Los dones del EspĆritu enumerados en I Corintios 12, segĆŗn muchos, son nueve (9) en nĆŗmero. Sin embargo, en el versĆculo veintiocho del mismo capĆtulo, Pablo, despuĆ©s de repetir milagros, sanidades y lenguas, agrega los dones de ayudas y gobiernos sin hacer ninguna distinción en clasificarlos. Pablo tampoco distingue detalladamente entre los oficios de apóstoles, profetas, maestros, con las imparticiones de milagros, sanidades y lenguas. Aparentemente, cuando Dios apartaba a una persona para un oficio, lo dotaba con la capacidad espiritual que correspondĆa al oficio o ministerio. QuizĆ” el mencionar de dos dones adicionales en el versĆculo veintiocho (12:28) fue hecho con el propósito de mostrar que la lista podrĆa ser considerablemente alargada.
Algunos han visto la necesidad de fijar el nĆŗmero de dones en nueve (9) para relacionarlos con los nueve frutos del EspĆritu, pero una cuidadosa bĆŗsqueda revelarĆ” otros frutos del EspĆritu en adición a los nueve de la lista de GĆ”latas capĆtulo cinco. Pablo menciona diecisiete (17) obras de la carne, luego finaliza la lista con la frase, āy cosas semejantes a Ć©stas.ā Si la carne puede producir diecisiete obras y mĆ”s, el EspĆritu puede producir un nĆŗmero sin fin de virtudes relacionadas con el amor. En I Corintios 12ā14, Pablo menciona los dones que eran bien conocidos por los corintios; en Romanos presenta otros dones que ilustraban su propósito de discusión. August Hermann Cremer, eminente teólogo y erudito griego, dijo respecto a los dones, sus funciones y su orden numĆ©rico:
El lugar, entonces, que cada miembro tiene en la comunidad lo tiene por virtud de un ācarismaā que debe administrar a sus hermanos (I P. 4:10). Poderes naturales como tales son inĆŗtiles a la vida del cuerpo de Cristo; lo que necesita es ser espiritual. CarĆsmata, entonces, puede ser definido como poderes y capacidades necesarias para la edificación de la iglesia, impartidos por el EspĆritu Santo sobre sus miembros, en virtud de los cuales son capacitados para emplear sus habilidades naturales a el servicio de la iglesia, o ser dotados con nuevas habilidades para este propósito. SegĆŗn I Cor. 12:11, 18; Rom. 12:5ā8; Ef. 4:11, los ācarĆsmataā forman la base de los oficios de la iglesia. No puede haber oficio sin carisma; pero no todos los carĆsmata son aplicables al ejercicio de un oficio. Aquellos que corresponden a las necesidades permanentes e invariables de la iglesia forman la base de los oficios, los otros no ⦠Ya que el nĆŗmero de los carĆsmata debe corresponder a las necesidades de la iglesia, las listas en I Cor. 12, Ef. 4, y Rom. 12 no pueden ser tomadas como exhaustivas.
1. Palabra de sabidurĆa
Este no es el don de sabidurĆa en general, sino el don de āpalabra de sabidurĆa.ā (logos sojĆas). Sin embargo, no es necesariamente un don vocal. āPalabraā (logos) es definida como un āconceptoā, ideaā, ādichoā, āasuntoā, ārazónā, narrativaā o ādoctrina.ā Si se hubiera querido expresar la idea de ādeclaraciónā probablemente hubiera sido usada la palabra griega rhema en vez de logos. Obrando junto con profecĆa, la āpalabra de sabidurĆaā podrĆa funcionar como un don vocal. Es probable que Ć©ste es el don que operaba en Esteban en Hechos 6:10: āPero no podĆan resistir a la sabidurĆa y al EspĆritu con que hablaba.ā Hechos quince registra el primer concilio de la iglesia apostólica para resolver un problema. La conclusión a la que llegaron estĆ” expresada de la siguiente manera: āPorque ha parecido bien al EspĆritu Santo, y a nosotros no imponeros ninguna carga mĆ”s que estas cosas necesarias ā¦ā (Hch. 15:28).
La mente del EspĆritu Santo probablemente fue transmitida a los apóstoles por una āpalabra de sabidurĆa.ā Mientras que āsabidurĆaā tiene muchos significados, usado en contraste con āconocimientoā probablemente significa un entendimiento profundo para la āconducta o acción prĆ”ctica.ā En la vida de la iglesia local hay momentos cuando decisiones importantes necesitan ser hechas respecto al curso de acción a tomarse. (Vea I Cor. 2:13ā16.)
2. Palabra de ciencia o conocimiento
Este don de palabra de ciencia puede ser el referido por la declaración de Pablo en I Corintios 1:5: āPorque en todas las cosas fueron enriquecidos en Ć©l, en toda palabra y en toda ciencia ā¦ā Si la āpalabra de sabidurĆaā trae profundo conocimiento a la iglesia para la acción prĆ”ctica, la āpalabra de cienciaā (logos gnóseos) debe traer a la luz los principios de doctrina que forman la base para la acción. Este don trae verdades bĆblicas a la atención de la iglesia, o puede revelar hechos que son necesarios para una acción posterior.
Pablo tenĆa confianza en el conocimiento espiritual que operaba en la iglesia cuando dijo: āEstoy seguro, hermanos mĆos, de que ustedes mismos estĆ”n llenos de bondad y de todo conocimiento, de tal manera que pueden amonestarse unos a otros.ā (Rom. 15:14). Juan probablemente ejerció el don de la palabra de ciencia para discernir las condiciones espirituales de las siete iglesias a las que escribió en Apocalipsis, capĆtulos dos y tres. Estos dones de palabra de sabidurĆa y palabra de ciencia son guĆa para el conocimiento y acción de la iglesia; no son de guĆa personal.
Silas era un profeta, pero no estĆ” escrito en ningĆŗn lugar que guió a Pablo en sus decisiones. Cuando Pablo no supo para quĆ© lado dirigirse en Troas, Dios le dio una visión del hombre macedonio llamĆ”ndole a predicar a Grecia ⦠Silas estaba con Ć©l en ese momento. Los dones son entregados para exhortar, edificar, y confortar a la iglesia. Los dones de revelación operan en armonĆa con la palabra de Dios, nunca contradiciendo su enseƱanza; porque la palabra inspirada es llamada āuna palabra profĆ©tica mĆ”s seguraā (II P. 1:19).
3. Fe especial
Casi todos los autores que escriben sobre los dones se refieren al don de fe como aquel de āfe especialā (pistis). La razón para esto es que el don de fe difiere de la fe salvadora y la fe cristiana normal, y āsin fe es imposible agradar a Diosā (Heb. 11:6). Toda fe es semejante en naturaleza, pero el don de fe especial difiere de otra fe en grado y en aplicación. La āfe especialā obra a menudo en conjunción con sanidades y milagros. El don de fe es visto en operación en la sanidad del hombre paralĆtico en la puerta del templo en Hechos el capĆtulo tres. Pedro tenĆa la fe milagrosa de ordenar al hombre paralĆtico levantarse y caminar en el nombre de JesĆŗs. Citamos a Donald Gee en lo concerniente a esta fe:
En tiempos de crisis y de oportunidad especial pareciera venir sobre ciertos siervos de Dios un poder tal, que son elevados fuera del dominio natural u ordinario, teniendo una certeza divina puesta en sus almas que triunfa, sobre todo.
QuizĆ” JesĆŗs estaba describiendo esta calidad de fe cuando dijo a sus discĆpulos, āTened fe en Diosā (Mr. 11:22). El griego de Marcos 11:22 dice literalmente: āTened la fe de Dios.ā JesĆŗs dice en el versĆculo siguiente que, con esta fe divinamente impartida, uno podrĆa decir a la montaƱa, āQuĆtate y Ć©chate en el mar y pasarĆa.ā La montaƱa simbolizaba cualquier obstĆ”culo aparentemente imposible a la misión de la iglesia.
4. Dones de sanidades
Al inferir que todos los āespiritualesā son carĆsmata (dones), el tĆ©rmino estĆ” en realidad sólo adherido al don de sanidades (carĆsmata iamaton). En el griego, ambos tĆ©rminos, ādonesā, y āsanidadesā, son plurales. Este hecho sugerirĆa que hay muchos dones de sanidad para enfermedades distintas, o que cada ejercicio de poder sanador es un don separado. En ninguna parte del Nuevo Testamento se dice que una persona tiene āelā don de sanidad. La mayorĆa de los evangelistas y pastores que han tenido grandes ministerios de oración por los enfermos han negado la posesión de un don de sanidad.
Ciertamente nadie ha tenido el ministerio de sanar a toda persona enferma. JesĆŗs sanó a todos los que venĆan a Ćl en ocasiones, pero fue limitado en otras ocasiones por falta de fe por parte de la gente (Mt. 13:58). Lo que es seguro, es que Dios ha hecho provisión para que la sanidad fĆsica sea un ministerio de su iglesia, y que los dones de sanidad operen junto con la fe. La sanidad es tan comĆŗn en el ministerio de JesĆŗs y en el de los apóstoles, que una iglesia sin dones de āsanidadā parecerĆa apartada del modelo bĆblico. En adición a los dones de sanidades, todos los ancianos (pastores) deben estar listos para ungir con aceite a todos los enfermos que los llamen, y orar sobre ellos, la oración de fe. Dios ha prometido levantar a los enfermos y perdonar sus pecados (Stg. 5:14ā16).
En la gran comisión de Marcos (Mr.16:15ā18), JesĆŗs prometió que seƱales seguirĆan los ministerios de aquellos que testificaran del evangelio salvador. Una de estas seƱales serĆa que los enfermos se recuperarĆan luego de la imposición de manos por creyentes. Durante el tiempo que tomara el predicar el evangelio a toda criatura, seƱales seguirĆan a los que creyeran, incluyendo aquella de la sanidad de los enfermos. La clĆ”usula ālos que creenā sugerirĆa que las seƱales o ādonesā no son ejercitados solamente por los apóstoles, sino por todos los que tuvieran fe.
En el mandato y en la promesa de JesĆŗs, la āimposición de manosā es una expresión exterior de fe y amor por parte de aquellos que orarĆan, y enseƱa que Dios usa a creyentes fieles como un canal de su poder. La unción con aceite, segĆŗn Santiago capĆtulo cinco, tambiĆ©n involucraba la imposición de manos, el aceite simboliza la obra del EspĆritu Santo. Cuando JesĆŗs envió a los doce discĆpulos a ministrar, ellos, segĆŗn Marcos: āungĆan con aceite a muchos enfermos, y los sanabanā (Mr. 6:13). El creyente es el vehĆculo de poder, pero la sanidad es la obra del EspĆritu.
Aunque en algunas ocasiones los enfermos son sanados mediante la fe del que ora, la fe por parte de la persona enferma es importante y a veces esencial: āPablo, el cual fijando en Ć©l sus ojos, y viendo que tenĆa fe para ser sanado, dijo a gran voz: LevĆ”ntate derecho sobre tus pies. Y Ć©l saltó y anduvoā (Hch. 14:9b, 10). Pablo estaba ejerciendo los dones de fe y sanidades, no obstante su orden de levantarse fue dada despuĆ©s que habĆa discernido que el hombre cojo tenĆa fe para ser sanado. La necesidad del enfermo de tener fe sugiere que los candidatos para la sanidad bien podrĆan beneficiarse en las enseƱanzas que ayudan a āaumentar la fe.ā El aumento de la fe viene mediante la palabra de Dios: āAsĆ que la fe es por el oĆr, y el oĆr, por la palabra de Diosā (Rom. 10:17). Algunas promesas de sanidad en el Antiguo Testamento se encuentran en: Ex. 15:26; Ex. 23:25; Dt. 32:39; II R. 20:5; Sal. 30:1, 2; Sal. 103:3; Sal. 107:17ā22; Is. 53:5; 38:4, 5. Algunos pasajes de sanidad en el Nuevo Testamento son: Mt. 4:23; 8:16, 17; 8:8; 10:8; Mr. 3:14, 15; Lc. 4:40; 9:6; Hch. 3:1ā11; 4:30; 5:15, 16; 8:7; 28:8; I Cor. 12:9; Stg. 5:14ā16; I P. 2:24.
5. Operaciones de milagros
La obra de milagros proviene de la traducción del griego energĆ©mata dunĆ”meon que traducido literalmente es āoperaciones de poderes sobrenaturales.ā Al igual que los ādones de sanidadesā, ambos tĆ©rminos son plurales. Este no es un don que lo hace a uno un āmilagrero.ā Parece que por la pluralidad de las expresiones cada milagro o manifestación sobrenatural de poder es operado a travĆ©s de uno con un don de fe (Ver Mt. 17:20; 21:20ā22). ĀæQuĆ© es un milagro? Es āun evento o acción que aparentemente contradice las leyes cientĆficas y que, por lo tanto, es razonado como causa sobrenatural, especialmente a un acto de Dios.ā
En el Nuevo Testamento los eventos de origen sobrenatural son llamados āseƱales, maravillas y milagros.ā Las palabras griegas que se traducen āmilagros, maravillas y seƱalesā son tĆ©rata, dunameis y semĆ©ia. Literalmente significan, āeventos que causan asombroā, āeventos de poder divinoā y āeventos que significan algoā (sobre Dios o sus obras). Es importante notar que el tĆ©rmino āmaravillaā nunca se emplea solo, sino siempre con el tĆ©rmino āseƱal.ā Dios no manifiesta su poder sólo para causar asombro; Ćl siempre quiere enseƱar algo con sus milagros: ā⦠testificando Dios juntamente con ellos, con seƱales y prodigios y diversos milagros [actos de poder], y repartimientos del EspĆritu Santo segĆŗn su voluntadā (Heb. 2:4).
Algunos ejemplos de milagros incluyen liberaciones sobrenaturales de encarcelamiento (Hch. 5:18ā20, 12:5ā10, 16:23ā30); la ceguera de Elimas el mago (Hch. 13:8ā12); la transportación instantĆ”nea de Felipe de Gaza a Azoto (Hch. 8:39ā40); la resurrección de Dorcas (Hch. 9:36ā42) y de Eutico (Hch. 20:9ā12); y la sacudida de la vĆbora venenosa de la mano de Pablo sin padecer daƱo alguno (Hch. 28:3ā5). La sanidad de los enfermos y el echar fuera a espĆritus demonĆacos, se puede clasificar como dones de milagros cuando hay un gran valor de seƱal, como en el caso de Pablo en Efeso donde resultó en la ganancia de muchas almas:
āY hacĆa Dios milagros extraordinarios [lit. āno milagros comunesā] por mano de Pablo, de tal manera que aĆŗn se llevaban paƱos o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espĆritus malos salĆanā (Hch. 19:11, 12); y en el caso de Pedro en JerusalĆ©n cuando su sombra caĆa sobre los enfermos, ellos sanaban (Hch. 5:12ā15).
6. ProfecĆa
La palabra āprofetaā es una transliteración del griego profetĆ©s, que se deriva de dos palabras: pro que significa āantesā, ādelanteā o āpor, a favor deā; y phemi que significa ādeclararā o āanunciar.ā Al unir ambos significados, la palabra profetĆ©s puede significar āuno que prediceā (dice de antemano), āuno que habla delante o a favor de.ā
Ya que el oficio del profeta comienza en el Antiguo Testamento, la definición bĆ”sica deberĆa comenzar allĆ. La palabra hebrea para āprofetaā es nabi, que significa āanunciar, ser testigo o testificar.ā El oficio de un profeta se define claramente: āProfeta les levantarĆ© de entre sus hermanos, como tĆŗ; y pondrĆ© mis palabras en su boca, y Ć©l les hablarĆ” todo lo que yo les mandarĆ©ā (Dt. 18:18). El profeta es uno que habla a la gente, en favor de Dios, las palabras que Dios pone en su boca. Esto se confirma en las palabras del SeƱor a MoisĆ©s cuando MoisĆ©s negó su habilidad para hablar a faraón: āMira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón serĆ” tu profeta. Tu dirĆ”s todas las cosas que yo te mande, y Aarón, tu hermano hablarĆ” a Faraón ā¦ā (Ex. 7:1, 2).
Aarón es llamado profeta de MoisĆ©s porque hablaba en favor de MoisĆ©s, entregando el mensaje de MoisĆ©s. La misma idea de hablar en favor de Dios es dada por el testimonio de JeremĆas el profeta: āY extendió JehovĆ” su mano y tocó mi boca, y me dijo JehovĆ”: He aquĆ he puesto mis palabras en tu bocaā (Jer. 1:9). A veces el profeta hablaba en favor de Dios un mensaje a la gente de su Ć©poca; a menudo predecĆa eventos venideros; en cualquier caso, estaba dando el mensaje del SeƱor.
Varios requisitos para ser un profeta y pruebas de su autenticidad son dadas en Deuteronomio 13 y 18:
- Es tomado de entre sus hermanos (18:18).
- Debe hablar a sus hermanos en el nombre del SeƱor (18:19).
- Puede juntamente con sus profecĆas mostrar seƱales y prodigios (13:1).
- Si profetiza cualquier cosa en contradicción a la ley de Dios ya revelada (escritura), debe ser rechazado a pesar de cualquier seƱal o milagro (13:1ā3). (Dios puede permitir profetas falsos para probar nuestra obediencia a su palabra.)
- Si predice el futuro y la predicción no ocurre como Ć©l profetizó, debe ser rechazado (18:20ā22).
En el Nuevo Testamento hay dos tipos de profetas: aquellos que ejercen el oficio de profeta (Ef. 4:11), y aquellos en la iglesia que poseen el don de profecĆa. Aquellos de la primera categorĆa estĆ”n entre los dones ministeriales; aquellos de la segunda podrĆan incluir a cualquier creyente lleno del EspĆritu. No todos pueden ejercer el oficio de un profeta āY a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles luego profetas ā¦ā, pero segĆŗn I Corintios 14:31, āPueden profetizar todos uno por uno.ā Por lo tanto, tener el don de profecĆa no hace de uno un āprofetaā (don ministerial).
Entre los dones descritos por Pablo en I Corintios, el don de profecĆa es el mĆ”s fervientemente deseado (14:1, 5, 24, 25, 39). Su importancia se explica por el hecho de que alguna variante de la palabra ocurre veinte (20) veces en I Corintios capĆtulos 12ā14. El don de profecĆa se define como: ā⦠el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolaciónā (I Cor. 14:3). El predecir eventos futuros no estĆ” asociado con el don de profecĆa; Ć©sta es una función del oficio profĆ©tico. El don opera con el fin de edificar (espiritualmente) al cuerpo (iglesia) local. Cuando la iglesia se encuentra ante un problema o una necesidad de sabidurĆa para una acción prĆ”ctica, una palabra de ciencia o una palabra de sabidurĆa puede operar junto con el don de profecĆa.
Una palabra de sabidurĆa pudo haber dado seguridad a los apóstoles en su deliberada y dura decisión descrita en Hechos capĆtulo quince (Ver Hch. 15:27, 28). Cuando la conclusión del concilio fue entregada a la iglesia gentil en AntioquĆa por Judas y Silas, quienes eran profetas, Lucas informa: āY Judas y Silas, como ellos tambiĆ©n eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabrasā (Hch. 15:32). Normalmente en la operación del don de profecĆa el EspĆritu unge excesivamente al creyente para hablar al cuerpo, no palabras premeditadas, sino palabras que suple el EspĆritu espontĆ”neamente: para levantar, animar, incitar a la obediencia al servicio fiel, para traer consuelo y consolación. Las palabras no necesitan estar en espaƱol arcaico, ni en una voz fuerte y alterada, ni habladas en primera persona. (Ver sección E. āInstrucciones especiales sobre los dones de lenguas y profecĆasā).
7. Discernimiento de espĆritus
La frase ādiscernimiento de espĆritusā viene del griego diakriseis pneumaton. La palabra griega diakriseis se define como ādiscernirā, ādiscriminarā, o ādistinguir.ā La forma verbal se emplea en Hebreos 5:14: āPero el alimento sólido es para los que han alcanzado la madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.ā Pablo usa el verbo varias veces en I Corintios. Por ejemplo, en I Cor. 6:5 lo usa con respecto a la disputa de si tenĆan a alguien suficientemente sabio para ājuzgar entre sus hermanosā (en cuanto a lo cual estaba en lo cierto). En I Cor. 11:29 Pablo usa la palabra para reprender a los hermanos de Corinto que no pudieron ādiscernirā el cuerpo del SeƱor (discerniendo el significado del pan de la santa cena para salud y sanidad fĆsica).
Muy claramente, el don de discernimiento de espĆritus es la capacidad de discernir la fuente de una manifestación espiritual, si es del EspĆritu Santo, un espĆritu maligno, o el espĆritu humano. En I Corintios 14:29, Pablo dice: āAsimismo los profetas hablen dos o tres, y los demĆ”s juzguen [discernirādiakrino].ā Esto parece instruirnos en que alguien con el don de discernimiento deberĆa estar presente cuando se usa el don de profecĆa. Aparentemente, en Corinto el don de discernimiento era tan comĆŗn como el de profecĆa (āque los demĆ”s [plural] juzguen [disciernan]ā).
Todo creyente lleno del EspĆritu es, en cierta medida, capaz de juzgar las manifestaciones de los dones vocales, basĆ”ndose en si se estĆ” edificando espiritualmente al cuerpo. El ejercicio de los dones no es infalible. Si una declaración (profecĆa o interpretación de lenguas) no es recibida, el orador no deberĆa sentirse ofendido rehusĆ”ndose a recibir la enseƱanza; por el contrario, deberĆa orar humildemente por una mejor sensibilidad al EspĆritu y por mĆ”s sabidurĆa en el uso de su don. Por otro lado, los creyentes deberĆan hacer caso a la amonestación de Pablo en I Tesalonicenses 5:19, 20: āNo apaguen al EspĆritu. No menosprecien las profecĆas.ā
Una enseƱanza bĆblica cuidadosa sobre los dones espirituales evitarĆ” manifestaciones inmaduras y desencaminadas por un lado, y por otro lado, temor, desconfianza y el apagar el EspĆritu. Note que el don de ādiscernimiento de espĆritusā no es aquel de juzgar a la gente, mĆ”s bien al espĆritu detrĆ”s de la manifestación, sea santo, maligno o humano.
8. Clases de lenguas
La Palabra usa esta frase literalmente āclases de lenguasā (gene glossón). El tĆ©rmino āclasesā sin duda se refiere al hecho de que hay ānuevas lenguasā y ālenguas humanas y angĆ©licasā (I Cor. 13:1). Algunas lenguas son idiomas humanos, como en el dĆa de PentecostĆ©s (para mostrar que el evangelio es para toda raza y nación); algunas lenguas son de origen celestial (de Ć”ngeles, usadas para alabanza y oración donde la mente es sobrepasada: I Cor. 14:2; Rom. 8:26, 27). Es importante saber que en estas lenguas de origen celestial el orador habla a Dios con misterios y que nadie lo entiende.
Las lenguas como āseƱalā (I Cor. 14:22) pueden ser idiomas conocidos por los cuales se da testimonio al no salvo; debido a que el incrĆ©dulo puede conocer cualquiera de Ć©stas lenguas, entonces debe haber, varias āclases.ā Si uno emplea lenguas sólo en la devoción privada, la clase de lenguas no es importante; probablemente serĆ”n lenguas nuevas o lenguas celestiales dadas por el EspĆritu.
Es muy importante observar que hay varios y distintos usos de lenguas. Paul A. Hamar, en su comentario sobre I Corintios, comenta:
Hay una diferencia reconocida entre las lenguas como evidencia del bautismo del EspĆritu Santo, en la oración personal, y las lenguas como un don (como es usado aquĆ). La diferencia es bĆ”sicamente una en propósito: una es para edificar al espĆritu Ćŗnico de uno; la otra es para edificar a la congregación.
Cuando el apóstol hace la pregunta en I Corintios 12:30: ĀæHablan todos en lenguas?ā, la forma de la pregunta infiere una respuesta negativa. Pablo no estĆ” hablando aquĆ de lenguas como la evidencia inicial del bautismo del EspĆritu, sino de lenguas como don congregacional acompaƱado por la interpretación. No todos tenĆan el don de lenguas, pero todos habĆan recibido las lenguas como evidencia de su bautismo. Aquellos que tienen el don de lenguas pueden emplearlo para hablar con Dios en alabanza, para orar o cantar en el EspĆritu, o para hablar en la congregación; sin embargo, las lenguas habladas pĆŗblicamente deben ser interpretadas.
Si no hay un intĆ©rprete presente, el que tiene el don de lenguas debe callar. Aquellos que tienen el don de lenguas para manifestación pĆŗblica deberĆan orar por el don de interpretación de lenguas acompaƱante. Si el que habla en lenguas no sabe si hay un intĆ©rprete presente, debe estar listo para interpretar su propia declaración (I Cor. 14:13, 28). Aparentemente, las lenguas junto con su interpretación son equivalentes a la profecĆa; excepto que las lenguas son dirigidas a Dios, mientras que la profecĆa es dirigida a la congregación (I Cor. 14:5, 14, 15; Hch. 2:11; 10:45, 46).
El siguiente es un resumen de los diferentes propósitos (usos) de hablar en lenguas:
- La evidencia fĆsica inicial del bautismo en el EspĆritu Santo (Hch. 2:4; 10:45, 46; 19:6).
- Orar en lenguas como un idioma de oración, cuando la mente es sobrepasada y el espĆritu conversa directamente con Dios (I Cor. 14: 2, 14, 15; Rom. 8:26, 27).
- Lenguas con interpretación, para la edificación espiritual del cuerpo de la iglesia (I Cor. 14:5, 26ā28).
- Lenguas junto con interpretación, como una āseƱalā al incrĆ©dulo (I Cor. 14:22). (Las lenguas pueden ser una seƱal de la presencia de Dios, o pueden actuar como una seƱal cuando el incrĆ©dulo entiende el idioma hablado.)
9. Interpretación de lenguas
La frase āinterpretación de lenguasā viene del griego hermenĆ©ia glossón. La palabra āinterpretaciónā es una traducción de la palabra griega hermenĆ©ia, del cual se deriva la palabra castellana āhermenĆ©uticaā (la ciencia de interpretación). La palabra griega puede tener varios significados: ātraducciónā, āexplicaciónā o āinterpretación.ā La forma verbal de la palabra es usada varias veces (Jn. 1:38, 42; 9:7; Heb. 7:2) donde tiene el significado de ātraducción.ā La forma sustantiva hermenĆ©ia es hallada solamente en I Corintios capĆtulos doce y catorce, donde es usada como don espiritual. El significado bĆ”sico de la palabra sugiere mĆ”s la idea de āexplicaciónā o āinterpretaciónā; no se necesita esperar que la interpretación de lenguas sea una traducción literal palabra por palabra, antes bien una explicación del significado.
La interpretación puede variar razonablemente de acuerdo con la longitud de la declaración en lenguas. Donde el don de lenguas es ejercitado para la edificación de la iglesia, o como un don de señal, la interpretación es esencial, porque Pablo limita el don de lenguas como idioma personal de oración a no ser que esté acompañado por la interpretación (I Cor. 14:13, 27, 28). Aquellos que tienen el don de lenguas son exhortados a orar por el don de interpretación (I Cor. 14:13).
La pregunta que a menudo surge es la concerniente al nĆŗmero de intĆ©rpretes a ser usados en un culto (servicio). En I Corintios 14:27 dice: āSi habla alguno en lengua extraƱa, sea esto por dos, o a lo mĆ”s tres, y por turno; y uno interprete.ā La palabra griega para āunoā es heis, que es el nĆŗmero uno. La palabra griega puede tener el significado de āalguienā, pero como son usados el nĆŗmero ādosā y ātresā en el mismo versĆculo, se dirĆa que āunoā es usado como nĆŗmero, que es su significado usual. No todas las versiones y los comentarios estĆ”n de acuerdo en la clĆ”usula: āY uno interprete.ā Una de las versiones nuevas dice: āalguno debe interpretar.ā No obstante, la mayorĆa de las versiones traducen heis como el nĆŗmero āuno.ā Comentaristas tales como Grosheide, Alford, Godet, Clarke, y Plummer interpretan la palabra āunoā como un nĆŗmero. Autores pentecostales y carismĆ”ticos no han llegado a un acuerdo; por eso mismo uno no debe ser dogmĆ”tico. Si una persona interpreta en un culto, no quiere decir que el mismo intĆ©rprete tiene que funcionar en todos los cultos. Diremos mĆ”s en la próxima sección acerca de profecĆa y lenguas e interpretación.
10. Ayudas
Los nueve (9) dones de la lista de I Corintios 12:8ā10 no constituyen el nĆŗmero total de carĆsmata, como ya fue indicado en un resumen de ese mismo capĆtulo (Vs 28ā30). Pablo enumera tres dones ministeriales: apóstoles, fundadores de la iglesia; profetas, que exhortan y motivan a la iglesia; y maestros (o pastores), que instruyen a la iglesia. DespuĆ©s de eso, son enumerados seis de los carĆsmata: milagros, sanidades, ayudas, administraciones, lenguas e interpretación. Dos de los carĆsmata son nuevos en la lista: ayudas y administraciones.
La palabra āayudasā viene de la palabra griega antĆlempseis, usada sólo una vez en el Nuevo Testamento. La forma verbal (antilambano) ocurre en tres pasajes, de los cuales uno da una buena indicación del significado del don: āEn todo les he enseƱado que, trabajando asĆ, se debe ayudar [antilambano] a los necesitados y recordar las palabras del SeƱor JesĆŗs que dijo: MĆ”s bienaventurado es dar que recibirā (Hch. 20:35). Pablo se estaba dirigiendo a los ancianos en Efeso, en cuyas manos estaba el cuidado de la iglesia. Estos fueron exhortados a alimentar al rebaƱo con la palabra de Dios (Vs. 28).) y a fortificar contra falsos maestros (Vs 29, 30).). TambiĆ©n fueron instruidos a llevar a cabo el ministerio de ayudas (antĆlempseis) para el beneficio de aquellos que estaban ānecesitadosā fĆsica y económicamente, es decir enfermos y pobres.
No cualquier persona puede ser asignada a un ministerio para los enfermos y pobres. Debe tener una carga espiritual y un amor dado por Dios a favor de los necesitados y afligidos. La compasión humana ayuda, pero a esto debe ser agregado un llamado divino y la unción del EspĆritu. Sin tal dotación espiritual, uno rĆ”pidamente se desanimarĆ” y criticarĆ”. AdemĆ”s, el ministerio a los enfermos y a los pobres no es solamente para administrar sedantes espirituales; por el contrario, conduce de la debilidad a la fuerza (Heb. 11:34). Para todo tipo de trabajo que la iglesia debe hacer, Dios ha suplido un don espiritual correspondiente.
11. Administraciones [gobiernos]
La palabra griega traducida āadministracionesā (kuberneseis) como en el caso del don de ayudas, aparece sólo una vez en el Nuevo Testamento. Sin embargo el modo sustantivo kubernetes ocurre dos veces, refiriĆ©ndose ambas veces a un timón (Hch. 27:11; Ap. 18:17). La forma verbal significa āconducirā, āser un timonero.ā El don de administración, entonces, describe la capacidad espiritual dada a ciertos lĆderes para conducir (gobernar) a la iglesia a travĆ©s de tormentas y tumultuosos mares. BasĆ”ndose en I Timoteo 5:17, algunos han pensado que habĆa dos clases de ancianos en las iglesias, ancianos maestros y ancianos administradores. Se ha sugerido que algunos de los ancianos que no ministraban la palabra pudieron haber ejercido su ministerio en los negocios y aspectos estructurales de la iglesia. Citamos a Paul Hamar:
Puede haber involucrados ancianos que no ministraban en la palabra y la doctrina, pero que estaban encargados de alguna forma de liderazgo y distribución.
El tĆ©rmino moderno ācibernĆ©ticaā, que viene de la misma palabra griega, es el nombre para la ciencia de control sobre operaciones y procesos por medio de computadoras. La iglesia tiene necesidad de lĆderes que la mantengan balanceada.