LA OBRA DEL ESPIRITU SANTO EN RELACION CON CRISTO (Parte 2)
2. En cuanto al ministerio terrenal de Cristo.
JesĆŗs era en realidad el verdadero Dios, pero cuando vino a este mundo parece que se sujetó de tal manera al Padre que su ministerio fue mediante la dirección y el poder del EspĆritu Santo. Note los siguientes ejemplos de la actividad del EspĆritu en el ministerio de Cristo:
2.1. El EspĆritu Santo ungió a JesĆŗs con poder para su ministerio.
Y JesĆŗs, despuĆ©s que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquĆ los cielos fueron abiertos, y vio al EspĆritu de Dios que descendĆa como paloma, y venĆa sobre Ć©l. Y hubo una voz de los cielos, que decĆa: Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia (Mt. 3:16, 17).
2.2. Esta unción del EspĆritu Santo tiene como propósito equipar a JesĆŗs oficialmente para su ministerio pĆŗblico.
2.2.1. Su ministerio de predicación
No es hasta despuĆ©s de esto que leemos que Ćl enseƱa y predica (Lc. 5:14, 15; Mt. 4:17). āEl EspĆritu de Dios estĆ” sobre mĆ, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres ā¦ā (Lc. 4:18).
Es muy comĆŗn pensar que las palabras de gracia que proceden de su boca fueron el resultado de su propia grandeza inherente, pero JesĆŗs las atribuye a la unción del EspĆritu Santo.
2.2.2. Su ministerio como sanador
āCómo Dios ungió con el EspĆritu Santo y con poder a JesĆŗs de Nazaret y cómo Ć©ste anduvo ⦠sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Ć©lā (Hch. 10:38).
En verdad, fue el resultado del poder dado a Ćl por el EspĆritu Santo el que pudo ejecutar milagros.
2.2.3. Su ministerio de liberación echando fuera a los demonios
En Mateo 12:28 JesĆŗs atribuye su habilidad de echar fuera demonios al EspĆritu Santo: āPero si yo por el EspĆritu Santo echo fuera los demonios ā¦ā
Los fariseos acusaron a JesĆŗs de echar fuera demonios por BeelzebĆŗ, el prĆncipe de los demonios. JesĆŗs les mostró la insensatez de SatanĆ”s echĆ”ndose fuera a sĆ mismo. Ćl aclaró muy bien su fuente de poder para este ministerio.
En Hechos 10:38 leemos: āCómo Dios ungió con el EspĆritu Santo y con poder a JesĆŗs de Nazaret y cómo Ć©ste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Ć©l.ā JesĆŗs era consciente de esta unción, al leer en la sinagoga de Nazaret, en IsaĆas 61:1: āEl EspĆritu del SeƱor estĆ” sobre mĆ, por cuanto me ha ungido ā¦ā (Lc. 4:18).
3. En cuanto a la muerte y resurrección de Cristo.
3.1. Fue capacitado por el EspĆritu Santo para ofrecer el sacrificio necesario por los pecados.
āĀæCuĆ”nto mĆ”s la sangre de Cristo, el cual mediante el EspĆritu eterno se ofreció a sĆ mismo sin mancha a Dios, limpiarĆ” vuestras conciencias de obras muertas para que sirvĆ”is al Dios vivo?ā (Heb. 9:14).
No era suficiente que JesĆŗs sufriera y muriera por nuestros pecados, debĆa hacerlo en la forma debida. Como lo expresa Abraham Kuyper:
Cristo no solamente nos redimió a travĆ©s de sus sufrimientos, al ser escupido, azotado, coronado con espinas, crucificado y muerto; sino que esta pasión fue hecha efectiva para nuestra redención por su amor y obediencia voluntaria. Por lo tanto, en los sufrimientos de Cristo hubo mucho mĆ”s que una satisfacción meramente pasiva y penal. Nadie obligó a JesĆŗs. Ćl, participante de la naturaleza divina, no podĆa ser forzado, pero se ofreció voluntariamente: āHe aquĆ que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro estĆ” escrito de mĆ.ā
Y Edwin Palmer explica:
Dios siempre demanda una relación correcta entre el corazón y el acto pĆŗblico. Ćl no se agrada con la simple conformación externa a su voluntad, sino que debe haber la actitud correspondiente del alma. Ćl no mira sólo a los labios que dicen, āSeƱor, SeƱorā, o los vasos que estĆ”n limpios por fuera, sino que Ćl demanda una actitud de amor perfecto hacia Ćl. Si JesĆŗs hubiera ido a la cruz involuntariamente, de mal humor, de mala gana, estoicamente; y no voluntariamente, con un celo perfecto, ardiente, y con fe hacia el Padre, no se hubiera podido hacer ninguna expiación.
Hebreos 9:14, citado anteriormente, indica que la perfección del sacrificio de Cristo, la actitud correcta, obediente y amante fue hecha posible por el EspĆritu Santo. āEl cual mediante el EspĆritu eterno se ofreció a sĆ mismo sin mancha a Dios.ā
Sin la capacitación del EspĆritu Santo, el JesĆŗs hombre nunca hubiera podido hacer esto. El EspĆritu le capacitó para ofrecer un sacrificio perfecto con la actitud que era aceptable a Dios. Ā”Indudablemente, el EspĆritu Santo le dio poder por gracia y lo sostuvo durante los sufrimientos, tanto fĆsicos como espirituales, de ese horrible sacrificio!
3.2. Fue levantado de los muertos por el EspĆritu Santo.
Romanos 8:11 habla de āel EspĆritu de aquel que le levantó de los muertos a JesĆŗs.ā
A veces la resurrección de JesĆŗs es atribuida al Padre. Hechos 2:24, hablando de JesĆŗs, dice: āAl cual Dios levantó.ā
En otros pasajes se dice que la obra fue del Hijo mismo. En Juan 10:17, 18, JesĆŗs dice: ā⦠Yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mĆ mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar.ā
Pero tambiĆ©n, en una manera especial, la resurrección es la obra del EspĆritu Santo.
4. En cuanto al ministerio de Cristo a la iglesia.
4.1. Cristo dio mandamientos a sus apóstoles por medio del EspĆritu Santo.
Hechos 1:1, 2 dice ā⦠todas las cosas que JesĆŗs comenzó a hacer y enseƱar, hasta el dĆa en que fue recibido arriba, despuĆ©s de haber dado mandamientos por el EspĆritu Santo a los apóstoles que habĆa escogido ā¦.ā El EspĆritu Santo estĆ” tan vitalmente conectado con el ministerio de los siervos del SeƱor que parece muy lógico que debiera haber sido Ćl quien inspiró al SeƱor JesĆŗs a dar mandamientos a los discĆpulos al ser enviados.
Hoy, al guiar el EspĆritu Santo a cada cristiano en el servicio del SeƱor, es una bendición darse cuenta que es aĆŗn la voz de JesĆŗs hablĆ”ndole. En otras palabras, el mismo Salvador que comandó a esos primeros discĆpulos por medio del EspĆritu Santo, estĆ” guiando y dirigiendo los intentos de sus siervos de hoy por medio del mismo bendito EspĆritu Santo. La iglesia no depende de la presencia corporal del SeƱor a fin de ser guiada por Ćl, porque es guiada por el EspĆritu Santo.
4.2. Cristo es el dador del EspĆritu Santo.
En el mensaje de Pedro en el dĆa de PentecostĆ©s, explicando el derramamiento del EspĆritu que maravilló a todos en JerusalĆ©n, Ć©l dijo acerca de JesĆŗs: āAsĆ que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del EspĆritu Santo, ha derramado esto que ustedes ven y oyenā (Hch. 2:33).
Este fue el cumplimiento de la promesa del SeƱor a sus discĆpulos, āPero cuando venga el Consolador, a quien yo les enviarĆ© del Padre ā¦ā (Jn. 15:26).
QuizĆ” la cosa mĆ”s importante que JesĆŗs ha hecho por sus seguidores, despuĆ©s de haber comprado la redención por su muerte y resurrección, es bautizarlos con el EspĆritu Santo. Juan el Bautista, movido por el EspĆritu Santo, al hablar de aquello que caracterizarĆa la venida de JesĆŗs, dijo, ā⦠él los bautizarĆ” en EspĆritu Santo y fuegoā (Mt. 3:11).
El EspĆritu estaba tan vitalmente presente en todo el ministerio del Salvador, que no era extraƱo que Ćl estuviera ansioso de que, aquellos que iban a continuar su obra, tuvieran igualmente el mismo poder del EspĆritu Santo. Ā”Es verdaderamente maravilloso que los creyentes hoy en dĆa tengan este mismo y gran privilegio! ĀæDe quĆ© otra forma podrĆa ser lograda su obra? Este es el verdadero ministerio del Nuevo Testamento, siendo JesĆŗs nuestro gran ejemplo.
Esto es lo que JesĆŗs indicó cuando dijo: ā⦠El que en mĆ cree, las obras que yo hago, Ć©l las harĆ” tambiĆ©n y aĆŗn mayores harĆ”, porque yo voy al Padreā (Jn. 14:12).
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