El espejo no miente: tu mentalidad tampoco

Proverbios 27:19 dice:
āAsĆ como el agua refleja tu rostro, tu mente refleja quiĆ©n eres realmente.ā
Lo que ves en el espejo no es casualidad: es un reflejo. Y lo que mostrƔs en tu vida tampoco es casualidad: es el resultado de tu mentalidad.
Si querƩs que el espejo muestre otra imagen, tenƩs que cambiar lo que proyectƔs. Si querƩs cambiar lo que sos, primero tenƩs que cambiar lo que pensƔs. Este principio alcanza todas las Ɣreas de la vida.
La Biblia lo confirma en Proverbios 23:7:
āCual es el pensamiento del hombre en su corazón, tal es.ā
Antes de cambiar la realidad, tenƩs que cambiar la mentalidad
En algĆŗn momento hay que āparar la pelotaā, sentarse y analizar la vida con honestidad. Porque detrĆ”s de cada realidad āla buena y la malaā hay una mentalidad que la sostiene. AhĆ estĆ” el origen. Y si querĆ©s transformar algo, tenĆ©s que empezar desde la raĆz.
Dos mentalidades que definen todo lo demƔs
A partir de acÔ se desprenden todos los tipos de mentalidades que desarrollamos. Estas dos posturas son como dos lentes distintos: según cuÔl uses, vas a ver tu vida de una forma distinta.
1. Mentalidad de producto terminado
Cuando alguien piensa como āproducto terminadoā, se cierra a cualquier cambio. Es el āsoy asĆ y puntoā, o en tĆ©rminos religiosos, cae en determinismos: āEsto es lo que me tocóā; āDebe ser la voluntad de Dios.ā
Esa mentalidad mata el crecimiento. Bloquea la acción. Te deja donde estÔs.
2. Mentalidad de producto en desarrollo
Esta es la mentalidad bĆblica: una mentalidad que acepta que puede mejorar, crecer y cambiar con la ayuda de Dios. La Palabra misma lo declara: āDiga el dĆ©bil: fuerte soy.ā
No es negación. Es transformación. Es moverte con fe, actuar con responsabilidad y avanzar con esperanza. Esta mentalidad te impulsa a la acción y te abre camino a la concreción.
Por eso, la clave no es trabajar mƔs en lo que hacƩs. La clave es trabajar en la mentalidad con la que lo hacƩs.
Antes de poder mejorar lo que hacƩs, tenƩs que mejorar la mentalidad con la que lo hacƩs. Antes de poder mejorar tu realidad, tenƩs que mejorar tu mentalidad.
La capacidad de crecer es una de las mejores capacidades que podƩs desarrollar.
1. Tu mentalidad estructura tu realidad
Tu mente diseña tu futuro igual que un arquitecto diseña un edificio. Y para construir la vida que Dios pensó para vos, necesitÔs la mentalidad que pueda sostener esa construcción.
No alcanza con conocer la voluntad de Dios: hay que desarrollar la mentalidad adecuada para plasmarla.
2. Tu mentalidad determina lo que logrƔs
Podés tener talento, potencial, dones⦠pero sin la mentalidad correcta, todo queda intacto, sin multiplicarse. No basta con tener los talentos: hay que tener la mentalidad que los active.
3. Tu mentalidad afecta a los demƔs
Lo que pensĆ”s, lo que creĆ©s, lo que decidĆs⦠todo eso influye. Tu mentalidad se filtra en tu familia, tus amistades, tu equipo y tu ambiente.
Por eso es necesario:
- analizar constantemente tu realidad para conocer tu mentalidad, y
- trabajar constantemente en tu mentalidad para mejorar tu realidad.
Renovación continua
Romanos 12:2 lo resume perfectamente:
āDebemos ser transformados mediante la renovación de nuestros pensamientos.ā
Nada estĆ” completamente determinado siempre y cuando tengas una mentalidad de producto en desarrollo. Esa mentalidad te permitirĆ” crecer en cada etapa, avanzar en cada temporada y construir una vida que refleje lo que Dios puede hacer en alguien que decide renovarse.
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