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Doctrina Bíblica 5 (2023)

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  1. PRESENTACIÓN

    Sílabo
  2. LECCIONES
    1) La obra del Espíritu Santo en el mundo y en relacion con Cristo.
    4 Temas
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    1 Cuestionario
  3. 2) La obra del Espíritu Santo en el creyente.
    4 Temas
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    1 Cuestionario
  4. 3) El Ministerio del Espíritu Santo.
    3 Temas
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    1 Cuestionario
  5. 4) El Fruto del Espíritu.
    4 Temas
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  6. 5) El Bautismo del Espíritu Santo.
    5 Temas
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    1 Cuestionario
  7. 6) Los Dones del Espíritu.
    5 Temas
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    1 Cuestionario

Cuestionarios

Progreso de Leccion
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Hasta aquí hemos considerado el ministerio del Espíritu Santo con respecto a la impartición y el desarrollo de la vida espiritual e individual del cristiano. Pero el Espíritu tiene una gran parte en dotar al creyente de una vida de ministerio y servicio en la obra del reino de Dios. El ministerio y servicio espiritual, siempre se representan en las escrituras como un hecho logrado por medio del Espíritu Santo antes que por cualquier habilidad humana:

“… Esta es la palabra de Jehová a Zorobabel que dice: No con ejército, no con fuerza, sino con mi Espíritu ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6).

1. El Espíritu Santo bautiza y llena a los creyentes, dándoles poder para servirle.

Las palabras de la gran comisión en Marcos 16:15, “Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura” son seguidas en Lucas 24:49 por otro mandamiento del Señor: “… pero quédense en la ciudad de Jerusalén hasta que sean investidos de poder desde lo alto.”

Este bautismo con el Espíritu Santo y fuego (Lucas 3:16) y la unción particular de poder como su resultado, vendría a ser una nueva etapa en la obra del Espíritu Santo.

Antes de su ascensión, Jesús dijo a sus discípulos: “Pero recibirán poder cuando haya venido sobre ustedes el Espíritu Santo, y me serán testigos en Jerusalén, en todo Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).

El bautismo con el Espíritu Santo es distinto de, y posterior a, su obra regeneradora en los corazones de los inconversos. Este bautismo es especialmente para que los creyentes tengan el poder espiritual necesario para llevar a cabo el ministerio que les ha sido entregado. En una sección posterior estudiaremos enteramente el tema del bautismo con el Espíritu Santo.

2. El Espíritu Santo revela y da entendimiento de la palabra de Dios.

La herramienta principal que necesita y usa un obrero cristiano, es la palabra de Dios, la Biblia. Aquí está la revelación completa de Dios al hombre, indicando los medios de salvación y dando instrucciones de cómo vivir la vida cristiana. Uno de los ministerios más importantes del Espíritu Santo es revelar las verdades de la palabra de Dios al corazón del creyente. El Espíritu Santo inspiro a los hombres que escribieron los libros de la Biblia, por lo tanto, es el más capaz de explicar lo que verdaderamente quiere decir su contenido. Lo extraordinario es que cada creyente puede tener al autor de la Biblia como su maestro y guía personal. Él es capaz de guiar al creyente a experimentar la verdad contenida en sus páginas, haciéndola palabra viva.

3. El Espíritu Santo ayuda al creyente a orar.

Junto con un estudio de la palabra de Dios, la oración es la fuente principal de fuerza para la vida diaria del cristiano en su constante batalla con los enemigos de su alma.

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Romanos 8:26,27)

Orar en la fuerza y la sabiduría de la carne es muy difícil y cansador. Es difícil darse cuenta de la presencia de Dios a quien se está orando. Es difícil ejercitar la fe por cosas que uno no puedo ver. Es casi imposible saber cómo orar sobre cosas que están más allá del entendimiento humano. Pero todo esto es cambiado cuando el Espíritu Santo unge el corazón y la mente. La presencia de Dios se hace real; el Espíritu abre el entendimiento y al ser Dios tan real, la fe es ejercitada.

El Espíritu Santo da sabiduría de como presentar las peticiones al Padre, recordándonos constantemente las promesas que Él ha dado. Muchas veces el Espíritu Santo capacita al intercesor orando en otras lenguas sobre problemas que uno nunca podría entender en lo natural, pero que son maravillosamente solucionados cuando el creyente ora “en el espíritu” (I Cor. 14:14, 15). La oración bajo la unción y guía del Espíritu Santo es una de las experiencias más preciosas del cristiano.

4. El Espíritu Santo da poder para predicar la Palabra de Dios

Pablo testificó:

Y ni mi palabra ni mí predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder …” (I Cor. 2:4).

De nuevo dice: “Pues nuestro evangelio no llegó a ustedes en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo …” (I Tes. 1:5).

Pedro reconoció la presencia del Espíritu Santo en su predicación al testificar frente al sanedrín judío en Jerusalén. Él declaró, “Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo …” (Hechos 5:32).

La predicación efectiva del evangelio es bajo la unción del Espíritu Santo. No hay nada más imposible que tratar de hacer que el hombre se dé cuenta del valor y necesidad de las cosas espirituales, a no ser que el mensaje sea entregado en el poder del Espíritu Santo. Jesús testificó que él estaba ungido especialmente para el ministerio de predicación (Lc. 4:18, 19). Si esto fue necesario para Jesucristo, mucho más para todos nosotros, insignificantes siervos de la cruz.

Las señales que siguieron a la predicación del evangelio eran importantes porque demostraban la autoridad de Dios en los predicadores. Pero las señales no eran la predicación del evangelio, sino las evidencias de su autoridad. El mensaje que debían predicar era: el evangelio de salvación a través del (o mediante el) nombre del Señor Jesús; y el llamado al arrepentimiento.

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:20, 21).

El evangelio de Jesucristo (no el milagro que acompaña la predicación) es el poder de Dios para salvación (Rom. 1:16, 17).

5. El Espíritu Santo da dones espirituales al creyente para ministrar a favor de otros.

El tema de los dones espirituales se presenta en I Corintios 12:4–11 y en Romanos 12:6–8. El pasaje de I Corintios 12:7 enseña claramente que los dones deben ser utilizados en el ministerio a favor de otros “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.” El tema está profundamente discutido en una sección posterior, pero es mencionado aquí, indicando su relación con el ministerio y servicio.

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