Escoger el amor: un don escondido de la familia reconstituida

Sin dudas, la vida familiar es una de las herramientas mÔs poderosas de Dios para transformarnos a la imagen de Cristo. Y estoy convencido de que Dios utiliza la experiencia de una familia reconstituida para enseñar a sus hijos sobre la elección de amar.
Dios escogió amamos
Primera de Juan 4:9-10 nos dice: «Asà manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que
nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados».
Dios escogió amarnos aun cuando no lo amĆ”bamos. MĆ”s aĆŗn, Romanos 5:8 seƱala que siendo nosotros pecadores, Dios nos amó. Pese a nuestra falta de amor por Ć©l y nuestro estado pecaminoso, Dios envió a JesĆŗs como un sacrificio expiatorio por nuestros pecados. Nos amó con todo lo que tenĆa.
JesĆŗs no tenĆa por quĆ© renunciar al poder ni la prominencia del cielo, pero escoger amamos exigió que lo hiciera. Al proceder asĆ, JesĆŗs, como todo niƱo, aprendió obediencia por medio de sus padres. TambiĆ©n experimentó algo mĆ”s. Nacer de una virgen le concedió la oportunidad de ser elegido cuando su padre terrenal (esto es, su Ā«padrastroĀ»), JosĆ©, escogió amarlo. Aquel que escogió amamos sin motivo alguno fue tambiĆ©n escogido.
Imitar la elección maravillosa de Dios
Uno de los dones escondidos de ser familias reconstituidas es la oportunidad de imitar la maravillosa elección de Dios de amar. Los padrastros escogen amar a los hijos que no son propios; los hermanastros se ofrecen mutuamente el honor de ser llamados «familia»; los nietos adoptivos son hechos herederos y se les concede herencia; y los hijastros experimentan la «adopción» el amor de un padrastro. En última instancia, estas experiencias revelan al Padre.
Primera de Juan 4:11-12n os dice que «si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece entre nosotros, y entre nosotros su amor se ha manifestado plenamente». Las familias reconstituidas tienen la
oportunidad increĆble de reflejar el Ā«amor escogedorĀ» de Dios Y al hacerlo enseƱar lecciones espirituales con propósito eterno, lecciones que llevan a hijos y padres por igual hacia una mayor comprensión del amor de Dios por cada uno de nosotros.
Dios no nos debĆa un puente hacia la reconciliación, pero sin embargo creó uno. Cristo no tenĆa que nacer, sufrir y morir por nuestra redención, pero de todos modos decidió hacerlo.
Uno no tiene que ser familia con los demÔs, pero estÔs escogiendo ser familia de todos modos. Eliges amor. ”Maravilloso!
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