Leccion 1, Tema 1
En Progreso

LOS OFICIALES, MINISTROS Y LIDERES DE LA IGLESIA

La cantidad de material bíblico relativo a la organización y liderazgo de la iglesia apostólica no es grande. Los títulos llevados por los líderes de la iglesia del Nuevo Testamento eran mÔs descriptivos de sus ministerios que de su oficio y rango. Ya que los primeros miembros y líderes de la iglesia primitiva eran judíos, familiarizados con la sinagoga, su organización eclesiÔstica fue modelada semejante a la de la sinagoga; de hecho, en un pasaje del Nuevo Testamento, a la asamblea cristiana se le llama sinagoga (Stg. 2:2).

En lo siguiente se ve claramente que había organización en la iglesia del Nuevo Testamento:

  • Cuando surgĆ­an problemas en ciertas actividades ministeriales, se designaban lĆ­deres para administrar esas actividades (Hch. 6:1–7).
  • Los discĆ­pulos se reunĆ­an regularmente para adorar; al principio, todos los dĆ­as; luego, el primer dĆ­a de la semana (Hch. 2:46, 47; 5:42; 20:7; I Cor. 16:2).
  • Eran diligentes en la designación del liderazgo correcto (Hch. 1:23–26; 14:23; Tit. 1:5).
  • Los requisitos para los ancianos (obispos) y diĆ”conos estĆ”n expuestos con algĆŗn detalle (I Ti. 3:1–13; Tit. 1:5–9; I Ti. 5:1, 17–22; I P. 5:1–4; Hch. 6:1–7; 20:28–35).
  • Cada iglesia tenĆ­a la autoridad para disciplinar o excluir a ciertos miembros (Mt. 18:17; I Cor. 5:1–5; II Tes. 3:6–16; I Ti. 1:18–20).
  • Los miembros eran exhortados a respetar y obedecer a los lĆ­deres de la iglesia (I Tes. 5:12, 13; Heb. 13:7, 17, 24).
  • Los misioneros eran enviados por la iglesia con aprobación oficial (Hch. 13:1–3).
  • Un consejo fue convocado en JerusalĆ©n para solucionar una disputa sobre doctrina y prĆ”ctica en la iglesia cristiana entera (Hch. 15:1–35).

No es fĆ”cil clasificar a los diferentes ministros y oficiales mencionados en el Nuevo Testamento; varios tĆ©rminos, como ā€œpastor, anciano y obispoā€, que nosotros tomamos como tĆ­tulos, probablemente son maneras distintas de describir la misma función. Algunos tĆ©rminos como ā€œministroā€ y ā€œdiĆ”conoā€ son diferentes traducciones de la misma palabra griega diakonos. Algunos oficios tales como apóstol y profeta son estrictamente por designación divina del ejercicio de un don espiritual; mientras que otros cargos son por elección humana o una designación basada sobre calificaciones especificadas. ā€œPastores y maestrosā€ pueden ser dos clases de ministros; o los tĆ©rminos pueden simplemente representar dos funciones de un cargo. A pesar de las dificultades involucradas, se harĆ” un esfuerzo para analizar cada cargo del Nuevo Testamento.

1. Apóstoles.

Los primeros exponentes del evangelio cristiano fueron los apóstoles. Este fue el primer don ministerial de Dios a la iglesia.

ā€œY cuando era de dĆ­a, llamó a sus discĆ­pulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales tambiĆ©n llamó apóstolesā€ (Lc. 6:13).

ā€œY al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habĆ­an acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en JerusalĆ©n, para que las guardasenā€ (Hch. 16:4).

ā€œY Ć©l mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros profetas; a otros evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santosā€ (Ef. 4:11, 12a).

ā€œEdificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del Ć”ngulo Jesucristo mismoā€ (Ef. 2:20).

La palabra ā€œapóstolā€ es una transcripción de la palabra griega apostolos que significa ā€œun mensajeroā€ o ā€œuno enviadoā€ en una misión.

Los apóstoles originales fueron aquellos que JesĆŗs escogió para estar con Ɖl, a quienes Ɖl comisionó personalmente y envió (Mt. 10:2; Lc. 22:14). Eran doce en nĆŗmero. Cuando Judas Iscariote traicionó al SeƱor, dejando sólo once, otro apóstol fue elegido en su lugar (Hch. 1:15–26). Los nombres de los doce, estĆ”n escritos en los doce fundamentos de la nueva JerusalĆ©n (Ap. 21:12).

Los requisitos para el apostolado eran:

  • Haber estado con el SeƱor (Hch. 1:21, 22).
  • Haber sido testigo de la resurrección (Hch. 1:22).
  • Haber visto al SeƱor (I Cor. 9:1).
  • Haber obrado seƱales, milagros y obras poderosas (II Cor. 12:12).

Los apóstoles fundamentales fueron un nĆŗmero fijo de doce. Sin embargo, hay otros que son llamados ā€œapóstolesā€, tales como:

  • Pablo, quien tuvo una visión del SeƱor, quien tambiĆ©n fue llamado personalmente por JesĆŗs a ser el apóstol a los gentiles (Rom. 11:13; I Cor. 9:1), y quien doce veces se declaró ser apóstol.
  • Santiago, el hermano de JesĆŗs (I Cor. 15:17).
  • BernabĆ© (Hch. 14:14).
  • Ciertos familiares de Pablo (Rom. 16:7).
  • Ciertos apóstoles cuyos nombres no estĆ”n registrados en las escrituras (I Cor. 15:7).

Aparentemente el tĆ©rmino ā€œapóstolā€ llegó a ser usado en un sentido mĆ”s amplio para aquellos que habĆ­an estado con JesĆŗs, tales como: los setenta, los ciento veinte, etc., y especialmente en aquellos que parecĆ­an tener una comisión especial para fundar iglesias nuevas. Los tĆ©rminos ā€œapóstolā€ y ā€œmisioneroā€ tienen el mismo significado. Es obvio que el tĆ©rmino ā€œapóstolā€ fue usado en un sentido mĆ”s amplio dado a que hubo aquellos que reclamaron falsamente ser apóstoles (II Cor. 11:13; Ap. 2:2). Si solamente los doce originales hubieran sido reconocidos como apóstoles, nadie mĆ”s habrĆ­a podido hacer una reclamación al apostolado. Es importante hacer una clara distinción entre los apóstoles originales y aquellos que fueron llamados ā€œapóstolesā€ en el mĆ”s amplio significado del tĆ©rmino. Cercanamente identificados con los doce, estarĆ­an hombres como: Pablo, Marcos, Lucas, Santiago, Judas, y el escritor de Hebreos; todos los cuales fueron usados por el EspĆ­ritu para escribir el Nuevo Testamento.

ĀæExisten apóstoles en los tiempos modernos? Esta es una discusión que surge a menudo. DependerĆ­a del significado que se le dĆ© a la palabra ā€œapóstol.ā€ Obviamente la iglesia sólo puede tener un fundamento. DespuĆ©s del cierre del canon del Nuevo Testamento, ningĆŗn escritor apostólico adicional ha sido comisionado para agregar a la escritura. Sin embargo, si el tĆ©rmino ā€œapóstolā€ es usado en el sentido mĆ”s amplio de uno comisionado por el SeƱor para abrir nuevos campos misioneros, cuyo ministerio estĆ” acompaƱado de seƱales y prodigios, no serĆ­a un uso inapropiado de la palabra. No obstante, debe ser puesto en claro que los apóstoles son un don de Dios, comisionados por Ɖl. La iglesia nunca fue autorizada para crear apóstoles. Ninguna sucesión apostólica fue establecida jamĆ”s. Cuando JesĆŗs el PrĆ­ncipe de los Pastores regrese, Ɖl vendrĆ” a coronar a los pastores (ancianos), no a los apóstoles (I P. 5:1–4). Pedro, que ciertamente era un apóstol, gozosamente se identificó con los ancianos (I P. 4:1). ĀæSerĆ” el tiempo del fin un perĆ­odo caracterizado de pastores prominentes que evangelizarĆ”n sus regiones?

2. Profetas.

Se dice que la iglesia estĆ” edificada sobre una fundación de apóstoles y Profetas (Ef. 2:20): ā€œY Ć©l mismo constituyó a unos, apóstoles, a otros profetasā€ (Ef. 4:11). Mientras que los profetas eran segundos en rango a los apóstoles, estaban sujetos a los apóstoles (I Cor. 14:37). Pablo parecĆ­a dar la mĆ”s alta prioridad al don de profecĆ­a entre los dones espirituales (I Cor. 14:1–3). La profecĆ­a estĆ” definida por Pablo de la siguiente manera: ā€œPero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación … el que profetiza, edifica a la iglesiaā€ (I Cor. 14:3, 4). Esta definición estĆ” demostrada en Hechos capĆ­tulo quince: ā€œY Judas y Silas, como ellos tambiĆ©n eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabrasā€ (Hch. 15:32).

Una de las funciones menos frecuentes del profeta era aquella de predecir el futuro. En dos ocasiones, un profeta llamado Agabo predijo eventos futuros (Hch. 11:27–29). Su predicción de una hambruna futura posibilitó a la iglesia hacer preparaciones para ayudar a los pobres en Judea. MĆ”s tarde Agabo predijo el encarcelamiento de Pablo por los judĆ­os en JerusalĆ©n, una predicción que se cumplió; aunque Pablo no hizo ningĆŗn intento de evitar el problema (Hch. 21:10–15). La profecĆ­a tuvo una función vital en relación con la capacitación de Timoteo para el ministerio (I Ti. 4:14).

En su mensaje en el dĆ­a de PentecostĆ©s, Pedro identificó la profecĆ­a de Joel (2:8) con el derramamiento del EspĆ­ritu sobre la iglesia: ā€œY en los postreros dĆ­as, dice Dios, derramarĆ© de mi EspĆ­ritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizaranā€ (Hch. 2:17).

El don de profecía permanece en efecto en la iglesia hoy, donde se reconocen los dones espirituales. En mucha de la predicación pentecostal, el espíritu de profecía es manifestado.

3. Evangelistas.

No es tan fĆ”cil identificar al evangelista en el Nuevo Testamento, porque casi todos hacĆ­an la obra de evangelismo. Felipe es el Ćŗnico realmente llamado ā€œevangelistaā€ (Hch. 21:8). Juzgando por el ministerio de Felipe en Samaria, un evangelista es uno cuyo ministerio estĆ” dirigido principalmente a ganar a los incrĆ©dulos: ā€œEntonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristoā€ (Hch. 8:5). Es digno de notar que su ministerio de ganar almas estaba acompaƱado de milagros y seƱales. DespuĆ©s, Felipe fue llamado a predicar a un hombre en el desierto, el tesorero etĆ­ope, a quien llevó a Cristo.

Es interesante tambiĆ©n notar que se toma tanto espacio para contar la conversión de un hombre, como se toma para narrar la historia del avivamiento samaritano. Timoteo no es llamado un evangelista; pero Pablo le exhorta a hacer la obra de un evangelista (II Ti. 4:5). En el griego, la palabra ā€œevangelistaā€ estĆ” derivada del verbo que es traducido ā€œpredicar el evangelio.ā€ Un evangelista es, entonces, uno cuya función principal es predicar el evangelio con el objeto de ganar almas. Los ministerios del apóstol, el profeta y el evangelista anteriormente descritos, fueron ministerios a la iglesia en general; aquellos que siguen son ministerios a la iglesia local.

4. Pastores.

Mientras que el tĆ©rmino ā€œpastorā€, como lĆ­der espiritual de la iglesia local, se encuentra sólo una vez en el Nuevo Testamento (Ef. 4:11), serĆ” tratado aquĆ­ por dos razones:

  1. Es el término mÔs comúnmente usado en la iglesia hoy, y
  2. La metĆ”fora pastoral estĆ” empleada en varios pasajes (I P. 5:2–4; Hch. 20:28, 29; Jn. 10:1–16; 21:15–17; Heb. 13:20; I P. 2:25; Mr. 6:34; I Cor. 9:6, 7).

La terminologĆ­a favorita de JesĆŗs para expresar su relación con la gente era como el ā€œpastor y ovejas.ā€ Es natural, entonces, que aquellos confiados con el cuidado del rebaƱo del SeƱor sean llamados ā€œpastores.ā€

Es difĆ­cil para la gente del mundo occidental entender la relación cercana que existĆ­a entre el pastor palestino y sus ovejas. Ninguna palabra podrĆ­a haber expresado mejor el cuidado amoroso y la confianza mutua que deberĆ­a existir entre el lĆ­der espiritual y su congregación que la palabra ā€œpastor.ā€ Otros sinónimos para el oficio pastoral son usados mĆ”s frecuentemente en el Nuevo Testamento, pero el tĆ­tulo que ha persistido es aquel de ā€œpastor.ā€

5. Maestros.

Los maestros son la quinta categorĆ­a de dones ministeriales impartidos sobre la iglesia por el SeƱor ascendido (Ef. 4:11). No estĆ” absolutamente claro si el tĆ©rmino ā€œmaestroā€ representaba un ministerio distinguido o solamente una función de los apóstoles y pastores (ancianos). EstĆ” indicado por el hecho de que habĆ­a ā€œprofetasā€ y ā€œmaestrosā€ en la iglesia en AntioquĆ­a que ā€œmaestroā€ era un ministerio distinguido (Hch. 13:1); y que ā€œmaestrosā€ estĆ”n enumerados junto con apóstoles y profetas como oficios que Dios habĆ­a puesto en la iglesia (I Cor. 12:28). Por otro lado, en Efesios 4:11, ā€œmaestroā€ no estĆ” precedido por un artĆ­culo definido como lo estĆ”n los otros oficios; por lo tanto, el tĆ©rmino puede meramente indicar maestro como una función de los pastores (pastores-maestros). La enseƱanza estĆ” enumerada como un don espiritual en Romanos 12:6, 7; de allĆ­ que, puede ser ejercitado por cualquier creyente que estĆ© asĆ­ dotado.

Pablo se refiere a sĆ­ mismo como uno ā€œconstituido predicador, apóstol y maestro de los gentilesā€ (II Ti. 2:2). La gran comisión infiere fuertemente que la enseƱanza es de primaria importancia en la obra continuada de la iglesia: ā€œPor tanto, id, y haced discĆ­pulos a todas las naciones, bautizĆ”ndolos en el nombre del Padre, del Hijo y del EspĆ­ritu Santo; enseƱƔndoles que guarden todas las cosas que os he mandado ā€¦ā€ (Mt. 28:19, 20). Aunque la enseƱanza era una parte de casi todos los ministerios del Nuevo Testamento, habĆ­an algunos cuyo principal llamado era aquel de enseƱar la palabra de Dios. Sin duda, hay algunos hoy cuyo ministerio podrĆ­a ser mejor identificado como aquel de ā€œmaestro.ā€

6. Ancianos.

ā€œAncianoā€ fue un tĆ­tulo tomado prestado de la sinagoga y de la congregación de Israel. El tĆ©rmino estĆ” usado alrededor de treinta (30) veces en el Nuevo Testamento, con referencia a los ancianos de Israel. La palabra hebrea para ā€œancianoā€ era zaquen, que significaba ā€œun hombre mayor.ā€ La palabra griega presbuteros tenĆ­a el mismo significado, y es la fuente de nuestra palabra presbĆ­tero. Cuando Pablo habĆ­a fundado un nĆŗmero de iglesias en Asia, designó a ancianos para encargarse de ellas (Hch. 14:23). El anciano era equivalente al pastor, y era el tĆ­tulo mĆ”s comĆŗn para la persona encargada de una iglesia local (Hch. 20:17, 28; Tit. 1:5; I P. 5:1–4).

Los ancianos eran mantenidos materialmente por sus congregaciones, las cuales eran exhortadas por el apóstol Pablo a dar doble honor (honorarios) a los ancianos que gobernaban (dirigĆ­an) bien sus iglesias. Dignos de muy especial honor eran aquellos ancianos que trabajaban en predicar y enseƱar (I Ti. 5:17–19). Ya que la palabra ā€œancianosā€ generalmente es plural, se asume que cada iglesia tenĆ­a varios ancianos; la razón probable es que las congregaciones mayores tenĆ­an que reunirse a menudo en grupos mĆ”s pequeƱos en hogares de los miembros (I Cor. 11:20; 16:15, 19). Algunos han pensado con respecto al pasaje de I Timoteo 5:17 que habĆ­an tanto, ā€œancianos gobernantesā€ como ā€œancianos maestros.ā€ Los ancianos eran hombres de fe y poder espiritual, porque se les indicaba a los enfermos buscarles para la unción con aceite y la oración de fe:

ā€œĀæEstĆ” alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por Ć©l, ungiĆ©ndole con aceite en el nombre del SeƱor. Y la oración de fe salvarĆ” al enfermo, y el SeƱor lo levantarĆ”; y si hubiere cometido pecados, le serĆ”n perdonadosā€ (Stg. 5:14, 15).

7. Obispos (superintendentes).

La palabra griega episcopos (de la que se deriva ā€œepiscopalā€) es traducida ā€œobispo.ā€ Una mejor traducción para la palabra hubiera sido ā€œsuperintendenteā€, que es el significado literal. En el Nuevo Testamento, el ā€œobispoā€ y el ā€œancianoā€ es la misma palabra griega traducida ā€œobispoā€ en otros pasajes. En los tiempos del Nuevo Testamento el obispo o superintendente estaba a cargo de una iglesia; no fue hasta el siglo segundo que el obispo o superintendente llegó estar a cargo de varias iglesias. DespuĆ©s de los apóstoles, probablemente hubo necesidad de una organización mĆ”s extensiva; es lamentable que esta inclinación llevó a la jerarquĆ­a romana. (Vea tambiĆ©n I Ti. 3:1–9, un pasaje en que son expuestas las calificaciones para el oficio de superintendente [anciano, pastor).

8. DiƔconos.

La Biblia muestra claramente que los dos oficios fijos de la iglesia local eran aquellos del anciano y del ā€œdiĆ”cono.ā€ Los diĆ”conos son mencionados directamente en sólo dos pasajes (Fil. 1:1; I Ti. 3:8–13); sin embargo, unas cualidades bastantes detalladas para los diĆ”conos, estĆ”n expuestas en el mismo capĆ­tulo donde se dan las cualidades para los superintendentes. Las escrituras no delinean las tareas de los diĆ”conos en la iglesia Neotestamentaria posterior; pero se considera por supuesto que sus tareas tenĆ­an que ver con el manejo de las caridades y asuntos de negocios de las iglesias. La palabra ā€œdiĆ”conoā€ viene de la palabra griega diakonos que significa ā€œsiervo.ā€ Los diĆ”conos, entonces, servĆ­an a la iglesia de tal manera que dejaban libres a los ancianos para la oración y el ministerio de la palabra.

Los primeros diĆ”conos probablemente fueron los siete que fueron elegidos en el capĆ­tulo sexto de Hechos para servir las mesas y administrar las caridades a las viudas de la iglesia de JerusalĆ©n. No son llamados diĆ”conos en Hechos capĆ­tulo seis, sino que la forma verbal de la palabra es encontrada en la frase: ā€œlas viudas de aquellos eran desatendidas en la distribución diariaā€ (Hch. 6:1). Dos de los siete, Felipe y Esteban, tambiĆ©n eran predicadores, asĆ­ que no debe ser asumido que los diĆ”conos sólo realizaban tareas serviles.

9. Ministros.

La palabra ā€œministroā€ viene de la misma palabra griega que es traducida como ā€œdiĆ”cono.ā€ Pero hay un nĆŗmero de pasajes donde la palabra diakonos no puede referirse a la posición de diĆ”cono. Por ejemplo, Pablo, escribiendo a la iglesia efesia, dijo: ā€œpor el cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado segĆŗn la operación de su poder.ā€ (Ef. 3:7). Pablo hace referencia con respecto a sĆ­ mismo como ministro cinco veces, y varias veces hace referencia a obreros mĆ”s jóvenes como ministros. Aparentemente, el tĆ©rmino enfatiza el papel de servicio del predicador. La meta de los lĆ­deres espirituales es la de equipar a los santos para el ā€œministerioā€ (Ef. 4:12). Se espera que todos los santos ā€œministrenā€, (verbo) pero el tĆ­tulo de ā€œministroā€ (sustantivo) es usado en cada caso solamente para aquellos que han sido llamados al liderazgo espiritual. Cuando el pastor es llamado ā€œel ministroā€, el tĆ­tulo de ā€œministroā€ es usado en una forma perfectamente bĆ­blica.

10. Lideres

Las palabras ā€œpresideā€ y ā€œgobiernaā€ se emplean varias veces en la Versión Reina-Valera para designar lĆ­deres en iglesia (Rom. 12:8; I Ti. 5:17; Heb. 13:7, 17, 24). La Biblia de las AmĆ©ricas usa ā€œguĆ­aā€ y ā€œlĆ­derā€, que parecen ser mas apropiadas. ā€œAcordaos de vuestros guĆ­as que os hablaron la palabra de Dios … Obedecer a vuestros guĆ­as (pastores) y sujetaos a ellos porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta … Saludad a todos vuestros guĆ­as (pastores)ā€ (Heb. 13:7, 17, 24)

Hay algunos que tienen la actitud de menospreciar el liderazgo en la iglesia. Pero no se puede negar que existe un liderazgo constituido y reconocido por la Biblia. ā€œPero os rogamos hermanos que reconozcĆ”is a los que con diligencia trabajan entre vosotros, y os dirigen en el SeƱor y os instruyen, y que los tengĆ”is en alta estima con amor por causa de su trabajoā€ (I Tes. 5:12–13a).

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