A. ANTECEDENTES, VOCABULARIO Y PROPÓSITO DE LOS DONES ESPIRITUALES
I. Antecedentes de los Dones Espirituales
1. La promesa dada
Era de esperar que una capacitación espiritual y especial fuera provista a fin que la iglesia pudiera llevar a cabo la misión divina encomendada a ella por el Señor Jesucristo. Jesús instruyó a sus seguidores el pregonar el evangelio, pero les dijo que primero esperaran la impartición del poder de lo alto (Lc. 24:47–49). Adjunto con el mandato de “La gran comisión”, Jesús prometió, “Estas señales seguirán a los que creen”; echar fuera demonios, hablar con “nuevas” lenguas, y la sanidad por la imposición de manos. Cuando Jesús anunció su regreso al Padre, prometió a sus seguidores que enviaría al Consolador quien moraría para siempre, quien les enseñaría todas las cosas, quien les guiaría a toda verdad, quien convencería de pecado, justicia y juicio y quien testificaría de Él.
2. La promesa cumplida.
Entonces, en el día de Pentecostés, el prometido Espíritu Santo fue derramado sobre la iglesia con señales visibles y audibles; y comenzaron a hablar en las lenguas predichas en los pasajes de la gran comisión. Los creyentes fueron llenos del Espíritu Santo (Hch. 2:2–4). Fueron tan enteramente capacitados por el poder del Espíritu, que en todo lugar su ministerio fue marcado por lo sobrenatural. Los apóstoles no eran los guardianes de la ortodoxia; eran embajadores de Cristo, divinamente equipados. Tenían una obra divina para hacer y tenían el poder divino con qué hacerla. Siempre debe ser así. La misión de la iglesia es mucho más que propagar una nueva filosofía o el llamado a una nueva moralidad; es librar a hombres del cautiverio de Satanás; es atar y desatar en el nombre de Jesús (Mt. 16:19). Filosofar y moralizar puede ser hecho con la capacidad humana, y tiene su importancia. Pero librar de cautiverio y traer al arrepentimiento y a la fe requiere de la unción del Espíritu Santo (II Cor. 3:4–6).
Ciertamente, Dios acepta y honra todo talento humano dedicado a su servicio. Él realza los talentos dedicados con el resplandecimiento del Espíritu elevándolo a un nuevo nivel. Dios puede y a menudo lo hace; tomar capacidades naturales para convertirlas en operaciones espirituales (Ex. 35:29–35; Rom. 15:13, 14; Tit. 1:7–9; II Ti. 2:2).
II. Vocabulario de los Dones Espirituales
La naturaleza de los dones espirituales se puede determinar en gran parte por el vocabulario que se emplea para referirse a ellos. La primera referencia a los dones como una clase general de fenómeno se halla en I Corintios, escrito alrededor de 55 D.C. Los capítulos doce al catorce están dedicados en su totalidad a los dones espirituales. Los primeros siete versículos tratan con los dones como una clase y proveen un vocabulario para su descripción. Estos dones son llamados:
1. Espirituales
“No quiero que ignoren, hermanos, acerca de los dones espirituales.” (12:1). En La Biblia de las Américas la palabra “dones” aparece en letra bastardilla, que significa que no se halla en el griego original. La primera referencia al fenómeno espiritual llamado dones espirituales los clasifica solamente como “espirituales” (género neutro) o “cosas del Espíritu.” Exactamente la misma descripción es usada en el versículo uno del capítulo catorce (14:1). La referencia probablemente es a los dones, aunque en I Cor. 14:28 la misma palabra, pneumáticos (género masculino) es para “personas espirituales.” F.F. Bruce, en su comentario de I Corintios, toma pneumática para referirse a las “personas dotadas de dones espirituales.”Los “espirituales” en un sentido son “dones”, pero son más que dones como será mostrado.
2. Dones espirituales
“Ahora bien, hay diversidad de dones …” (Vs. 4). La palabra griega carisma, que es traducida “don espiritual”, viene de la palabra básica caris, que significa “gracia.” Un carisma, entonces, es una capacitación, una dotación, o una bendición impartida libremente por Dios. El texto en Corintios ser refiere a los “dones” como “espirituales” porque son capacidades libremente impartidas por el Espíritu Santo. No pueden ser merecidas ni ganadas, siendo de origen divino. Son operadas a través de personas llenas del Espíritu, pero en un sentido real son dones a la iglesia, el cuerpo de Cristo (I Cor. 12:11–27).
3. Ministerios
“Y hay diversidad de ministerios …” (Vs. 5). Los “espirituales” son “dones” en cuanto a su origen y fuente, pero son “ministerios” en cuanto a su aplicación. El que ejercita su don espiritual en el cuerpo ministra al cuerpo. Hay tantas clases de ministerios como hay de dones espirituales y oficios espirituales. Los “dones” no son adjudicaciones por mérito, ni son impartidos principalmente para beneficiar al poseedor; el Espíritu imparte el carismata a fin de que haya ministerio al cuerpo. Su valor reside en su capacidad de ministrar beneficio y edificación espiritual al cuerpo.
4. Operaciones
“Y hay diversidad de operaciones …” (Vs. 6). Los “espirituales” son “operaciones” en el sentido de que son dones y ministerios “operados” por el Espíritu Santo. La palabra castellana “energía” viene de la misma raíz (energémata). Los dones espirituales son actividades del Espíritu trayendo efectos espirituales; son operaciones energizadas por el Espíritu produciendo efectos en el cuerpo. Un don que no opera ni ministra ni produce un efecto no es de valor.
5. Manifestaciones
“Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (Vs 7). Cada operación de los “espirituales” es una manifestación del espíritu. La manifestación es definida como la “evidencia exterior” (fanérosis). Los dones del Espíritu traen al Espíritu Santo a una evidencia exterior en el cuerpo. La operación de los dones causa a los creyentes estar alerta a la presencia de Dios, produciendo los efectos de alabanza y adoración. A todo creyente le es dada alguna capacidad para la manifestación del Espíritu. El versículo siete dice: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.” El ejercicio de un don es una manifestación del Espíritu primariamente, y no de la persona dotada, y la prueba de su genuinidad es que es de provecho al cuerpo entero.
6. Diversidad
Vea I Corintios 12:4–6. La idea central de la palabra “diversidad” es “distribución” (diaireseis). La intención de Dios no es sólo que algunos dones operen a través de una o dos personas. Hay diferentes dones espirituales, más que los nueve elegidos en I Corintios doce. Puede que haya tantos dones como funciones útiles en la iglesia. Cada creyente debe tener alguna manifestación del Espíritu y toda variedad de don debe operar en el cuerpo. Dios es un Dios de variedad infinita. Los “espirituales” tienen gran variedad, pero hay un Dios y un Espíritu Santo operando en gran variedad de manifestaciones y ministerios espirituales.
III. Propósito de los Dones Espirituales
El propósito de los dones espirituales es la edificación de la iglesia. Si el ejercicio de los dones no edifica y construye el cuerpo no tienen valor. “Así también ustedes; pues que anhelan dones espirituales [pnéumata, (cosas) espirituales], procuren abundar en ellos para edificación” (I Cor. 14:26b). Las palabras “edificar” y “provechoso” se emplean ocho (8) veces en I Corintios con relación a la operación de dones espirituales. Los dones son impartidos con el propósito de traer provecho y edificación espiritual a todo el cuerpo. Si un don espiritual es ejercido sin amor, o como despliegue personal, entonces una campana de oro se transforma en címbalo que retiñe.
El don de profecía tiene tres propósitos: “El que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (I Cor. 14:3). Cada uno de estos tres efectos edifica y es de provecho al cuerpo de Cristo.
1. Edificación
La palabra “edificación” viene de la palabra griega oikodomé, que básicamente significa “el acto de construir una estructura.” Los dones vocales son dados para ayudar en la “edificación” del templo del cuerpo de Cristo.
2. Exhortación
La palabra “exhortación” se traduce de la palabra griega paráklesis que significa exhortar o animar; está relacionada con la palabra “paracleto”, el nombre que Jesús dio al Espíritu Santo. El nombre “Bernabé” significaba “Hijo de Consolación” o “ánimo.” La palabra griega traducida “consolación” es la misma paráklesis. ¡Qué bendición y que provechoso resultó Bernabé a toda la iglesia, especialmente a la iglesia de Antioquía! (Hch. 11:22–26). La forma verbal de paráklesis (exhortación) frecuentemente es traducida como “Os ruego.” El que exhorta a la iglesia puede mover y motivar a los creyentes a hacer la total voluntad de Dios. Hebreos 10:24 provee un buen ejemplo de este tipo de exhortación: “Y considerémonos unos a otros para estimulamos al amor y a las buenas obras …”
3. Consuelo
La palabra “consuelo” que proviene de la palabra paramuthía aquí significa “calmar, confortar, consolar.” Fue predicho que la iglesia sufriría persecución. El cuerpo necesita a menudo el ministerio de consolación en tiempo de angustia.
Hay un proceso de crecimiento en el ejercicio de los dones espirituales. A fin que la iglesia reciba edificación, Dios desea que los dones sean ejercitados maduramente: “Hermanos, no sean niños en el modo de pensar … pero maduros en el modo de pensar.” (I Cor. 14:20). Primera de Corintios catorce contiene la enseñanza del apóstol acerca del uso maduro de los dones espirituales. Donde los dones están en operación, esta enseñanza debe ser impartida diligentemente.