Relaciones que no convienen
Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que estÔn en mi casa. Jesús le contestó: Ninguno que, habiendo puesto su mano en el arado, mira hacia atrÔs es apto para el reino de Dios. (Lucas 9.61)
El texto de hoy nos presenta al tercer individuo que expone Lucas. Como hemos observado anteriormente, el reino no admite voluntarios, aunque muchas veces nuestra actitud hacia la vida cristiana pareciera indicar que nosotros escogimos a Dios. El Nuevo Testamento claramente indica que todos los que caminan con Ʃl lo hacen porque han sido alcanzados por su misericordia.
La persona en este pasaje tambiĆ©n deseaba incorporarse al grupo de seguidores que acompaƱaban a Cristo en todo momento. ĀæHabrĆa pensado que el SeƱor se iba a sentir impresionado por su abnegada entrega? No importa cual fuera su motivación, Ć©l tenĆa una condición para su entrega, un Ā«peroĀ», y sabemos bien que no podemos imponer condiciones a Aquel que va a ocupar el lugar de amo en nuestras vidas. El deseo de este varón era primeramente despedirse de los de su casa.
La cortesĆa de saludar a sus parientes y amigos antes de embarcarse en esta aventura es muy meritoria. Mas Cristo detectaba en el corazón de Ć©l vĆnculos con su entorno que no eran sanos. QuizĆ”s existĆa la posibilidad de que, volviendo para saludarlos, trataran de convencerlo de que desistiera de su cometido. QuizĆ”s lo iban a entretener con otras actividades que lo demorarĆan innecesariamente. El hecho es que estas personas representaban una amenaza a quien requerĆa de un compromiso claro y sin vacilaciones para seguir a Cristo.
Como en tantas otras ocasiones JesĆŗs puso un ejemplo de la vida cotidiana para ayudarlo a entender cuĆ”l era el peligro al que se estaba enfrentando. ĀæQuiĆ©n de sus oyentes no habĆa visto a un hombre arando el campo con su yunta de bueyes? El pesado arado requerĆa de toda la fuerza de los animales para remover la tierra, pero tambiĆ©n necesitaba de la concentración del labrador para que los surcos salieran derechos y asĆ facilitaran la tarea de sembrado. NingĆŗn campesino podĆa arar correctamente la tierra si estaba continuamente volteĆ”ndose para mirar hacia atrĆ”s.
El mensaje es claro. Seguir a Cristo requiere de un compromiso que no ceda a las distracciones. Es decir, necesitamos estar absolutamente atentos a la dirección en la cual se estĆ” moviendo, a sus palabras, a los aspectos de nuestra vida con los que quiere tratar. Todo esto serĆ” difĆcil si estamos distraĆdos con otros asuntos ajenos al reino, tan difĆcil como captar la atención de un niƱo cuando estĆ” enteramente absorto con su juguete favorito. Del mismo modo, en nuestro andar cotidiano, muchas veces nos entretenemos con actividades y pasiones que nos desvĆan de nuestra devoción a Cristo.
Para pensar:
Para los que estamos al frente de ministerios de formación ”qué importante es tener un claro objetivo hacia el cual dirigirnos! Existen tantas actividades en la iglesia que son meras distracciones. El obrero eficaz nunca pierde de vista que ha sido llamado a participar en la transformación de vidas. Todo lo que hace debe estar al servicio de este cometido.
Tomado con licencia de:
Shaw, C. (2005) Alza tus ojos. San JosƩ, Costa Rica, CentroamƩrica: Desarrollo Cristiano Internacional.0000
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