Volver a Curso

Doctrina BĆ­blica 5 (2023)

0% Completado
0/0 Pasos
  1. PRESENTACIƓN

    SĆ­labo
  2. LECCIONES
    1) La obra del EspĆ­ritu Santo en el mundo y en relacion con Cristo.
    4 Temas
    |
    1 Cuestionario
  3. 2) La obra del EspĆ­ritu Santo en el creyente.
    4 Temas
    |
    1 Cuestionario
  4. 3) El Ministerio del EspĆ­ritu Santo.
    3 Temas
    |
    1 Cuestionario
  5. 4) El Fruto del EspĆ­ritu.
    4 Temas
    |
    1 Cuestionario
  6. 5) El Bautismo del EspĆ­ritu Santo.
    5 Temas
    |
    1 Cuestionario
  7. 6) Los Dones del EspĆ­ritu.
    5 Temas
    |
    1 Cuestionario

Cuestionarios

Progreso de Leccion
0% Completado

2. En relación con la humanidad en su totalidad.

2.1.   El EspĆ­ritu Santo da testimonio de la obra redentora de Cristo.

El plan y el método de salvación de Dios es atestiguado por el Espíritu Santo. Nadie lo sabría mejor que el Espíritu Santo.

El Dios de nuestros padres levantó a JesĆŗs, a quien ustedes mataron colgĆ”ndolo de un madero. A Ć©ste, Dios ha exaltado con su diestra por PrĆ­ncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y tambiĆ©n el EspĆ­ritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen (Hch. 5:30–32).

2.2.   El EspĆ­ritu Santo convence al mundo de pecado, justicia y juicio.

ā€œY cuando Ć©l venga, convencerĆ” al mundo de pecado, de justicia, y de juicioā€ (Jn. 16:8).

En versiones diferentes se utilizan distintas palabras para ā€œconvencerā€, tales como: dar convicción, exponer y redargüir.

Alguien ha declarado: ā€œEstas tres cosas son las mĆ”s difĆ­ciles de inculcar en cualquier ser humano, porque Ć©ste siempre intentarĆ” justificarse con alguna excusa para sus acciones malignas, pidiendo una escala relativa de normas Ć©ticas en lugar de justicia absoluta, o asumiendo que el juicio es indefinidamente diferido y que por lo tanto no hay una verdadera amenaza.ā€  

2.2.1. ā€œDe pecado, por cuanto no creen en mĆ­ā€ (Vs. 9)

AquĆ­ hay algo que es imposible que el hombre logre. Nadie puede producir convicción en el corazón de otro. Sólo el EspĆ­ritu Santo puede vencer la ceguera y el engaƱo del pecaminoso corazón humano y hacer que un hombre se dĆ© cuenta de la grandeza de su propia iniquidad. Note el pecado particular del cual el EspĆ­ritu Santo traerĆ” convicción. No es el pecado de robar, o de borrachera o de adulterio. La conciencia darĆ” convicción al hombre de que tales cosas son incorrectas, pero el EspĆ­ritu Santo es el que da convicción de un pecado del cual la conciencia nunca convencerĆ­a; el pecado de incredulidad. ā€œDe pecado, por cuanto no creen en mĆ­ ā€¦ā€ (Jn. 16:9).

La incredulidad en Jesucristo es el mÔs grande de todos los pecados. Causa el rechazo del único medio de perdón de Dios, y trae toda la condenación de cada pecado sobre el que uno fracasa en apropiarse de la salvación de Cristo mediante la fe. Como George Smeaton lo ha dicho tan apropiadamente:

El pecado de incredulidad estĆ” descrito aquĆ­, con toda la enorme culpa ligada a Ć©l, como el rechazo de la propuesta de reconciliación, como el supremo principal pecado porque es un pecado contra el remedio, tan pecaminoso en sĆ­, que previene la remisión de los demĆ”s pecados … todos los otros pecados, originales y reales, con toda su culpa, son remisibles mediante la fe en Cristo. Pero Ć©ste pecado involucra el rechazo del remedio provisto por gracia; y la incredulidad final no tiene nada que interponer entre el pecador y la justa condenación … El pecado de incredulidad es descrito aquĆ­ como si fuera el Ćŗnico pecado, porque, segĆŗn el comentario de Agustino, mientras continĆŗa, todos los demĆ”s pecados son retenidos y cuando Ć©ste parte, todo los demĆ”s pecados son remitidos.1

2.2.2. ā€œDe justicia, por cuanto voy al Padre, y no me verĆ©is mĆ”sā€ (Vs 10)
La justicia de la cual el EspĆ­ritu trae convicción no es la justicia humana, sino la justicia de Cristo. La justicia de Cristo estĆ” atestiguada por el hecho que Ɖl fue levantado de los muertos y ascendió al Padre. Si hubiera sido un impostor, como insistĆ­a el mundo religioso al rechazarlo, el Padre no lo hubiera recibido. El hecho de que el Padre sĆ­ lo exaltó a su propia diestra, demuestra que Ɖl es completamente inocente de todas las acusaciones puestas en su contra. AdemĆ”s, prueba que Ɖl habĆ­a pagado el precio completo por lo pecados del creyente que habĆ­an sido puestos sobre Ɖl. Nuevamente, Smeaton declara:
Convencer al mundo de justicia debe significar que el EspĆ­ritu da evidencia convincente, no meramente que su causa fue buena, y que Ɖl era inocente, sino tambiĆ©n que en Ɖl se encuentra la justicia que el mundo necesita, la justicia imputada que fue provista para nosotros por gracia y se hace nuestra por la fe.

Su regreso al Padre dio evidencia de que Ɖl habƭa enteramente finalizado la tarea por la cual habƭa sido enviado al mundo, aquella de proveer justicia para aquellos que creerƭan en Ɖl.

2.2.3. ā€œDe juicio, por cuanto el prĆ­ncipe de este mundo ha sido ya juzgadoā€ (Vs. 11)

El mundo es culpable al rechazar creer en Cristo; su condenación es atestiguada por la justicia de Cristo exhibida en su regreso al Padre; por lo tanto, no le espera sino juicio. La demostración mĆ”s grande de juicio es que el prĆ­ncipe de este mundo serĆ” juzgado. ā€œAhora es el juicio de este mundo; ahora el prĆ­ncipe de este mundo serĆ” echado fueraā€ (Jn. 12:31). Si Cristo va a juzgar al prĆ­ncipe de este mundo, entonces todos los que le siguen serĆ”n asimismo juzgados.

Es importante que todo cristiano se dĆ© cuenta de cómo este ministerio de convicción del EspĆ­ritu Santo es logrado. El EspĆ­ritu Santo no opera en esta capacidad mediante la atmósfera. Ɖl ministra mediante creyentes llenos del EspĆ­ritu Santo. JesĆŗs dijo, ā€œSi yo no me fuere, el Consolador no vendrĆ­a a ustedes; mas si me fuere, yo lo enviarĆ©. Y cuando Ć©l venga, convencerĆ” al mundo de pecado, de justicia, y de juicioā€ (Jn. 16:7, 8). Esto enfatiza la importancia que cada creyente viva una vida llena del EspĆ­ritu.

Comentarios