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El Arte de Ser Padres

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  1. 1. La Meta de SER PADRES
    5 Temas
  2. 2. Formar el CARƁCTER
    5 Temas
  3. 3. Aplicar la DISCIPLINA
    5 Temas
  4. 4. Construir RELACIONES
    5 Temas
  5. 5. Entender la IDENTIDAD
    5 Temas
  6. 6. Nutrir la IDENTIDAD
    5 Temas
  7. 7. Prepararlos para la MISIƓN
    4 Temas
  8. 8. El Poder de la FAMILIA
    4 Temas
Progreso de Leccion
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por Leslie J. Barner

Como padres, aprendimos de primera mano que uno puede hacer todo bien y las cosas todavía pueden salir mal. Cuando una de nuestras hijas adolescentes tomó una decisión insensata cuyas consecuencias eran drÔsticas, nuestro mundo quedó de cabeza. Quedamos desolados. Pero en medio de sobrellevar nuestras circunstancias difíciles, descubrimos que Dios se interesa por cada detalle de nuestra vida, y aun cuando nuestra vida haya sido sacudida hasta lo mÔs profundo, su amor por nosotros nunca sufre
alteraciones. Dios entiende que ser padres significa tener, en ocasiones, un corazón quebrantado. Ɖl, tambiĆ©n, tiene hijos rebeldes (ver GĆ©nesis 6:5-6).

Si tuvieras el corazón quebrantado por enfrentar circunstancias en tu familia que parecieran abrumadoras, o incluso sin esperanza, te compartimos siete promesas de la Palabra de Dios a las cuales,
como nosotros hemos hecho, podrƔs aferrarte para navegar hacia la esperanza y la sanidad.

  1. Dios promete estar contigo. Ā«El SeƱor mismo marcharĆ” al frente de ti y estarĆ” contigo; nunca te dejarĆ” ni te abandonarĆ”. No temas ni te desanimesĀ» (Deuteronomio 31:8). Al batallar con las malas decisiones de un hijo, puede que te sientas totalmente solo. Pero nunca estĆ”s solo. Sean cuales fueran los desafĆ­os que enfrentes, puedes confiar en esto: Dios estĆ” contigo. Ɖl nunca quita la mirada de sus hijos. Aun cuando te preguntes cómo empezar a recoger los pedazos cuando las cosas estĆ”n tan mal, Dios estĆ” presente … amĆ”ndote mĆ”s allĆ” de nuestra comprensión y sosteniendo tu vida.
  1. Dios promete librarte de la desesperación. «El Señor estÔ cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido. Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librarÔ de
    todas ellasĀ» (Salmo 34:18-19).
    Luego de enterarse de las malas decisiones de un hijo, puede que los padres batallen con la desesperanza y un fuerte sentido de fracaso. Podemos quedar abatidos y llenos de remordimientos, pensando Ā«si tan solo … Ā»,y preguntĆ”ndonos dónde nos equivocamos.
    Librar una guerra contra nuestro propio corazón solo produce mÔs dolores. Es como meternos en un abismo oscuro. Pero afortunadamente, incluso allí no podemos escondernos de Dios (ver Salmo 139:7, 10). Podemos confiar en que él nos librarÔ de la desesperación. Al rendir nuestras circunstancias ante él, nuestro corazón puede ser restaurado.
  2. Dios promete darte paz. «”Tú guardarÔs en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos!» (Isaías 26:3, NTV).
    Cuando viene la tormenta, es fÔcil sentirnos abrumados. Podríamos preguntarnos «¿Cómo ocurrió esto? ¿Qué vamos a hacer? ¿De qué modo lograremos pasar por esto?». Cuanto mÔs giremos en tomo a nuestras circunstancias, mÔs nos hundiremos. Pero si, en cambio, nos enfocamos en la grandeza de Dios, podemos comenzar a experimentar su paz.
  3. Dios promete darte fuerzas. «Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia» (Salmo 46:1).
    Requiere una gran dosis de fortaleza formar hijos en un mundo lleno de pecado, como el nuestro. Confiar solo en nosotros mismos puede hacer que nos cansemos y desalentemos, en especial cuando nuestro hijo nos decepciona. Pero Dios no nos llamó a esta maravillosa tarea en nuestra propia fuerza; nos llama a depender de él. En él podemos hallar la fortaleza para enfrentar nuestras circunstancias. Podemos hallar la fuerza para amar, perdonar Y animar a un hijo rebelde, y señalarle el camino de regreso a Cristo.
  4. Dios promete honrar la humildad. «Humíllense delante del Señor, y él los exaltarÔ» (Santiago 4:10).
    La verdadera humildad permite que otros vean a Dios en nosotros aunque enfrentemos los desafíos mÔs grandes. A su vez, esta actitud hace que otros se sientan libres de compartir con honestidad sobre sus propias circunstancias. Esta clase de humildad facilita que la comunidad cristiana funcione según el propósito de Dios: amarse mutuamente, llevar las cargas de los demÔs, perdonarse y ayudarse mutuamente (ver Efesios 4:2).
  5. Dios promete darte sabiduría. «Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanarÔ tus sendas» (Proverbios 3:5-6).
    Al enfrentar circunstancias difíciles con un hijo, detén tus pasos y pregúntate: «¿He reconocido a Dios en estas circunstancias o confío en mis propios planes e ideas?». Queremos hacer lo correcto, decir las palabras adecuadas, tomar las decisiones apropiadas, guiar a .nuestro hijo por la senda recta, pero en nuestra debilidad y dolor como humanos, podemos equivocarnos por
    completo. Necesitamos buscar la sabidurĆ­a de Dios.
  6. Dios promete darte esperanza para un futuro mÔs radiante. «Pero los planes del Señor quedan firmes para siempre; los designios de su mente son eternos» (Salmo 33:11).
    Cuando un hijo toma malas decisiones, los padres pueden perder la esperanza de un buen futuro. Pero Dios nunca se rinde; en Ʃl siempre hay esperanza. Piensa en ello. Al considerar tus propios
    desafĆ­os como padre, recuerda que no hay nada Imposible para Dios (ver JeremĆ­as 32:17

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