G. LA RELACIÓN ENTRE LOS DONES Y EL FRUTO DEL ESPÍRITU
La importancia del amor.
Los críticos de la operación de los dones espirituales dicen a menudo: “Preferiría tener amor que lenguas o milagros.” Afortunadamente no son alternativas mutuamente exclusivas. Uno no tiene que elegir entre el amor y los milagros, ni entre los dones del Espíritu y el fruto del Espíritu. El Espíritu otorga tanto los frutos como los dones; ambos son esenciales para una iglesia completa. El gran “capítulo del amor” de la Biblia, I Corintios 13, está entre los dos grandes “capítulos de dones”, no como alternativa, pero como un refuerzo para los dones. Pablo dijo: “Sigan el amor; y procuren los dones espirituales …” (I Cor. 14:1). Es verdad que el ejercicio de los dones sin amor no tiene valor (I Cor. 13:1–3).
Si la posesión de dones es solamente una cosa del ego, o un “símbolo de posición”, entonces los dones son menos que inútiles. Si uno que ejerce un don rehusa la instrucción y no tiene interés alguno en edificar al mundo entero, entonces no es nada (I Cor. 13:2). Nosotros no buscamos los dones, el Espíritu Santo los distribuye como desea; pero el fruto del Espíritu debe ser la búsqueda de todo creyente lleno del Espíritu: “Sigan el amor …” (I Cor. 14:1). Cuando el fruto del Espíritu madura en la vida del creyente, el Espíritu Santo, sin duda, impartirá dones a aquellos que los desean para la edificación del cuerpo y para la gloria de Dios.
Cómo todo el fruto es contenido en el amor.
El apóstol, enumerando el fruto del Espíritu dijo: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza …” (Gál. 5:22, 23). Pablo recién había declarado que las obras de la carne eran tales como adulterio, idolatría, envidia, iras, contiendas, etc. Las obras de la carne eran plurales (obras). Cuando enumeró el fruto, dijo “El fruto del Espíritu es amor [singular].” Todas las virtudes que siguen al amor realmente son aspectos del amor. La carne manifiesta muchas obras perversas. El Espíritu manifiesta amor que es una joya espiritual con ocho facetas brillantes. El amor es el requisito básico para el ministerio de los dones; también debería ser la motivación para el deseo de los dones. En los dones vocales, el amor hace la diferencia entre metal resonante y la música celestial.