LA IGLESIA COMO CUERPO DE CRISTO
Aunque es sabio que una organización dirigida por el EspĆritu ayude a la iglesia a llevar a cabo su misión, la iglesia no es por naturaleza una organización, sino mĆ”s bien, un organismo. La iglesia es un ser viviente, cuya vida divina es provista por la morada interior del EspĆritu de Cristo (Rom. 8:9).
1. La relación vital con la cabeza.
El SeƱor JesĆŗs, despuĆ©s de su misión terrenal, ascendió a la diestra del Padre; pero en un sentido real todavĆa estĆ” en el mundo manifestado a travĆ©s de su cuerpo, la iglesia. Pablo expresa esta relación de la siguiente manera: āY sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todoā (Ef. 1:22, 23).
La iglesia es el cuerpo de Cristo, por la cual Ćl cumple su misión terrenal (la plenitud de Cristo). Los Ćŗltimos dos versĆculos del Evangelio de Marcos expresan dramĆ”ticamente la relación de Cristo a la iglesia: āY el SeƱor, despuĆ©s que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudĆ”ndoles el SeƱor y confirmando la palabra con las seƱales que la seguĆanā (Mr. 16:19, 20).
JesĆŗs regresó al Padre, pero justo antes de irse, Ćl prometió, āHe aquĆ yo estoy con vosotros todos los dĆas.ā Ćl estĆ” con nosotros, como la cabeza estĆ” con el cuerpo. TodavĆa estĆ” obrando en la tierra mĆ”s poderosamente que antes (Jn. 14:12); los miembros de su iglesia son sus brazos, piernas y boca. La iglesia es la extensión del SeƱor Jesucristo. JesĆŗs expresó esta relación con una metĆ”fora en Juan capĆtulo quince: āYo soy la vid, vosotros los pĆ”mpanos; el que permanece en mĆ y yo en Ć©l, Ć©ste lleva mucho fruto; porque separados de mĆ nada podĆ©is hacerā (Jn. 15:5).
Los pÔmpanos son a la vid lo que el cuerpo es a la cabeza; de hecho, los pÔmpanos son el cuerpo de la vid. Como los pÔmpanos de la vid llevan fruto, asà también la obra de Cristo en el mundo debe ser hecha por el cuerpo (la iglesia); pero también, como los pÔmpanos no pueden hacer nada cortados de la vid, tampoco el cuerpo puede lograr nada sin la vida y dirección de la cabeza (El Señor Jesús).
2. La unidad del cuerpo.
Uno de los Ć©nfasis mĆ”s fuertes de la metĆ”fora del ācuerpoā es aquel de la unidad de los muchos miembros de la iglesia. La iglesia (cuerpo) de Cristo no es meramente una colección de individuos que se suscriben a su filosofĆa; la iglesia es un organismo, del cual los miembros son partes inter-relacionadas. Pablo describe la unidad de la iglesia en I Corintios el capĆtulo doce:
Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso ⦠Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno sólo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito ⦠De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan ⦠(I Cor. 12:18, 20, 21, 26).
Hay muchos ministerios en la iglesia, pero todos estĆ”n coordinados por el EspĆritu para lograr un propósito: āa fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerioā (Ef. 4:12); hay muchos dones del EspĆritu, pero todos son ejercidos en armonĆa para lograr un fin: la āedificación de la iglesiaā (I Cor. 12:4ā7; 14:5, 12, 26); hay muchas metodologĆas empleadas por la iglesia, pero todas ellas tienen una meta comĆŗn: āSerĆ” predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonioā (Mt. 24:14; 28:19, 20; Mr. 16:15).
3. La importancia de cada miembro en el cuerpo.
Todos y cada uno de los miembros del cuerpo de Cristo son importantes, necesarios e imprescindibles:
Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen mÔs débiles, son los mÔs necesarios ⦠para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros ⦠(I Cor. 12:21, 22, 25).
El Dr. F. F. Bruce, comentando sobre el pasaje anteriormente citado en I Corintios capĆtulo doce, dice:
āNingĆŗn miembro es menos parte del cuerpo que otro miembro: todos son necesarios. La variedad de órganos, extremidades y funciones es la esencia de la vida corporal. NingĆŗn órgano podrĆa establecer un monopolio en el cuerpo apoderĆ”ndose de los otros. Un cuerpo consistiendo de un solo órgano serĆa una monstruosidad.ā
5. Sumisión en el cuerpo.
Hay muchos miembros en el cuerpo de Cristo; pero hay una sola cabeza, el SeƱor Jesucristo. Los miembros no pueden funcionar correctamente sin una plena sumisión a la cabeza que provea dirección a todo el cuerpo (I Cor. 12:4ā7). āY sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesiaā (Ef. 1:22). Hay cuatro aspectos en que el creyente cristiano debe practicar sumisión:
- Sumisión a Dios, y a su hijo Jesús (Ef. 5:24; Heb. 2:8; 12:9; Stg. 4:7).
- Sumisión a los lĆderes de la iglesia puestos por Dios (Heb. 13:17; I Cor. 16:16; Fil. 2:12; I Tes. 5:12, 13).
- Sumisión el uno al otro en Cristo (Ef. 5:21ā6:9; I P. 5:5).
- Sumisión a los gobernadores de la sociedad, cuando tal sumisión no requiere desobediencia a la clara enseƱanza de las Escrituras (Hch. 4:19, 20; 5:29; Rom. 13:1ā7; I P. 2:13ā17).
6. El cuerpo de Cristo y la iglesia local.
El cuerpo universal de Cristo consiste del nĆŗmero total de creyentes cristianos genuinos de todas las edades, en el cielo y en la tierra. Debe ser seƱalado, sin embargo, que las escrituras del Nuevo Testamento se dirigen tanto a todos los creyentes terrenales como a todos miembros funcionales de alguna iglesia local. Desafortunadamente, hay muchos cristianos profesantes que creen pertenecer al cuerpo āmĆsticoā de Cristo, que creen que la relación con una iglesia local es opcional o innecesaria. Los siguientes hechos discuten la necesidad de la relación a una iglesia local:
- JesĆŗs supuso que su pueblo estarĆa relacionado a una iglesia local. Debido a que la fundación de la iglesia todavĆa era futura, JesĆŗs se refiere a ella por nombre sólo dos veces. La segunda referencia concernĆa a casos de desacuerdos entre los hermanos, en el cual JesĆŗs instruyó: āSi no los oyere a ellos [testigos], dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicanoā (Mt. 18:17). Es obvio que una iglesia que puede arbitrar disputas entre creyentes es una iglesia local a la cual los miembros estĆ”n en sumisión al SeƱor.
- Todas las epĆstolas del Nuevo Testamento estĆ”n dirigidas a iglesias locales o a lĆderes de iglesias locales.
- Todos los ministerios que son dones de Dios, estĆ”n dados a los cuerpos locales para perfeccionar a los santos para el ministerio el uno al otro. Los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros pueden ministrar solamente a los creyentes que se congregan juntos en comunión (Ef. 4:11ā16).
- Los creyentes tienen orden de JesĆŗs de participar juntos de la cena del SeƱor hasta su regreso (I Cor. 1:23ā26).
- La operación de los dones del EspĆritu puede funcionar solamente en un cuerpo local. Hablando de la operación de los dones, Pablo dijo: āProcurad abundar en ellos para edificación de la iglesiaā (I Cor. 14:12).
- Como miembros del cuerpo de Cristo, los creyentes estĆ”n relacionados no solamente a Cristo, la ācabezaā, pero estĆ”n relacionados el uno al otro en el cuerpo. āAsĆ nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otrosā (Rom. 12:5). Un brazo que decidiera cortar toda relación con el resto del cuerpo serĆa inĆŗtil, aunque tuviera comunicación con la cabeza; porque necesitarĆa sangre bombeada por el corazón y purificada por los pulmones y riƱones (I Cor. 12:14ā17).
- Se nos dice que Dios coloca miembros en el cuerpo como Ćl quiere (I Cor. 12:18).
- A fin de que los cristianos lleven a cabo la comisión de Cristo, debe haber comunión, crecimiento de la iglesia visible, y la obra mutua de evangelismo y misiones mundiales (Hch. 2:41ā47; 11:26ā30; 13:1ā3).
7. Ministerio corporal.
En aƱos recientes, el concepto de la iglesia como el cuerpo de Cristo ha tenido un nuevo Ć©nfasis que ha resultado en un importante entendimiento de la adoración y el ministerio. Muy a menudo se ha visto al ministerio como algo que viene exclusivamente de una plataforma o pĆŗlpito y sólo por clĆ©rigos designados. Cuando se concibe al ministerio de tal manera, los miembros de la congregación se convierten meramente en espectadores, cuya Ćŗnica actividad es llenar las bancas. La imagen bĆblica de vida corporal no sostiene a un punto de vista del ministerio tan limitado. Dios ciertamente ha puesto liderazgo espiritual en la iglesia para predicar y enseƱar; pero el objeto de su predicación, enseƱanza y cuidado pastoral es aquel de perfeccionar a los santos para ministrar el uno al otro y al mundo:
Y Ć©l mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niƱos fluctuantes ⦠sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo (Ef. 4:11ā15).
Este concepto de ministerio corporal, expresado por el apóstol Pablo, contiene varios hechos que son claros:
- Es la intención del Señor que todo miembro del cuerpo de Cristo tenga un ministerio.
Cada miembro del cuerpo humano contribuye a la preservación, crecimiento, salud y actividad de ese cuerpo; si algunos miembros no funcionan, resulta en enfermedad. Muchos de los males de la iglesia han sido el resultado de una membresĆa que no funciona. Para lograr la participación total en la obra y adoración de la iglesia, Dios ha provisto liderazgo espiritual para equipar y madurar a los santos, y los dones del EspĆritu para darles poder y dirección. (La Biblia menciona unos treinta [30] dones del EspĆritu que serĆ”n tratados especialmente en otra sección.)
- El propósito central del ministerio corporal es aquel de la edificación de la iglesia entera (Ef. 4:12).
La prueba del valor y la validez del ministerio corporal, y del ejercicio de los dones, estĆ” en si edifican o no al cuerpo de Cristo. Pedro escribió: āCada uno segĆŗn el don que ha recibido, minĆstrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Diosā (I P. 4:10). El ministerio y los dones son una administración o mayordomĆa. El don del creyente no es dado principalmente para su edificación; es un servicio para ser administrado a otros, para la familia de la iglesia.
- Cuando todo el cuerpo ministra en unidad y amor, el resultado es crecimiento espiritual y numƩrico.
āDe quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sĆ por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, segĆŗn la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificĆ”ndose en amorā (Ef. 4:16). Hoy en dĆa se habla mucho acerca del crecimiento de la iglesia. El crecimiento óptimo de la iglesia no puede ser logrado solamente por los esfuerzos de los lĆderes, pastores, evangelistas y misioneros; el crecimiento ideal resulta solamente cuando la iglesia entera ministra.
- La fuerza adhesiva del amor debe estar presente cuando ministra la iglesia entera.
A no ser que la participación de la iglesia sea motivada, llevada a cabo en un espĆritu de amor y sumisión al liderazgo, el crecimiento logrado puede ser pasajero y el ministerio ejecutado puede ser menos que edificante. āHabiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el EspĆritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entraƱablemente, de corazón puroā (I P. 1:22). (Vea tambiĆ©n, I Cor. 13; GĆ”l. 5:13; Ef. 4:2, 3, 15, 16; 3:17ā19; Fil. 2:1ā5; Col. 3:12ā15; I Tes. 5:12, 13).
Comentarios