Día 206: “Ayunemos para Dios”

Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio” ( Esdras 8:23). ¡Cuán importante es ayunar para Dios! La Palabra nos enseña mucho acerca de este precioso y poderoso hábito del cristiano. Lejos de ser un acto religioso, es un arma poderosa para desatar cadenas de impiedad y para ahuyentar con autoridad las potestades satánicas. Además, si le sumamos la misericordia al necesitado, es poder del cielo para el creyente. El ayuno abre puertas, nos mantiene humillados delante de Dios y, definitivamente, mata nuestra carne, nuestro yo. El libro de Isaías enseña claramente el ayuno que Dios desea, y expresa promesas seguras. Algunas de ellas son: “nacerá tu luz”, “irá tu justicia delante de ti”, y “la gloria de Jehová será tu retaguardia”; “invocarás, y te oirá Jehová”; “Él te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos”; “los tuyos edificarán las ruinas antiguas de generación y generación”. ¡Qué maravilloso será entonces tomar el ayuno como parte de nuestro diario caminar! ¿Lo incorporaste como una práctica semanal? Desafío de hoy: Anímate a ayunar, empieza de a poco, si tienes dudas hablá con un líder de la iglesia para que pueda orientarte al respecto. Si dejaste de hacerlo, vuelve a ponerlo en práctica. ¡Si logras llevarlo adelante, grandes cambios sucederán en tu vida!

  • Esdras 7:1-28 | (Leer)
  • Esdras 8:1-36 | (Leer)
  • Salmos 136:1-26 | (Leer)
  • Salmos 137:1-9 | (Leer)

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