Día 205: “Reedificar a Dios”

“Profetizaron Hageo y Zacarías hijo de Iddo, ambos profetas, a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén en el nombre del Dios de Israel quien estaba sobre ellos. Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel y Jesúa hijo de Josadac, y comenzaron a reedificar la casa de Dios que estaba en Jerusalén; y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban” (Esdras 5:1-2). ¡Qué bendición es recibir una palabra, una profecía de parte de Dios! La profecía es dada para animar, exhortar, guiar. Cuando un hijo de Dios la recibe, generalmente la toma con alegría, sabiendo que Él es quien habla a través de ese profeta. En esta ocasión no era una nueva palabra la que estaba soltando, sino que Dios les mandó a continuar con la obra que ya les había pedido con anterioridad. Y el pueblo inmediatamente obedeció la voz de Dios y se alistó para reedificar la casa. Al leer esta historia, pensaba: ¿en cuántas oportunidades el Señor nos tiene que volver a hablar lo mismo porque aún no hemos terminado lo que nos mandó a edificar…? Hazte estas preguntas con sinceridad: ¿Habrá algún proyecto que he dejado pendiente? ¿Un propósito, una meta, un sueño que Jesús me había marcado y por algún problema dejé de edificar? ¿Habrá necesidad de que Dios mande un profeta o seré capaz de oír su tierna voz hablándome con este devocional que dice: ¡es tiempo de volver a edificar!? No esperes lo nuevo si aún no has concluido lo que Dios te dijo que haría. ¡Dios no terminó de edificar, edificá con Él!

  • Esdras 5:1-17 | (Leer)
  • Esdras 6:1-22 | (Leer)
  • Salmos 134:1-3 | (Leer)
  • Salmos 135:1-21 | (Leer)

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