Día 88: “Ver para creer o creer sin ver”

“Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:29)

Tomás era uno de los doce apóstoles que, por sus dichos, se ganó la fama del discípulo incrédulo. Cuestionaba en reiteradas oportunidades las decisiones del Señor, y aun dudaba de su resurrección. Me imagino qué habrá sentido cuando vio a Jesús resucitado, Sus manos y Sus pies horadados por los clavos. Vivimos en un mundo cada vez más lleno de escepticismo y que ha enarbolado el refrán “si no veo, no creo”. Pero cuando se trata de la fe en Dios, es precisamente al revés. Primero debo creer en Él y en Sus promesas, luego podré verlas cumplirse y hacerse realidad.

Es el poder de la fe el que hace que veamos lo sobrenatural del cielo en la tierra.

Jesús, por el contrario, a este tipo de personas las llamó “bienaventuradas”.

Desafío: Te desafío a que puedas creer, pon a prueba al Señor y verás milagros extraordinarios suceder sobre tu vida y la de los tuyos. Eleva una oración de fe en este día, declara en lo que crees.

Creemos en Dios Padre, Todopoderoso, creemos en Jesucristo que resucitó de los muertos, creemos en el Espíritu Santo que está en medio de nosotros. ¡Aunque no lo hayamos visto, nuestra fe es fuerte!

  • Deuteronomio 19:1-21 | (Leer)
  • Deuteronomio 20:1-20 | (Leer)
  • Juan 20:1-31 | (Leer)

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