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Doctrina BĆ­blica 5 (2023)

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  1. PRESENTACIƓN

    SĆ­labo
  2. LECCIONES
    1) La obra del EspĆ­ritu Santo en el mundo y en relacion con Cristo.
    4 Temas
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  3. 2) La obra del EspĆ­ritu Santo en el creyente.
    4 Temas
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  4. 3) El Ministerio del EspĆ­ritu Santo.
    3 Temas
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  5. 4) El Fruto del EspĆ­ritu.
    4 Temas
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    1 Cuestionario
  6. 5) El Bautismo del EspĆ­ritu Santo.
    5 Temas
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    1 Cuestionario
  7. 6) Los Dones del EspĆ­ritu.
    5 Temas
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    1 Cuestionario

Cuestionarios

Progreso de Leccion
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Probablemente la mĆ”s profunda declaración de todos los tiempos se encuentra en las primeras cuatro palabras con las que comienza nuestra Biblia: ā€œEn el principio … Dios.ā€ Ninguna explicación es dada. NingĆŗn intento es hecho para dar cuenta de su existencia. Simplemente es dada la revelación mĆ”s grande. Sólo en la manera en que Dios haya escogido revelarse podemos esperar tener alguna comprensión respecto a Ɖl mismo. Dios ha hecho esto particularmente en la persona de su Hijo. ā€œDios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros dĆ­as nos ha hablado por [literalmente: ā€œenā€] el Hijoā€ (Heb. 1:1, 2).

JesĆŗs podĆ­a decir: ā€œEl que me ha visto a mĆ­, ha visto al Padreā€ (Jn. 14:9), porque el Hijo era el ā€œresplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustanciaā€ (Heb. 1:3). Pero entonces tenemos una revelación posterior del Hijo por el EspĆ­ritu Santo. JesĆŗs dijo del EspĆ­ritu Santo, ā€œĆ‰l me glorificarĆ”, porque tomarĆ” de lo mĆ­o, y se los harĆ” saber. Todo lo que tiene el Padre es mĆ­o; por eso dije que tomarĆ” de lo mĆ­o, y se los harĆ” saberā€ (Jn. 16:14, 15).

Por lo tanto, vemos la revelación progresiva: El Padre revelado por el Hijo y el Hijo revelado por el Espíritu Santo. G. Campbell Morgan habla de Jesús como la revelación del Padre, y del Espíritu Santo como la interpretación de la revelación.

SerĆ” sumamente provechoso, entonces, estudiar la cercanĆ­a del ministerio del EspĆ­ritu Santo a la persona y ministerio del SeƱor JesĆŗs, especialmente ya que Ɖl tomó sobre sĆ­ mismo la bajeza de nuestra naturaleza humana. Al estudiar la obra del EspĆ­ritu Santo en la vida de Cristo, reconocemos que el EspĆ­ritu Santo tiene poco, si acaso algo que ver, con la deidad de Cristo. Eso no era necesario, porque era perfecto y siempre habĆ­a sido asĆ­. Pero El EspĆ­ritu Santo tuvo mucho que ver con la naturaleza humana de Cristo. Se llamarĆ” la atención a la obra del EspĆ­ritu Santo en (1) la persona de Cristo; (2) el ministerio terrenal de Cristo; (3) concerniendo la muerte y resurrección de Cristo; y (4) el ministerio de Cristo a la iglesia de hoy en dĆ­a.

1. En cuanto a la persona de Cristo.

1.1. Fue enviado al mundo por el EspĆ­ritu Santo, junto con el Padre.

ā€œDesde un principio no he hablado en secreto; yo estaba allĆ­ desde que esto se hizo realidad, y ahora el SeƱor y su espĆ­ritu me han enviado. AsĆ­ dice el SeƱor, tu Redentor, el Santo de Israelā€¦ā€ (Is 48:16-17).

Cristo no tuvo su comienzo en BelĆ©n. Ɖl existió desde toda eternidad; se podrĆ­a decir que aquel que ya existĆ­a fue enviado al mundo.

1.2. Fue concebido, o engendrado, por el EspĆ­ritu Santo.

Este hecho se confirma en tres pasajes de la escritura:

ā€œRespondiendo el Ć”ngel, le dijo: El EspĆ­ritu Santo vendrĆ” sobre ti, y el poder del AltĆ­simo te cubrirĆ” con su sombra; por lo cual tambiĆ©n el santo Ser que nacerĆ”, serĆ” llamado Hijo de Diosā€ (Lc. 1:35).

ā€œEstando desposada MarĆ­a su madre con JosĆ©, antes que se juntasen, se halló que habĆ­a concebido del EspĆ­ritu Santoā€ (Mt. 1:18).

ā€œā€¦ Un Ć”ngel del SeƱor le apareció en sueƱos y le dijo: JosĆ©, hijo de David, no temas recibir a MarĆ­a tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del EspĆ­ritu Santo esā€ (Mt. 1:20).

La concepción de Jesús no fue el llamamiento de un nuevo ser a la vida, (como en el caso de todos los nacimientos humanos), sino de uno que había existido eternamente, y quien, por su concepción, ahora entraba a una relación vital con la naturaleza humana. Cuando Cristo nació no fue la concepción de una personalidad humana sino la de una naturaleza humana. Hay sólo una personalidad en Jesucristo, o sea el Eterno, que era y es el Hijo de Dios.

1.3.   Su recepción en el templo fue preparada por el EspĆ­ritu Santo.

Y he aquĆ­ habĆ­a en JerusalĆ©n un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el EspĆ­ritu Santo estaba sobre Ć©l. Y le habĆ­a sido revelado por el EspĆ­ritu Santo, que no verĆ­a la muerte antes que viese al ungido del SeƱor. Y movido por el EspĆ­ritu, vino al templo. Y cuando los padres del niƱo JesĆŗs lo trajeron al templo, para hacer por Ć©l conforme al rito de la ley, Ć©l le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, SeƱor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación … (Lc. 2:25–30).

Este es un pasaje notable en relación con el ministerio del Espíritu Santo, al testificar a Simeón y luego preparar el cumplimento de la profecía dada a ese antiguo santo.

1.4.   Su crecimiento es atribuido al EspĆ­ritu Santo.

La Biblia atribuye el crecimiento fĆ­sico, intelectual, y espiritual al EspĆ­ritu Santo.

ā€œY el niƱo crecĆ­a y se fortalecĆ­a [en el EspĆ­ritu], y se llenaba de sabidurĆ­a; y la gracia de Dios era sobre Ć©lā€ (Lc. 2:40).

TambiĆ©n se nos dice en Lucas 2:52: ā€œY JesĆŗs crecĆ­a en sabidurĆ­a y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.ā€

JesĆŗs no fue creado como un adulto al igual que AdĆ”n. Ɖl creció y se desarrolló como crece cualquier otro niƱo, excepto que no poseĆ­a ninguno de los detrimentos de una naturaleza pecaminosa. Su desarrollo fue rĆ”pido y hermoso. El hecho es que, a la edad de doce aƱos, los rabinos en el templo estuvieron asombrados al escucharlo. Pero esto se debĆ­a a una operación del EspĆ­ritu Santo dentro de Ɖl.

Dice el profeta IsaĆ­as: ā€œSaldrĆ” una vara del tronco de IsaĆ­, y un vĆ”stago retoƱarĆ” de sus raĆ­ces. Y reposarĆ” sobre Ć©l el EspĆ­ritu de JehovĆ”; espĆ­ritu de sabidurĆ­a y de inteligencia, espĆ­ritu de consejo y de poder, espĆ­ritu de conocimiento y de temor de JehovĆ”ā€ (Is. 11:1, 2).

La deidad de Cristo no podía crecer ni en lo mÔs mínimo, o en ningún sentido, porque era perfecta y completa. Pero su humanidad sí se desarrolló y se incrementó en sus capacidades. Palmer declara:

Ni era esto debido al hecho que el JesĆŗs hombre estaba inseparablemente conectado a la persona divina, para que como hombre tuviera omnisciencia; eso destruirĆ­a su verdadera humanidad.

1.5.   Fue guiado por el EspĆ­ritu Santo al desierto, para ser tentado por el Diablo.

ā€œEntonces JesĆŗs fue llevado por el EspĆ­ritu al desierto, para ser tentado por el diabloā€ (Mt. 4:1). ā€œY luego el EspĆ­ritu le impulsó al desierto. Y estuvo allĆ­ en el desierto cuarenta dĆ­as, y era tentado por SatanĆ”s ā€¦ā€ (Mr. 1:12, 13). Palmer comenta que Lucas:

… usa un tiempo verbal, el imperfecto, que indica no un acto momentĆ”neo, sino un perĆ­odo de tiempo. La clara indicación, entonces, es que no sólo el EspĆ­ritu Santo llevó a Cristo al desierto, sino que todo el tiempo que Cristo estuvo allĆ­, el EspĆ­ritu Santo estuvo con Ɖl, guiĆ”ndole y ayudĆ”ndole a vencer las tentaciones. Y cuando todas terminaron, Lucas dice que Ɖl ā€œvolvió en el poder del EspĆ­rituā€ (4:4). En otras palabras, ese perĆ­odo entero de tentación, de principio a fin, estuvo bajo el control del EspĆ­ritu Santo, y fue por medio del EspĆ­ritu que le fue dada a la naturaleza humana de JesĆŗs la fuerza para vencer las severas tentaciones puestas ante Ɖl. El no tuvo victoria porque su naturaleza divina infundió cualidades divinas a su naturaleza humana, capacitĆ”ndole para resistir. De ser asĆ­, entonces ya no hubiera sido hombre. En cambio, siendo un hombre completo, se fió del EspĆ­ritu que moraba en Ɖl para obtener la habilidad de resistir el mal.

Note cuidadosamente que JesĆŗs no fue acorralado por el diablo. Ɖl fue llevado o como Marcos dice, ā€œimpulsadoā€ por el EspĆ­ritu a encontrar al enemigo. Esto es de gran instrucción para los creyentes hoy dĆ­a. EnseƱa fuertemente que el cristiano no estĆ” necesariamente fuera de la voluntad de Dios cuando estĆ” siendo expuesto a una prueba personal. TambiĆ©n, enseƱa que puede tener la misma victoria, porque tiene el mismo EspĆ­ritu Santo morando en Ć©l.