una simplicidad tan grande, sin pompa, sin ninguna novedad considerable de preparación, finalmente, sin gasto, un hombre es sumergido en agua, y en medio de la pronunciación de algunas pocas palabras, es mojado, y luego levantado nuevamente, no mucho (o casi nada) mĆ”s limpio, la consiguiente obtención de la eternidad es estimada como mĆ”s increĆble.⦠¿QuĆ© entonces? ĀæNo es maravilloso, tambiĆ©n, que la muerte se lave por el baƱo?⦠Nosotros mismos tambiĆ©n nos maravillamos, pero es porque creemos.ā
-
Otras prƔcticas cristianas
El dĆa del SeƱor. Hasta el siglo IV, el dĆa del SeƱor se observaba en algĆŗn momento entre el atardecer del sĆ”bado y la hora de iniciar la jornada de trabajo, el domingo por la maƱana. Para los cristianos primitivos el domingo (āDĆa del SeƱorā) ocupó el lugar del Sabbath judĆo (Hch. 20:7; 1 Co. 16:2; Ap. 1:10). Justino MĆ”rtir, en su Primera ApologĆa, se refiere a este dĆa de manera particular.
Justino MĆ”rtir: āEn el dĆa llamado dĆa del sol (en inglĆ©s, Sunday), todos los (hermanos) que viven en ciudades o en el campo, se reĆŗnen en un lugar, y se leen las memorias de los apóstoles (los Evangelios) o los escritos de los profetas, en cuanto el tiempo lo permite; luego, habiendo terminado el lector, el que preside instruye y exhorta verbalmente a la imitación de estas cosas buenas. DespuĆ©s todos juntos nos ponemos de pie y oramos, y, segĆŗn dijimos antes, concluida nuestra oración, se trae pan y vino con agua, y el que preside de igual manera ofrece oraciones y acción de gracias, conforme su capacidad, y el pueblo asiente, diciendo āĀ”AmĆ©n!ā Y se procede a la distribución a cada uno y a la participación de aquello sobre lo cual se ha dado gracias, y a aquellos que estĆ”n ausentes se les envĆa una porción por medio de los diĆ”conos.⦠Pero el domingo es el dĆa en el que todos tenemos nuestra asamblea comĆŗn, porque es el primer dĆa en el que Dios, habiendo obrado un cambio en las tinieblas y la materia, hizo el mundo; y Jesucristo, nuestro Redentor, en el mismo dĆa resucitó de entre los muertos. Pues Ć©l fue crucificado en el dĆa anterior al de Saturno (sĆ”bado); y en el dĆa despuĆ©s del de Saturno, que es el dĆa del Sol, habiendo aparecido a sus apóstoles y discĆpulos, les enseñó estas cosas, que hemos sometido a vos tambiĆ©n para vuestra consideración.ā
La ayuda a los necesitados. Los primeros cristianos dieron una importancia primordial a la asistencia de los pobres, las viudas y los huĆ©rfanos. Hay que tener en cuenta que la gran mayorĆa de los creyentes eran esclavos o libertos muy pobres. El Nuevo Testamento refleja esta caracterĆstica de la condición social y económica de las primeras comunidades cristianas.
Justino MĆ”rtir: āDespuĆ©s de estos servicios (Bautismo y EucaristĆa), nos recordamos continuamente estas cosas. Y los ricos entre nosotros ayudan a los que estĆ”n en necesidad; y siempre nos mantenemos juntos.⦠Y los pudientes y todos los que quieren dan lo que a cada uno le parece adecuado; y lo que se colecta es depositado con el presidente, quien socorre a los huĆ©rfanos y viudas y a aquellos que, por causa de enfermedad o cualquier otra causa, estĆ”n en necesidad, y a aquellos que estĆ”n presos y a los extranjeros que estĆ”n de viaje entre nosotros, y en una palabra, Ć©l cuida de todos los que estĆ”n en necesidad.ā
Los primeros cristianos fueron bien conocidos por su solidaridad y por la efectividad de su amor puesto en acción. Los Padres Apostólicos y los apologistas utilizaron esta realidad como uno de los argumentos fundamentales en su defensa de la autenticidad de la fe cristiana. Tertuliano fue uno de los que mĆ”s apeló a esta argumentación a fines del segundo siglo, presentando la manera prĆ”ctica en que en Cartago la Iglesia atendĆa a las necesidades sentidas de las personas, como una cuestión prioritaria en el cumplimiento de su misión.
Tertuliano de Cartago: āSi bien tenemos nuestra caja, Ć©sta no estĆ” compuesta de dinero mal habido, como el de una religión que tiene su precio. Una vez al mes, si asĆ lo quiere, cada uno pone en ella una pequeƱa donación; pero sólo si asĆ lo quiere, y sólo si puede: porque no hay obligación; todo es voluntario. Estos donativos son una especie de fondo de depósito piadoso. Porque no se los toma de allĆ y se los gasta en fiestas, y borracheras, y comilonas, sino en sustentar y ayudar a gente pobre, a suplir las necesidades de niƱos y niƱas carentes de medios y padres, y de personas ancianas confinadas ahora a la casa; tambiĆ©n a los que han sufrido naufragio; y si ocurre que hay alguien en las minas, o exiliado en las islas, o encerrado en las prisiones, por ninguna otra razón que su fidelidad a la causa de la iglesia de Dios, ellos se transforman en la base de su confesión. Pero es fundamentalmente lasĀ acciones de un amor tan noble lo que lleva a muchos a poner una marca sobre nosotros. Miren, ellos dicen, cómo se aman unos a otros.ā
SegĆŗn Eusebio de Cesarea (260ā340) en su Historia eclesiĆ”stica, en el aƱo 250, las iglesias en Roma, sostenĆan a su obispo, ā46 presbĆteros, siete diĆ”conos, siete sub-diĆ”conos, 42 acólitos, 52 exorcistas, lectores, y porteros, y mĆ”s de 1500 viudas y personas en desgracia, todos ellos nutridos por la gracia y el cuidado amoroso del Maestro.ā Un siglo mĆ”s tarde, en 362, el emperador Juliano el Apóstata se quejaba: āLos cristianos alimentan no sólo a sus propios pobres, sino tambiĆ©n a los nuestros, mientras que nadie que estĆ© necesitado busca ayuda en los templos (paganos).ā
-
SĆmbolos cristianos
La riqueza iconogrĆ”fica producida por los primeros cristianos es sorprendente. La fe en Jesucristo era proclamada no sólo a travĆ©s de la palabra hablada y escrita, la conducta y el ejemplo, el amor y la solidaridad de los creyentes, sino tambiĆ©n a travĆ©s del arte y una gran variedad de expresiones plĆ”sticas y artĆsticas. En general, las representaciones mĆ”s numerosas son de carĆ”cter simbólico, y expresan de manera elocuente los contenidos de la fe. La mayorĆa de los sĆmbolos cristianos se utilizaban en epitafios en las tumbas. El lenguaje simbólico servĆa para distinguir una cierta tumba como cristiana y transmitir un mensaje, cuyo significado sólo podĆan entender otros cristianos. Las evidencias mĆ”s importantes se encuentran en las catacumbas de Roma. Ćstas son galerĆas subterrĆ”neas cercanas a las rutas de salida de la ciudad, que se extienden por mĆ”s de 800 kilómetros y servĆan como lugares de sepultura. Se conocen unas 35 catacumbas. Las mĆ”s antiguas datan de mediados del siglo II y se conocen por los nombres de algunos mĆ”rtires cristianos famosos: Lucina, Calixto, Domitila y Priscila.
Las inscripciones y pinturas de las catacumbas ayudan a clarificar el desarrollo del arte y el simbolismo cristiano primitivo. Los sĆmbolos cristianos mĆ”s comunes son: el pez, la cruz, el ancla, la paloma, la barca, y el buen pastor.
El pez. De todos los sĆmbolos cristianos, Ć©ste es uno de los mĆ”s antiguos y por cierto de los mĆ”s populares hasta el dĆa de hoy. El pez representa la esencia de la fe cristiana. En relación con su significado, Tertuliano seƱala con referencia al bautismo cristiano: āPero nosotros [los cristianos], somos peces pequeƱos, que al igual que nuestro Ichthus [āpezā en griego] Jesucristo, somos nacidos en el agua, asĆ como tampoco tenemos seguridad de ninguna otra manera que morando permanentemente en el agua; ⦠”la forma de matar a los peces pequeƱos es sacĆ”ndolos del agua!ā Las palabras del cĆ©lebre lĆder cristiano, apologista y pastor de Cartago hacen referencia a lo que se conoce como Anagrama de Tertuliano, es decir, el uso de una palabra para formar diversos significados. En este caso, utilizando las letras griegas de la palabra pez (ichthus), se puede elaborar un anagrama que representa la confesión de la fe cristiana por excelencia: āJesucristo, el Hijo de Dios (es) el Salvador.ā
CUADRO 7 – ANAGRAMA DE TERTULIANO
| Palabra
|
LatĆn
|
Griego
|
Traducción
|
| Ī
|
lesous
|
ĪεĻĪæĻ
ζ
|
JesĆŗs
|
| Χ
|
Christos
|
ΧĻιĻĻοζ
|
Cristo
|
| Ī
|
Theos
|
Īεοζ
|
de Dios
|
| Ī„
|
Uios
|
΄ιοζ
|
Hijo
|
| Σ
|
Soter
|
Ī£ĻεĻ
|
Salvador
|
La cruz. El sĆmbolo de la cruz fue evitado al principio por los cristianos, no sólo por su relación directa con la muerte de Cristo, sino tambiĆ©n por su vergonzosa asociación con la ejecución de un criminal comĆŗn. AdemĆ”s de instrumento de tortura, maldición y muerte, la cruz era conocida como sĆmbolo en el mundo grecorromano. Sus dos barras ya eran en la antigüedad un sĆmbolo cósmico del eje entre el cielo y la tierra. Pero su temprana elección por los cristianos como sĆmbolo caracterĆstico de su fe tuvo una explicación mĆ”s especĆfica. Ellos no querĆan conmemorar como central para su comprensión de JesĆŗs ni su nacimiento o juventud, ni su enseƱanza o servicio, tampoco su resurrección o reinado, ni su don del EspĆritu Santo, sino su muerte, su crucifixión. Parece seguro que, al menos desde el siglo II en adelante, los cristianos no sólo llevaban, pintaban y esculpĆan la cruz como un sĆmbolo grĆ”fico de su fe, sino tambiĆ©n hacĆan la seƱal de la cruz sobre sĆ mismos u otros, especialmente como indicación de protección contra las acechanzas del maligno.
La cruz es el sĆmbolo por excelencia de la muerte de JesĆŗs y el centro del mensaje cristiano (1 Co. 1:18; Ef. 2:16; ver 1 Co. 1:23; 2:2). El principal triunfo del cristianismo ha sido el de transformar la cruz como sĆmbolo de vergüenza y dolor, en sĆmbolo de lo que es mĆ”s glorioso y sagradoāel amor de Diosā, y del triunfo y exaltación de Cristo.
El lĆ”baro de Constantino. DespuĆ©s de la supuesta āconversiónā de este emperador romano (312), este sĆmbolo se universalizó como representación de la cristiandad. EstĆ” compuesto por las dos primeras letras del nombre āCristoā en griego: XP. SegĆŗn la leyenda, la noche anterior a su combate contra Majencio, su competidor por el trono imperial, Constantino tuvo una visión en la cual oyó una voz que le decĆa: āIn hoc signo vincesā (Con este signo, vencerĆ”s). Temprano a la maƱana, Constantino hizo cambiar el estandarte tradicional de las legiones romanas (SQPR, āel Senado y el Pueblo de Romaā) por las dos primeras letras del nombre de Cristo ⦠”y salió victorioso en la batalla sobre el puente Milvio! Desde entonces, este sĆmbolo ha adornado altares, pĆŗlpitos, libros e instrumentos sagrados, indicando que son cristianos.
CUADRO 8 – SĆMBOLOS CRISTIANOS
![]() |
CRUZ
Muerte de Cristo.
|
![]() |
ALFA Y OMEGA
La eternidad de Cristo.
|
![]() |
PALOMA
EspĆritu Santo en el bautismo de JesĆŗs.
|
![]() |
ANCLA
Fe.
|
![]() |
CORDERO
Sacrificio expiatorio de Cristo.
|
![]() |
PAN Y VINO
EucaristĆaāla muerte de Cristo.
|
| PESCADO
Anagrama: āJesĆŗs Cristo, el Hijo de Dios, es el Salvador.ā
|
CHI-RHO
Primeras dos letras griegas del nombre āCristoā. LĆ”baro de Constantino.
|
||
| PASTOR
Cuidado de Cristo por su pueblo.
|
VID
La unión de Cristo con su pueblo; el vino de la eucaristĆa.
|
||
| BARCA
La Iglesia en el mundo.
|
![]() |
LLAMA DE FUEGO
EspĆritu Santo en el dĆa de PentecostĆ©s.
|







Comentarios