Facilitadores de Milagros en la Iglesia
Tengo un amigo que pastorea una iglesia preciosa, tiene un ministerio con mucha influencia y siempre es invitado a predicar en conferencias importantes; También ha escrito muchos libros que han sido una bendición en distintos lugares. Un día, en una conferencia, yo estaba sentado con este pastor en su iglesia, y él nos mostró a mí ya otros pastores, en un rápido recorrido, los diferentes ministerios en su iglesia. Lo que más nos llamó la atención de inmediato fueron los voluntarios que él tenía, en todo lugar de su iglesia había gente bien vestida y muy feliz sirviendo.
En la cuna, estaban las señoras que todo el mundo quisiera tener en su iglesia; en el ministerio de niños había profesoras de ensueño trabajando con ellos; los voluntarios que dieron la bienvenida en la puerta de la iglesia y en la playa de estacionamiento estaban con una permanente sonrisa en sus rostros. Uno podía preguntarle: «¿Dónde has conseguido tanta gente y tan buena?». Todos estaban alegres y felices, eran gente sana. En ese momento, un pastor, también amigo mío, le dijo: «Yo podría hacer lo que tú haces si tuviera la gente que tienes».
¿Alguna vez te ha pasado que al visitar otra iglesia ha dicho: «¿Por qué mi gente no es así? ¿De dónde obtienen personas tan simpáticas?». Mi amigo miró al pastor que hizo la pregunta, y con mucha sabiduría dijo lo siguiente: «Son lindos, ¿no?». Y el pastor contestó: «Sí, son tremendos». Entonces mi amigo le dijo: «No eran así cuando llegaron». A él le tomó tiempo formar, entrenar y disciplinar a sus voluntarios.
A veces podemos sentir lo que se afirma en este viejo dicho: «La hierba siempre es más verde al otro lado de la cerca». Y pensamos: si tan solo pudiera pastorear esta iglesia oa estas personas… Pero déjame decirte algo, la hierba no es más verde al otro lado de la cerca, la hierba es más verde cuando se riega.
Un día tuvimos una conferencia grande en Lima e invitamos a un conferenciante muy conocido en América Latina. Durante la conferencia, mi corazón se llenó de amor por todos los voluntarios de nuestra iglesia que estaban sirviendo en distintos lugares. La conferencia fue un éxito porque había un ejército de voluntarios sirviendo con sonrisas, se respiraba amor en todo lugar; entonces mi corazón se llenó tanto de agradecimiento, que me paré delante de la multitud de pastores y líderes y dije lo siguiente: «Yo creo que tengo a la mejor gente de Lima en mi iglesia». Cuando dije esto, un pastor se ofendió conmigo, y se juntó con el conferenciante para decirme que no debería haber dicho eso. Afirmaban que yo hacía sentir mal a los pastores que no tenían gente como yo; mi reacción fue de sorpresa porque no lo dije comparando mi iglesia con los demás, lo dije porque amo a la gente en mi iglesia.
Mi pregunta es esta: ¿amas a la gente de tu iglesia? Cada pastor debe sentir que tiene la mejor gente del mundo; cada pastor debe hacer sentir apreciado y amado al pueblo que lo acompaña a cumplir la visión que Dios le ha dado. Y recuerda, si la gente no se siente apreciada o valorada, no se esforzará para dar lo mejor de sí.
¿Cómo hacer discípulos?
Jesús usó un grupo de hombres rudos e hizo algo con ellos. Él dijo: «Síganme […] y los haré…» (Mateo 4:19, NVI). El proceso de entrenar y disciplinar a personas tiene el propósito de hacer de ellas algo valioso. Hoy día en el mundo hay personas dispuestas a pagar mucho dinero para que hagan algo de ellas, algunas incluso pagan para que las hagan mejores vendedoras, pagan universidades para que las hagan mejores profesionales. Hay quienes compran equipos de ejercicios para tratar de hacer su cuerpo más saludable. Mira lo que Jesús ofrece: «Síganme, yo los haré». Él puede convertir a personas que «no son», en algo valioso.
Hay un proceso de discipulado con cuatro pasos sencillos, que son: mírame, ayúdame, te ayudo, te miro. Si tomas un tiempo para llevar a un grupo de hombres y mujeres a tu lado y les dices: «Mírenme cómo lo hago, y luego ayúdenme a hacerlo así, después ustedes hacen, yo les ayudo, y al final, ya saben hacerlo, ¡ ¡siguen haciendo!», ten por seguro que podrás hacer un equipo de voluntarios que realice la obra del ministerio siendo pescadores de hombres, ganando más hombres por Cristo.
Los voluntarios
Un voluntario no es una fuerza laboral gratuita, es un «facilitador de milagros» en la iglesia.
La persona que sonríe en la puerta con tanta alegría no está simplemente dando la bienvenida, de repente esa sonrisa fue justo lo que necesitaba esa madre que estaba deprimida y necesitaba saber que alguien la amaba. Entonces, las buenas iglesias están construidas sobre muchas personas que han decidido que Dios las use en diferentes formas. Quizás no figuren como líderes visibles de la iglesia, pero son facilitadores de milagros en la puerta o con los niños en la escuela dominical.

La verdad es esta: cada persona en el mundo quiere ser parte de un equipo de ensueño, y cada pastor desea tener un equipo de ensueño. ¿Qué es un equipo de ensueño? Es un equipo ganador, un equipo especial. ¿Cómo podemos desarrollar un equipo así? ¿Cuáles son las cualidades de un equipo extraordinario? No sé tú, pero yo no quiero ser parte de una iglesia común, yo quiero ser parte de una iglesia extraordinaria.
La segunda milla
Tengo un dicho: «Excelencia son detalles y los detalles son almas». ¿Por qué quieres una vida común? Debemos ser enemigos de lo común, cuando podemos vivir una vida en excelencia; si esta excelencia existe en tu iglesia, tu iglesia será como un imán que atrae a personas excelentes y nuevas almas. La iglesia, por sobre cualquier otro lugar, debe ser un sitio donde nos damos por completo a Dios; las personas deben quedar asombradas cuando entran a la iglesia y ven su nivel de excelencia.
Existe un lugar donde pocos van, los equipos de sueños lo conocen, pero equipos mediocres nunca lo han experimentado. Es un lugar donde todos pueden vivir pero al que pocos logran llegar; este lugar se llama «la segunda milla».
Las grandes iglesias se construyen en la segunda milla, y la mejor parte de su existencia se encuentra ahí. ¿Por qué no todas pueden ir por la segunda milla?
Hay muchas cosas que tal vez funcionaron en la iglesia hace treinta años, pero hoy en día ya no. El problema es que hemos aprendido muchas cosas en nuestra vida, y la mayoría de ellas las hemos aprendido en la misma iglesia. Pero es tiempo de dejar atrás algunas de estas creencias y aprender otras nuevas. Recuerda la enseñanza de Jesucristo cuando dijo: «Ustedes han escuchado a los escribas y los fariseos decirlo de esta manera, pero yo les estoy diciendo que tienen que pensar de otra manera». Con esto quiero decir que mucho de lo que se hace o intenta hacer un favor de la iglesia es cambiar. Hay un principio en esto:
- Aprende
- Olvida
- Vuelve a aprender
Si vamos a realizar cambios en la iglesia, estos comienzan con nosotros mismos. ¿Estás dispuesto a cambiar para mejorar la iglesia?
Cuando dicen: «Lo hacemos así porque así lo hemos hecho siempre», debemos preguntar: «¿Y por qué siempre lo han hecho así?». Si no se entiende el porqué, nunca se va a poder entender el cómo.
Existe un proceso de discipulado basado en cuatro pasos simples: mírame, ayúdame, te ayudo y te miro. Si dedicas tiempo a guiar a un grupo de hombres y mujeres, podrás formar un equipo de voluntarios comprometidos con la obra del ministerio, convirtiéndose en pescadores de hombres y ganando más almas para Cristo.
Recuerda que los líderes son el ejemplo y no la excepción.
¿Cómo se ve la segunda milla en la iglesia o en la vida? Presento aquí algunos puntos sobre la segunda milla:
1. La segunda milla no tiene tráfico: En la primera milla, muchos se arrestan por obligación, pero la segunda milla es donde pocos llegan. Aquí, hay menos competencia porque requiere un compromiso mayor, con enfoque en la excelencia, dejando atrás la mediocridad y buscando glorificar a Dios en cada acción.
2. Implica una mentalidad extraordinaria: La segunda milla nace en una mente transformada, dispuesta a dar más de lo esperado. No se trata solo de cumplir con el deber, sino de añadir valor. Este nivel de mentalidad refleja una vida de fe, sacrificio y deseo de impactar positivamente a los demás.
3. Requiere amor y disposición: El amor es la base para recorrer la segunda milla. Este tipo de servicio no es impulsado por recompensas materiales, sino por el deseo de servir con alegría. Requiere disposición de corazón, reflejando la naturaleza de Cristo hacia quienes más lo necesitan.
4. Impacta con el ejemplo: La segunda milla es un testimonio poderoso de la vida cristiana. Cuando vivimos con excelencia y servimos más allá de lo requerido, nuestras acciones impactan a otros, dejando un legado que inspira a caminar también esta segunda milla, mostrando a Cristo con hechos.
5. Está motivada por el servicio: El servicio es la fuerza que impulsa la segunda milla. Jesús nos enseña que debemos servir con humildad y amor, no buscando reconocimiento, sino honrar a Dios. Servir más allá de lo esperado refleja el carácter de Cristo y transforma vidas.

6. Demuestra gratitud: La segunda milla surge de un corazón agradecido por la gracia de Dios. Este agradecimiento no solo se expresa con palabras, sino con acciones. Al dar más, mostramos que entendemos cuánto hemos recibido y buscamos bendecir a otros en respuesta a Su amor.
7. Inspira compromiso: Ir más allá de la obligación demuestra un compromiso profundo con Dios y Su propósito. Este compromiso impacta nuestras relaciones, nuestro trabajo y nuestra fe, enseñándonos que el esfuerzo adicional siempre vale la pena cuando se hace para Su gloria.
8. Es desinteresada: La segunda milla no busca aplausos ni recompensas humanas. Es un acto de sacrificio genuino, enfocado en el bienestar de los demás. Esta actitud refleja el carácter de Cristo, quien dio todo sin esperar nada a cambio, modelando un amor incondicional.
9. Refleja a Cristo en todo: Vivir en la segunda milla es imitar a Jesús, quien siempre fue más allá para salvarnos. Es una vida marcada por el sacrificio, la humildad y la gracia, buscando glorificar a Dios en cada acción, dejando un testimonio vivo del Evangelio.
Adaptado y tomado con licencia de la revista LIDER 625, edición 14, VOLUNTARIOS: El factor que acelera o retrasa tu ministerio. Pág. 17-22.
Gracias Señor por cada voluntario de Renacer que te sirve con esmero y pasión. Ayúdanos a recorrer siempre la segunda milla, haciendo todo con amor y excelencia, para que sigamos alcanzando a más vidas y familias para Cristo, y vos recibas toda la gloria. Amén ! 🙏🏻🙌🏻