¿CÓMO CRECER EN TU LIDERAZGO Y SERVICIO?
El crecimiento en la iglesia no ocurre solo con la participación de voluntarios; también es fundamental desarrollar líderes que puedan guiar y discipular a otros. Existen diferencias clave entre voluntarios y líderes, y si no las entendemos, podríamos limitar el impacto de nuestro servicio.
Jesús nos dio el ejemplo perfecto de liderazgo al servir (Mateo 20:26-28). No se trata solo de dirigir, sino de crecer en un liderazgo basado en el carácter, la visión y la disposición de guiar a otros en su camino espiritual. Para ello, es vital comprender algunos principios bíblicos sobre liderazgo y servicio.
Principios esenciales para crecer en liderazgo
1. Hay una gran diferencia entre un voluntario y un líder
Los voluntarios están motivados por la colaboración en tareas y la satisfacción de necesidades específicas. En cambio, los líderes tienen una visión más amplia: buscan dirigir, tomar decisiones y multiplicar el impacto del ministerio.
Muchas iglesias creen que tienen un problema de falta de voluntarios, cuando en realidad lo que necesitan es formar líderes. Hay muchas personas dispuestas a colaborar, pero pocas listas para guiar con eficacia. El liderazgo es un llamado a influir y a ser ejemplo (1 Pedro 5:2-3).
2. No todos los voluntarios desean ser líderes
No todos han sido llamados al liderazgo (Romanos 12:6-8). Algunos se sienten cómodos colaborando en tareas específicas y no desean asumir mayores responsabilidades. Forzar a alguien a liderar puede generar frustración y desmotivación.
El objetivo no es presionar, sino ayudar a cada persona a encontrar su lugar según sus dones. Al mismo tiempo, es importante animar a aquellos que tienen el potencial y la disposición de crecer en liderazgo.
3. El desarrollo del liderazgo requiere tiempo y proceso
El liderazgo no se forma de la noche a la mañana. Es un proceso que implica discipulado, formación y experiencia. El apóstol Pablo instruyó a Timoteo a formar líderes fieles que pudieran enseñar a otros (2 Timoteo 2:2).
Para desarrollar líderes sólidos, es necesario paciencia, mentoreo y oportunidades de crecimiento gradual.

Cinco pasos para crecer en liderazgo y servicio
Basándonos en estos principios, aquí hay cinco pasos prácticos para crecer y fortalecer el liderazgo en el servicio cristiano.
1. Identifica tu llamado y fortalezas
Dios ha dotado a cada persona con habilidades y dones únicos (Efesios 4:11-12). Es importante orar y reflexionar sobre dónde podemos aportar más en el Reino. Pregúntate:
¿Qué me apasiona dentro del ministerio?
¿Cuáles son mis fortalezas naturales?
¿Dónde veo que Dios me está abriendo puertas?
2. Rodéate de mentores y personas que te inspiren
El liderazgo se aprende caminando con otros. Busca personas que puedan discipularte y compartir su experiencia. Proverbios 27:17 nos recuerda: “El hierro con hierro se aguza, y el hombre aguza el rostro de su amigo”.
Aprender de otros líderes fortalecerá tu carácter y tu capacidad de guiar a otros con sabiduría.
3. Practica el liderazgo con intencionalidad
El liderazgo no solo se trata de teoría, sino de acción. Encuentra oportunidades para servir y liderar, aunque sean pequeñas. Jesús nos enseñó que “el que es fiel en lo poco, también en lo mucho será fiel” (Lucas 16:10).
Empieza con tareas simples y luego asume mayores responsabilidades según crezcas en experiencia y madurez espiritual.
4. Aprende a hacer preguntas y escuchar
Los buenos líderes no solo dan respuestas, sino que también hacen preguntas. Escuchar a los demás permite comprender sus necesidades y potenciales aportes. Santiago 1:19 nos exhorta: “Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse”.
Cuando te relaciones con otros líderes o voluntarios, formula preguntas como:
¿Cómo podría mejorar este ministerio?
¿Qué te motiva a servir?
¿Cuál crees que es tu mayor fortaleza en el liderazgo?
5. Aprende a delegar y empoderar a otros
El liderazgo efectivo no es hacer todo solo, sino formar equipos y confiar en ellos. Moisés aprendió esta lección cuando su suegro Jetro le aconsejó delegar responsabilidades (Exodo 18:21-22).
No se trata solo de asignar tareas, sino de permitir que otros también crezcan y tomen decisiones. Un buen líder inspira, motiva y confía en quienes le rodean.
Conclusión: Liderazgo con un corazón de siervo
El verdadero liderazgo cristiano no se trata de títulos o posiciones, sino de servicio y amor por los demás. Jesús nos dejó el mejor ejemplo: “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir” (Marcos 10:45).
Si deseas crecer en liderazgo y servicio, empieza con pequeños pasos: identifica tu llamado, busca mentores, involúcrate con intención, aprende a escuchar y delegar. Dios te ha dado talentos únicos para ser luz en su iglesia y en el mundo. ¡Sigue adelante con valentía y fe!
Bibliografía:
Adaptado y tomado con licencia de la revista LÍDER 625, edición 14, LÍDERES VOLUNTARIOS: El factor que acelera o retrasa tu ministerio. Pág. 34-35.
Gracias !!! Por el artículo ,hermoso ,de edificación y aprendizaje!!!Bendiciones !!! Cuan impirtante es ser un buen LÍDER 🙌🏻🙌🏻🙌🏻🙌🏻