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Doctrina BĆ­blica 5 (2023)

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  1. PRESENTACIƓN

    SĆ­labo
  2. LECCIONES
    1) La obra del EspĆ­ritu Santo en el mundo y en relacion con Cristo.
    4 Temas
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  3. 2) La obra del EspĆ­ritu Santo en el creyente.
    4 Temas
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  4. 3) El Ministerio del EspĆ­ritu Santo.
    3 Temas
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    1 Cuestionario
  5. 4) El Fruto del EspĆ­ritu.
    4 Temas
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    1 Cuestionario
  6. 5) El Bautismo del EspĆ­ritu Santo.
    5 Temas
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    1 Cuestionario
  7. 6) Los Dones del EspĆ­ritu.
    5 Temas
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    1 Cuestionario

Cuestionarios

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2. En cuanto al ministerio terrenal de Cristo.

Jesús era en realidad el verdadero Dios, pero cuando vino a este mundo parece que se sujetó de tal manera al Padre que su ministerio fue mediante la dirección y el poder del Espíritu Santo. Note los siguientes ejemplos de la actividad del Espíritu en el ministerio de Cristo:

2.1.   El EspĆ­ritu Santo ungió a JesĆŗs con poder para su ministerio.

Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia (Mt. 3:16, 17).

2.2.   Esta unción del EspĆ­ritu Santo tiene como propósito equipar a JesĆŗs oficialmente para su ministerio pĆŗblico.

2.2.1. Su ministerio de predicación

No es hasta despuĆ©s de esto que leemos que Ɖl enseƱa y predica (Lc. 5:14, 15; Mt. 4:17). ā€œEl EspĆ­ritu de Dios estĆ” sobre mĆ­, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres ā€¦ā€ (Lc. 4:18).

Es muy común pensar que las palabras de gracia que proceden de su boca fueron el resultado de su propia grandeza inherente, pero Jesús las atribuye a la unción del Espíritu Santo.

2.2.2. Su ministerio como sanador

ā€œCómo Dios ungió con el EspĆ­ritu Santo y con poder a JesĆŗs de Nazaret y cómo Ć©ste anduvo … sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Ć©lā€ (Hch. 10:38).

En verdad, fue el resultado del poder dado a Ɖl por el Espƭritu Santo el que pudo ejecutar milagros.

2.2.3. Su ministerio de liberación echando fuera a los demonios

En Mateo 12:28 JesĆŗs atribuye su habilidad de echar fuera demonios al EspĆ­ritu Santo: ā€œPero si yo por el EspĆ­ritu Santo echo fuera los demonios ā€¦ā€

Los fariseos acusaron a JesĆŗs de echar fuera demonios por BeelzebĆŗ, el prĆ­ncipe de los demonios. JesĆŗs les mostró la insensatez de SatanĆ”s echĆ”ndose fuera a sĆ­ mismo. Ɖl aclaró muy bien su fuente de poder para este ministerio.

En Hechos 10:38 leemos: ā€œCómo Dios ungió con el EspĆ­ritu Santo y con poder a JesĆŗs de Nazaret y cómo Ć©ste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Ć©l.ā€ JesĆŗs era consciente de esta unción, al leer en la sinagoga de Nazaret, en IsaĆ­as 61:1: ā€œEl EspĆ­ritu del SeƱor estĆ” sobre mĆ­, por cuanto me ha ungido ā€¦ā€ (Lc. 4:18).

3. En cuanto a la muerte y resurrección de Cristo.

3.1. Fue capacitado por el EspĆ­ritu Santo para ofrecer el sacrificio necesario por los pecados.

ā€œĀæCuĆ”nto mĆ”s la sangre de Cristo, el cual mediante el EspĆ­ritu eterno se ofreció a sĆ­ mismo sin mancha a Dios, limpiarĆ” vuestras conciencias de obras muertas para que sirvĆ”is al Dios vivo?ā€ (Heb. 9:14).

No era suficiente que JesĆŗs sufriera y muriera por nuestros pecados, debĆ­a hacerlo en la forma debida. Como lo expresa Abraham Kuyper:

Cristo no solamente nos redimió a travĆ©s de sus sufrimientos, al ser escupido, azotado, coronado con espinas, crucificado y muerto; sino que esta pasión fue hecha efectiva para nuestra redención por su amor y obediencia voluntaria. Por lo tanto, en los sufrimientos de Cristo hubo mucho mĆ”s que una satisfacción meramente pasiva y penal. Nadie obligó a JesĆŗs. Ɖl, participante de la naturaleza divina, no podĆ­a ser forzado, pero se ofreció voluntariamente: ā€œHe aquĆ­ que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro estĆ” escrito de mĆ­.ā€

Y Edwin Palmer explica:

Dios siempre demanda una relación correcta entre el corazón y el acto pĆŗblico. Ɖl no se agrada con la simple conformación externa a su voluntad, sino que debe haber la actitud correspondiente del alma. Ɖl no mira sólo a los labios que dicen, ā€œSeƱor, SeƱorā€, o los vasos que estĆ”n limpios por fuera, sino que Ɖl demanda una actitud de amor perfecto hacia Ɖl. Si JesĆŗs hubiera ido a la cruz involuntariamente, de mal humor, de mala gana, estoicamente; y no voluntariamente, con un celo perfecto, ardiente, y con fe hacia el Padre, no se hubiera podido hacer ninguna expiación.

Hebreos 9:14, citado anteriormente, indica que la perfección del sacrificio de Cristo, la actitud correcta, obediente y amante fue hecha posible por el EspĆ­ritu Santo. ā€œEl cual mediante el EspĆ­ritu eterno se ofreció a sĆ­ mismo sin mancha a Dios.ā€

Sin la capacitación del Espíritu Santo, el Jesús hombre nunca hubiera podido hacer esto. El Espíritu le capacitó para ofrecer un sacrificio perfecto con la actitud que era aceptable a Dios. ”Indudablemente, el Espíritu Santo le dio poder por gracia y lo sostuvo durante los sufrimientos, tanto físicos como espirituales, de ese horrible sacrificio!

3.2. Fue levantado de los muertos por el EspĆ­ritu Santo.

Romanos 8:11 habla de ā€œel EspĆ­ritu de aquel que le levantó de los muertos a JesĆŗs.ā€

A veces la resurrección de JesĆŗs es atribuida al Padre. Hechos 2:24, hablando de JesĆŗs, dice: ā€œAl cual Dios levantó.ā€

En otros pasajes se dice que la obra fue del Hijo mismo. En Juan 10:17, 18, JesĆŗs dice: ā€œā€¦ Yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mĆ­ mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar.ā€

Pero también, en una manera especial, la resurrección es la obra del Espíritu Santo.

4. En cuanto al ministerio de Cristo a la iglesia.

4.1. Cristo dio mandamientos a sus apóstoles por medio del Espíritu Santo.

Hechos 1:1, 2 dice ā€œā€¦ todas las cosas que JesĆŗs comenzó a hacer y enseƱar, hasta el dĆ­a en que fue recibido arriba, despuĆ©s de haber dado mandamientos por el EspĆ­ritu Santo a los apóstoles que habĆ­a escogido ….ā€ El EspĆ­ritu Santo estĆ” tan vitalmente conectado con el ministerio de los siervos del SeƱor que parece muy lógico que debiera haber sido Ɖl quien inspiró al SeƱor JesĆŗs a dar mandamientos a los discĆ­pulos al ser enviados.

Hoy, al guiar el EspĆ­ritu Santo a cada cristiano en el servicio del SeƱor, es una bendición darse cuenta que es aĆŗn la voz de JesĆŗs hablĆ”ndole. En otras palabras, el mismo Salvador que comandó a esos primeros discĆ­pulos por medio del EspĆ­ritu Santo, estĆ” guiando y dirigiendo los intentos de sus siervos de hoy por medio del mismo bendito EspĆ­ritu Santo. La iglesia no depende de la presencia corporal del SeƱor a fin de ser guiada por Ɖl, porque es guiada por el EspĆ­ritu Santo.

4.2. Cristo es el dador del EspĆ­ritu Santo.

En el mensaje de Pedro en el dĆ­a de PentecostĆ©s, explicando el derramamiento del EspĆ­ritu que maravilló a todos en JerusalĆ©n, Ć©l dijo acerca de JesĆŗs: ā€œAsĆ­ que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del EspĆ­ritu Santo, ha derramado esto que ustedes ven y oyenā€ (Hch. 2:33).

Este fue el cumplimiento de la promesa del SeƱor a sus discĆ­pulos, ā€œPero cuando venga el Consolador, a quien yo les enviarĆ© del Padre ā€¦ā€ (Jn. 15:26).

QuizĆ” la cosa mĆ”s importante que JesĆŗs ha hecho por sus seguidores, despuĆ©s de haber comprado la redención por su muerte y resurrección, es bautizarlos con el EspĆ­ritu Santo. Juan el Bautista, movido por el EspĆ­ritu Santo, al hablar de aquello que caracterizarĆ­a la venida de JesĆŗs, dijo, ā€œā€¦ Ć©l los bautizarĆ” en EspĆ­ritu Santo y fuegoā€ (Mt. 3:11).

El EspĆ­ritu estaba tan vitalmente presente en todo el ministerio del Salvador, que no era extraƱo que Ɖl estuviera ansioso de que, aquellos que iban a continuar su obra, tuvieran igualmente el mismo poder del EspĆ­ritu Santo. Ā”Es verdaderamente maravilloso que los creyentes hoy en dĆ­a tengan este mismo y gran privilegio! ĀæDe quĆ© otra forma podrĆ­a ser lograda su obra? Este es el verdadero ministerio del Nuevo Testamento, siendo JesĆŗs nuestro gran ejemplo.

Esto es lo que JesĆŗs indicó cuando dijo: ā€œā€¦ El que en mĆ­ cree, las obras que yo hago, Ć©l las harĆ” tambiĆ©n y aĆŗn mayores harĆ”, porque yo voy al Padreā€ (Jn. 14:12).

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