Día 208: “Pon guarda a mi boca”
“Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios. No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que hacen iniquidad y no coma yo de sus deleites” ( Salmos 141:3-4). David pidió a Dios que lo guardara de hablar cosas malas. Por su parte, dice Proverbios 13:3: “El que guarda su boca guarda su alma”. Estos pasajes, nos enseñan acerca del peligro de usar mal nuestra lengua, a través de chismes, murmuraciones, mentiras… Contagiarse de lo malo suele ser muy fácil, pero tenemos la responsabilidad, como hijos de Dios, de marcar la diferencia. No podemos justificarnos en las reacciones de los demás o sus actitudes. Ahora bien, no alcanza con deshacerse de lo malo, también hay que hacer lo bueno. Si hablas, por ejemplo, cosas que no edifican, deshácete de ellas y llénate de palabras que edifiquen. Días pasados escuchaba a un artista muy famoso mundialmente que conocía de Dios, pero nunca hablaba de Él; siempre que lo escuché, hablaba de sí mismo o de cosas más bien vanas. Luego de un grave problema personal que tuvo que atravesar, comenzó a predicar de Jesús en los medios, de manera increíble, ¡como nunca lo había escuchado! En ese instante pensé: “Este hombre fue transformado por el Espíritu Santo”. Desafío: Nuestro Señor es poderoso en guiarnos a usar bien nuestra lengua para bendecir y no para maldecir. Él es nuestro guardian y ayudador para controlar nuestro vocabulario. ¡Atrévete a ser de bendición a través de todo lo que hables y todo lo que hagas!
- Nehemías 1:1-11 | (Leer)
- Nehemías 2:1-20 | (Leer)
- Salmos 140:1-13 | (Leer)
- Salmos 141:1-10 | (Leer)
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