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Doctrina BĆ­blica 5 (2023)

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  1. PRESENTACIƓN

    SĆ­labo
  2. LECCIONES
    1) La obra del EspĆ­ritu Santo en el mundo y en relacion con Cristo.
    4 Temas
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  3. 2) La obra del EspĆ­ritu Santo en el creyente.
    4 Temas
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    1 Cuestionario
  4. 3) El Ministerio del EspĆ­ritu Santo.
    3 Temas
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    1 Cuestionario
  5. 4) El Fruto del EspĆ­ritu.
    4 Temas
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    1 Cuestionario
  6. 5) El Bautismo del EspĆ­ritu Santo.
    5 Temas
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    1 Cuestionario
  7. 6) Los Dones del EspĆ­ritu.
    5 Temas
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    1 Cuestionario

Cuestionarios

Progreso de Leccion
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Los dones del Espíritu enumerados en I Corintios 12, según muchos, son nueve (9) en número. Sin embargo, en el versículo veintiocho del mismo capítulo, Pablo, después de repetir milagros, sanidades y lenguas, agrega los dones de ayudas y gobiernos sin hacer ninguna distinción en clasificarlos. Pablo tampoco distingue detalladamente entre los oficios de apóstoles, profetas, maestros, con las imparticiones de milagros, sanidades y lenguas. Aparentemente, cuando Dios apartaba a una persona para un oficio, lo dotaba con la capacidad espiritual que correspondía al oficio o ministerio. QuizÔ el mencionar de dos dones adicionales en el versículo veintiocho (12:28) fue hecho con el propósito de mostrar que la lista podría ser considerablemente alargada.

Algunos han visto la necesidad de fijar el nĆŗmero de dones en nueve (9) para relacionarlos con los nueve frutos del EspĆ­ritu, pero una cuidadosa bĆŗsqueda revelarĆ” otros frutos del EspĆ­ritu en adición a los nueve de la lista de GĆ”latas capĆ­tulo cinco. Pablo menciona diecisiete (17) obras de la carne, luego finaliza la lista con la frase, ā€œy cosas semejantes a Ć©stas.ā€ Si la carne puede producir diecisiete obras y mĆ”s, el EspĆ­ritu puede producir un nĆŗmero sin fin de virtudes relacionadas con el amor. En I Corintios 12–14, Pablo menciona los dones que eran bien conocidos por los corintios; en Romanos presenta otros dones que ilustraban su propósito de discusión. August Hermann Cremer, eminente teólogo y erudito griego, dijo respecto a los dones, sus funciones y su orden numĆ©rico:

El lugar, entonces, que cada miembro tiene en la comunidad lo tiene por virtud de un ā€œcarismaā€ que debe administrar a sus hermanos (I P. 4:10). Poderes naturales como tales son inĆŗtiles a la vida del cuerpo de Cristo; lo que necesita es ser espiritual. CarĆ­smata, entonces, puede ser definido como poderes y capacidades necesarias para la edificación de la iglesia, impartidos por el EspĆ­ritu Santo sobre sus miembros, en virtud de los cuales son capacitados para emplear sus habilidades naturales a el servicio de la iglesia, o ser dotados con nuevas habilidades para este propósito. SegĆŗn I Cor. 12:11, 18; Rom. 12:5–8; Ef. 4:11, los ā€œcarĆ­smataā€ forman la base de los oficios de la iglesia. No puede haber oficio sin carisma; pero no todos los carĆ­smata son aplicables al ejercicio de un oficio. Aquellos que corresponden a las necesidades permanentes e invariables de la iglesia forman la base de los oficios, los otros no … Ya que el nĆŗmero de los carĆ­smata debe corresponder a las necesidades de la iglesia, las listas en I Cor. 12, Ef. 4, y Rom. 12 no pueden ser tomadas como exhaustivas.

1. Palabra de sabidurĆ­a

Este no es el don de sabidurĆ­a en general, sino el don de ā€œpalabra de sabidurĆ­a.ā€ (logos sojĆ­as). Sin embargo, no es necesariamente un don vocal. ā€œPalabraā€ (logos) es definida como un ā€œconceptoā€, ideaā€, ā€œdichoā€, ā€œasuntoā€, ā€œrazónā€, narrativaā€ o ā€œdoctrina.ā€ Si se hubiera querido expresar la idea de ā€œdeclaraciónā€ probablemente hubiera sido usada la palabra griega rhema en vez de logos. Obrando junto con profecĆ­a, la ā€œpalabra de sabidurĆ­aā€ podrĆ­a funcionar como un don vocal. Es probable que Ć©ste es el don que operaba en Esteban en Hechos 6:10: ā€œPero no podĆ­an resistir a la sabidurĆ­a y al EspĆ­ritu con que hablaba.ā€ Hechos quince registra el primer concilio de la iglesia apostólica para resolver un problema. La conclusión a la que llegaron estĆ” expresada de la siguiente manera: ā€œPorque ha parecido bien al EspĆ­ritu Santo, y a nosotros no imponeros ninguna carga mĆ”s que estas cosas necesarias ā€¦ā€ (Hch. 15:28).

La mente del EspĆ­ritu Santo probablemente fue transmitida a los apóstoles por una ā€œpalabra de sabidurĆ­a.ā€ Mientras que ā€œsabidurĆ­aā€ tiene muchos significados, usado en contraste con ā€œconocimientoā€ probablemente significa un entendimiento profundo para la ā€œconducta o acción prĆ”ctica.ā€ En la vida de la iglesia local hay momentos cuando decisiones importantes necesitan ser hechas respecto al curso de acción a tomarse. (Vea I Cor. 2:13–16.)

2. Palabra de ciencia o conocimiento

Este don de palabra de ciencia puede ser el referido por la declaración de Pablo en I Corintios 1:5: ā€œPorque en todas las cosas fueron enriquecidos en Ć©l, en toda palabra y en toda ciencia ā€¦ā€ Si la ā€œpalabra de sabidurĆ­aā€ trae profundo conocimiento a la iglesia para la acción prĆ”ctica, la ā€œpalabra de cienciaā€ (logos gnóseos) debe traer a la luz los principios de doctrina que forman la base para la acción. Este don trae verdades bĆ­blicas a la atención de la iglesia, o puede revelar hechos que son necesarios para una acción posterior.

Pablo tenĆ­a confianza en el conocimiento espiritual que operaba en la iglesia cuando dijo: ā€œEstoy seguro, hermanos mĆ­os, de que ustedes mismos estĆ”n llenos de bondad y de todo conocimiento, de tal manera que pueden amonestarse unos a otros.ā€ (Rom. 15:14). Juan probablemente ejerció el don de la palabra de ciencia para discernir las condiciones espirituales de las siete iglesias a las que escribió en Apocalipsis, capĆ­tulos dos y tres. Estos dones de palabra de sabidurĆ­a y palabra de ciencia son guĆ­a para el conocimiento y acción de la iglesia; no son de guĆ­a personal.

Silas era un profeta, pero no estĆ” escrito en ningĆŗn lugar que guió a Pablo en sus decisiones. Cuando Pablo no supo para quĆ© lado dirigirse en Troas, Dios le dio una visión del hombre macedonio llamĆ”ndole a predicar a Grecia … Silas estaba con Ć©l en ese momento. Los dones son entregados para exhortar, edificar, y confortar a la iglesia. Los dones de revelación operan en armonĆ­a con la palabra de Dios, nunca contradiciendo su enseƱanza; porque la palabra inspirada es llamada ā€œuna palabra profĆ©tica mĆ”s seguraā€ (II P. 1:19).

3. Fe especial

Casi todos los autores que escriben sobre los dones se refieren al don de fe como aquel de ā€œfe especialā€ (pistis). La razón para esto es que el don de fe difiere de la fe salvadora y la fe cristiana normal, y ā€œsin fe es imposible agradar a Diosā€ (Heb. 11:6). Toda fe es semejante en naturaleza, pero el don de fe especial difiere de otra fe en grado y en aplicación. La ā€œfe especialā€ obra a menudo en conjunción con sanidades y milagros. El don de fe es visto en operación en la sanidad del hombre paralĆ­tico en la puerta del templo en Hechos el capĆ­tulo tres. Pedro tenĆ­a la fe milagrosa de ordenar al hombre paralĆ­tico levantarse y caminar en el nombre de JesĆŗs. Citamos a Donald Gee en lo concerniente a esta fe:

En tiempos de crisis y de oportunidad especial pareciera venir sobre ciertos siervos de Dios un poder tal, que son elevados fuera del dominio natural u ordinario, teniendo una certeza divina puesta en sus almas que triunfa, sobre todo.

QuizĆ” JesĆŗs estaba describiendo esta calidad de fe cuando dijo a sus discĆ­pulos, ā€œTened fe en Diosā€ (Mr. 11:22). El griego de Marcos 11:22 dice literalmente: ā€œTened la fe de Dios.ā€ JesĆŗs dice en el versĆ­culo siguiente que, con esta fe divinamente impartida, uno podrĆ­a decir a la montaƱa, ā€œQuĆ­tate y Ć©chate en el mar y pasarĆ­a.ā€ La montaƱa simbolizaba cualquier obstĆ”culo aparentemente imposible a la misión de la iglesia.

4. Dones de sanidades

Al inferir que todos los ā€œespiritualesā€ son carĆ­smata (dones), el tĆ©rmino estĆ” en realidad sólo adherido al don de sanidades (carĆ­smata iamaton). En el griego, ambos tĆ©rminos, ā€œdonesā€, y ā€œsanidadesā€, son plurales. Este hecho sugerirĆ­a que hay muchos dones de sanidad para enfermedades distintas, o que cada ejercicio de poder sanador es un don separado. En ninguna parte del Nuevo Testamento se dice que una persona tiene ā€œelā€ don de sanidad. La mayorĆ­a de los evangelistas y pastores que han tenido grandes ministerios de oración por los enfermos han negado la posesión de un don de sanidad.

Ciertamente nadie ha tenido el ministerio de sanar a toda persona enferma. JesĆŗs sanó a todos los que venĆ­an a Ɖl en ocasiones, pero fue limitado en otras ocasiones por falta de fe por parte de la gente (Mt. 13:58). Lo que es seguro, es que Dios ha hecho provisión para que la sanidad fĆ­sica sea un ministerio de su iglesia, y que los dones de sanidad operen junto con la fe. La sanidad es tan comĆŗn en el ministerio de JesĆŗs y en el de los apóstoles, que una iglesia sin dones de ā€œsanidadā€ parecerĆ­a apartada del modelo bĆ­blico. En adición a los dones de sanidades, todos los ancianos (pastores) deben estar listos para ungir con aceite a todos los enfermos que los llamen, y orar sobre ellos, la oración de fe. Dios ha prometido levantar a los enfermos y perdonar sus pecados (Stg. 5:14–16).

En la gran comisión de Marcos (Mr.16:15–18), JesĆŗs prometió que seƱales seguirĆ­an los ministerios de aquellos que testificaran del evangelio salvador. Una de estas seƱales serĆ­a que los enfermos se recuperarĆ­an luego de la imposición de manos por creyentes. Durante el tiempo que tomara el predicar el evangelio a toda criatura, seƱales seguirĆ­an a los que creyeran, incluyendo aquella de la sanidad de los enfermos. La clĆ”usula ā€œlos que creenā€ sugerirĆ­a que las seƱales o ā€œdonesā€ no son ejercitados solamente por los apóstoles, sino por todos los que tuvieran fe.

En el mandato y en la promesa de JesĆŗs, la ā€œimposición de manosā€ es una expresión exterior de fe y amor por parte de aquellos que orarĆ­an, y enseƱa que Dios usa a creyentes fieles como un canal de su poder. La unción con aceite, segĆŗn Santiago capĆ­tulo cinco, tambiĆ©n involucraba la imposición de manos, el aceite simboliza la obra del EspĆ­ritu Santo. Cuando JesĆŗs envió a los doce discĆ­pulos a ministrar, ellos, segĆŗn Marcos: ā€œungĆ­an con aceite a muchos enfermos, y los sanabanā€ (Mr. 6:13). El creyente es el vehĆ­culo de poder, pero la sanidad es la obra del EspĆ­ritu.

Aunque en algunas ocasiones los enfermos son sanados mediante la fe del que ora, la fe por parte de la persona enferma es importante y a veces esencial: ā€œPablo, el cual fijando en Ć©l sus ojos, y viendo que tenĆ­a fe para ser sanado, dijo a gran voz: LevĆ”ntate derecho sobre tus pies. Y Ć©l saltó y anduvoā€ (Hch. 14:9b, 10). Pablo estaba ejerciendo los dones de fe y sanidades, no obstante su orden de levantarse fue dada despuĆ©s que habĆ­a discernido que el hombre cojo tenĆ­a fe para ser sanado. La necesidad del enfermo de tener fe sugiere que los candidatos para la sanidad bien podrĆ­an beneficiarse en las enseƱanzas que ayudan a ā€œaumentar la fe.ā€ El aumento de la fe viene mediante la palabra de Dios: ā€œAsĆ­ que la fe es por el oĆ­r, y el oĆ­r, por la palabra de Diosā€ (Rom. 10:17). Algunas promesas de sanidad en el Antiguo Testamento se encuentran en: Ex. 15:26; Ex. 23:25; Dt. 32:39; II R. 20:5; Sal. 30:1, 2; Sal. 103:3; Sal. 107:17–22; Is. 53:5; 38:4, 5. Algunos pasajes de sanidad en el Nuevo Testamento son: Mt. 4:23; 8:16, 17; 8:8; 10:8; Mr. 3:14, 15; Lc. 4:40; 9:6; Hch. 3:1–11; 4:30; 5:15, 16; 8:7; 28:8; I Cor. 12:9; Stg. 5:14–16; I P. 2:24.

5. Operaciones de milagros

La obra de milagros proviene de la traducción del griego energĆ©mata dunĆ”meon que traducido literalmente es ā€œoperaciones de poderes sobrenaturales.ā€ Al igual que los ā€œdones de sanidadesā€, ambos tĆ©rminos son plurales. Este no es un don que lo hace a uno un ā€œmilagrero.ā€ Parece que por la pluralidad de las expresiones cada milagro o manifestación sobrenatural de poder es operado a travĆ©s de uno con un don de fe (Ver Mt. 17:20; 21:20–22). ĀæQuĆ© es un milagro? Es ā€œun evento o acción que aparentemente contradice las leyes cientĆ­ficas y que, por lo tanto, es razonado como causa sobrenatural, especialmente a un acto de Dios.ā€

En el Nuevo Testamento los eventos de origen sobrenatural son llamados ā€œseƱales, maravillas y milagros.ā€ Las palabras griegas que se traducen ā€œmilagros, maravillas y seƱalesā€ son tĆ©rata, dunameis y semĆ©ia. Literalmente significan, ā€œeventos que causan asombroā€, ā€œeventos de poder divinoā€ y ā€œeventos que significan algoā€ (sobre Dios o sus obras). Es importante notar que el tĆ©rmino ā€œmaravillaā€ nunca se emplea solo, sino siempre con el tĆ©rmino ā€œseƱal.ā€ Dios no manifiesta su poder sólo para causar asombro; Ɖl siempre quiere enseƱar algo con sus milagros: ā€œā€¦ testificando Dios juntamente con ellos, con seƱales y prodigios y diversos milagros [actos de poder], y repartimientos del EspĆ­ritu Santo segĆŗn su voluntadā€ (Heb. 2:4).

Algunos ejemplos de milagros incluyen liberaciones sobrenaturales de encarcelamiento (Hch. 5:18–20, 12:5–10, 16:23–30); la ceguera de Elimas el mago (Hch. 13:8–12); la transportación instantĆ”nea de Felipe de Gaza a Azoto (Hch. 8:39–40); la resurrección de Dorcas (Hch. 9:36–42) y de Eutico (Hch. 20:9–12); y la sacudida de la vĆ­bora venenosa de la mano de Pablo sin padecer daƱo alguno (Hch. 28:3–5). La sanidad de los enfermos y el echar fuera a espĆ­ritus demonĆ­acos, se puede clasificar como dones de milagros cuando hay un gran valor de seƱal, como en el caso de Pablo en Efeso donde resultó en la ganancia de muchas almas:

ā€œY hacĆ­a Dios milagros extraordinarios [lit. ā€œno milagros comunesā€] por mano de Pablo, de tal manera que aĆŗn se llevaban paƱos o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espĆ­ritus malos salĆ­anā€ (Hch. 19:11, 12); y en el caso de Pedro en JerusalĆ©n cuando su sombra caĆ­a sobre los enfermos, ellos sanaban (Hch. 5:12–15).

6. ProfecĆ­a

La palabra ā€œprofetaā€ es una transliteración del griego profetĆ©s, que se deriva de dos palabras: pro que significa ā€œantesā€, ā€œdelanteā€ o ā€œpor, a favor deā€; y phemi que significa ā€œdeclararā€ o ā€œanunciar.ā€ Al unir ambos significados, la palabra profetĆ©s puede significar ā€œuno que prediceā€ (dice de antemano), ā€œuno que habla delante o a favor de.ā€

Ya que el oficio del profeta comienza en el Antiguo Testamento, la definición bĆ”sica deberĆ­a comenzar allĆ­. La palabra hebrea para ā€œprofetaā€ es nabi, que significa ā€œanunciar, ser testigo o testificar.ā€ El oficio de un profeta se define claramente: ā€œProfeta les levantarĆ© de entre sus hermanos, como tĆŗ; y pondrĆ© mis palabras en su boca, y Ć©l les hablarĆ” todo lo que yo les mandarĆ©ā€ (Dt. 18:18). El profeta es uno que habla a la gente, en favor de Dios, las palabras que Dios pone en su boca. Esto se confirma en las palabras del SeƱor a MoisĆ©s cuando MoisĆ©s negó su habilidad para hablar a faraón: ā€œMira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón serĆ” tu profeta. Tu dirĆ”s todas las cosas que yo te mande, y Aarón, tu hermano hablarĆ” a Faraón ā€¦ā€ (Ex. 7:1, 2).

Aarón es llamado profeta de MoisĆ©s porque hablaba en favor de MoisĆ©s, entregando el mensaje de MoisĆ©s. La misma idea de hablar en favor de Dios es dada por el testimonio de JeremĆ­as el profeta: ā€œY extendió JehovĆ” su mano y tocó mi boca, y me dijo JehovĆ”: He aquĆ­ he puesto mis palabras en tu bocaā€ (Jer. 1:9). A veces el profeta hablaba en favor de Dios un mensaje a la gente de su Ć©poca; a menudo predecĆ­a eventos venideros; en cualquier caso, estaba dando el mensaje del SeƱor.

Varios requisitos para ser un profeta y pruebas de su autenticidad son dadas en Deuteronomio 13 y 18:

  • Es tomado de entre sus hermanos (18:18).
  • Debe hablar a sus hermanos en el nombre del SeƱor (18:19).
  • Puede juntamente con sus profecĆ­as mostrar seƱales y prodigios (13:1).
  • Si profetiza cualquier cosa en contradicción a la ley de Dios ya revelada (escritura), debe ser rechazado a pesar de cualquier seƱal o milagro (13:1–3). (Dios puede permitir profetas falsos para probar nuestra obediencia a su palabra.)
  • Si predice el futuro y la predicción no ocurre como Ć©l profetizó, debe ser rechazado (18:20–22).

En el Nuevo Testamento hay dos tipos de profetas: aquellos que ejercen el oficio de profeta (Ef. 4:11), y aquellos en la iglesia que poseen el don de profecĆ­a. Aquellos de la primera categorĆ­a estĆ”n entre los dones ministeriales; aquellos de la segunda podrĆ­an incluir a cualquier creyente lleno del EspĆ­ritu. No todos pueden ejercer el oficio de un profeta ā€œY a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles luego profetas ā€¦ā€, pero segĆŗn I Corintios 14:31, ā€œPueden profetizar todos uno por uno.ā€ Por lo tanto, tener el don de profecĆ­a no hace de uno un ā€œprofetaā€ (don ministerial).

Entre los dones descritos por Pablo en I Corintios, el don de profecĆ­a es el mĆ”s fervientemente deseado (14:1, 5, 24, 25, 39). Su importancia se explica por el hecho de que alguna variante de la palabra ocurre veinte (20) veces en I Corintios capĆ­tulos 12–14. El don de profecĆ­a se define como: ā€œā€¦ el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolaciónā€ (I Cor. 14:3). El predecir eventos futuros no estĆ” asociado con el don de profecĆ­a; Ć©sta es una función del oficio profĆ©tico. El don opera con el fin de edificar (espiritualmente) al cuerpo (iglesia) local. Cuando la iglesia se encuentra ante un problema o una necesidad de sabidurĆ­a para una acción prĆ”ctica, una palabra de ciencia o una palabra de sabidurĆ­a puede operar junto con el don de profecĆ­a.

Una palabra de sabidurĆ­a pudo haber dado seguridad a los apóstoles en su deliberada y dura decisión descrita en Hechos capĆ­tulo quince (Ver Hch. 15:27, 28). Cuando la conclusión del concilio fue entregada a la iglesia gentil en AntioquĆ­a por Judas y Silas, quienes eran profetas, Lucas informa: ā€œY Judas y Silas, como ellos tambiĆ©n eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabrasā€ (Hch. 15:32). Normalmente en la operación del don de profecĆ­a el EspĆ­ritu unge excesivamente al creyente para hablar al cuerpo, no palabras premeditadas, sino palabras que suple el EspĆ­ritu espontĆ”neamente: para levantar, animar, incitar a la obediencia al servicio fiel, para traer consuelo y consolación. Las palabras no necesitan estar en espaƱol arcaico, ni en una voz fuerte y alterada, ni habladas en primera persona. (Ver sección E. ā€œInstrucciones especiales sobre los dones de lenguas y profecĆ­asā€).

7. Discernimiento de espĆ­ritus

La frase ā€œdiscernimiento de espĆ­ritusā€ viene del griego diakriseis pneumaton. La palabra griega diakriseis se define como ā€œdiscernirā€, ā€œdiscriminarā€, o ā€œdistinguir.ā€ La forma verbal se emplea en Hebreos 5:14: ā€œPero el alimento sólido es para los que han alcanzado la madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.ā€ Pablo usa el verbo varias veces en I Corintios. Por ejemplo, en I Cor. 6:5 lo usa con respecto a la disputa de si tenĆ­an a alguien suficientemente sabio para ā€œjuzgar entre sus hermanosā€ (en cuanto a lo cual estaba en lo cierto). En I Cor. 11:29 Pablo usa la palabra para reprender a los hermanos de Corinto que no pudieron ā€œdiscernirā€ el cuerpo del SeƱor (discerniendo el significado del pan de la santa cena para salud y sanidad fĆ­sica).

Muy claramente, el don de discernimiento de espĆ­ritus es la capacidad de discernir la fuente de una manifestación espiritual, si es del EspĆ­ritu Santo, un espĆ­ritu maligno, o el espĆ­ritu humano. En I Corintios 14:29, Pablo dice: ā€œAsimismo los profetas hablen dos o tres, y los demĆ”s juzguen [discernir—diakrino].ā€ Esto parece instruirnos en que alguien con el don de discernimiento deberĆ­a estar presente cuando se usa el don de profecĆ­a. Aparentemente, en Corinto el don de discernimiento era tan comĆŗn como el de profecĆ­a (ā€œque los demĆ”s [plural] juzguen [disciernan]ā€).

Todo creyente lleno del EspĆ­ritu es, en cierta medida, capaz de juzgar las manifestaciones de los dones vocales, basĆ”ndose en si se estĆ” edificando espiritualmente al cuerpo. El ejercicio de los dones no es infalible. Si una declaración (profecĆ­a o interpretación de lenguas) no es recibida, el orador no deberĆ­a sentirse ofendido rehusĆ”ndose a recibir la enseƱanza; por el contrario, deberĆ­a orar humildemente por una mejor sensibilidad al EspĆ­ritu y por mĆ”s sabidurĆ­a en el uso de su don. Por otro lado, los creyentes deberĆ­an hacer caso a la amonestación de Pablo en I Tesalonicenses 5:19, 20: ā€œNo apaguen al EspĆ­ritu. No menosprecien las profecĆ­as.ā€

Una enseƱanza bĆ­blica cuidadosa sobre los dones espirituales evitarĆ” manifestaciones inmaduras y desencaminadas por un lado, y por otro lado, temor, desconfianza y el apagar el EspĆ­ritu. Note que el don de ā€œdiscernimiento de espĆ­ritusā€ no es aquel de juzgar a la gente, mĆ”s bien al espĆ­ritu detrĆ”s de la manifestación, sea santo, maligno o humano.

8. Clases de lenguas

La Palabra usa esta frase literalmente ā€œclases de lenguasā€ (gene glossón). El tĆ©rmino ā€œclasesā€ sin duda se refiere al hecho de que hay ā€œnuevas lenguasā€ y ā€œlenguas humanas y angĆ©licasā€ (I Cor. 13:1). Algunas lenguas son idiomas humanos, como en el dĆ­a de PentecostĆ©s (para mostrar que el evangelio es para toda raza y nación); algunas lenguas son de origen celestial (de Ć”ngeles, usadas para alabanza y oración donde la mente es sobrepasada: I Cor. 14:2; Rom. 8:26, 27). Es importante saber que en estas lenguas de origen celestial el orador habla a Dios con misterios y que nadie lo entiende.

Las lenguas como ā€œseƱalā€ (I Cor. 14:22) pueden ser idiomas conocidos por los cuales se da testimonio al no salvo; debido a que el incrĆ©dulo puede conocer cualquiera de Ć©stas lenguas, entonces debe haber, varias ā€œclases.ā€ Si uno emplea lenguas sólo en la devoción privada, la clase de lenguas no es importante; probablemente serĆ”n lenguas nuevas o lenguas celestiales dadas por el EspĆ­ritu.

Es muy importante observar que hay varios y distintos usos de lenguas. Paul A. Hamar, en su comentario sobre I Corintios, comenta:

Hay una diferencia reconocida entre las lenguas como evidencia del bautismo del Espíritu Santo, en la oración personal, y las lenguas como un don (como es usado aquí). La diferencia es bÔsicamente una en propósito: una es para edificar al espíritu único de uno; la otra es para edificar a la congregación.

Cuando el apóstol hace la pregunta en I Corintios 12:30: ĀæHablan todos en lenguas?ā€, la forma de la pregunta infiere una respuesta negativa. Pablo no estĆ” hablando aquĆ­ de lenguas como la evidencia inicial del bautismo del EspĆ­ritu, sino de lenguas como don congregacional acompaƱado por la interpretación. No todos tenĆ­an el don de lenguas, pero todos habĆ­an recibido las lenguas como evidencia de su bautismo. Aquellos que tienen el don de lenguas pueden emplearlo para hablar con Dios en alabanza, para orar o cantar en el EspĆ­ritu, o para hablar en la congregación; sin embargo, las lenguas habladas pĆŗblicamente deben ser interpretadas.

Si no hay un intérprete presente, el que tiene el don de lenguas debe callar. Aquellos que tienen el don de lenguas para manifestación pública deberían orar por el don de interpretación de lenguas acompañante. Si el que habla en lenguas no sabe si hay un intérprete presente, debe estar listo para interpretar su propia declaración (I Cor. 14:13, 28). Aparentemente, las lenguas junto con su interpretación son equivalentes a la profecía; excepto que las lenguas son dirigidas a Dios, mientras que la profecía es dirigida a la congregación (I Cor. 14:5, 14, 15; Hch. 2:11; 10:45, 46).

El siguiente es un resumen de los diferentes propósitos (usos) de hablar en lenguas:

  • La evidencia fĆ­sica inicial del bautismo en el EspĆ­ritu Santo (Hch. 2:4; 10:45, 46; 19:6).
  • Orar en lenguas como un idioma de oración, cuando la mente es sobrepasada y el espĆ­ritu conversa directamente con Dios (I Cor. 14: 2, 14, 15; Rom. 8:26, 27).
  • Lenguas con interpretación, para la edificación espiritual del cuerpo de la iglesia (I Cor. 14:5, 26–28).
  • Lenguas junto con interpretación, como una ā€œseƱalā€ al incrĆ©dulo (I Cor. 14:22). (Las lenguas pueden ser una seƱal de la presencia de Dios, o pueden actuar como una seƱal cuando el incrĆ©dulo entiende el idioma hablado.)

9. Interpretación de lenguas

La frase ā€œinterpretación de lenguasā€ viene del griego hermenĆ©ia glossón. La palabra ā€œinterpretaciónā€ es una traducción de la palabra griega hermenĆ©ia, del cual se deriva la palabra castellana ā€œhermenĆ©uticaā€ (la ciencia de interpretación). La palabra griega puede tener varios significados: ā€œtraducciónā€, ā€œexplicaciónā€ o ā€œinterpretación.ā€ La forma verbal de la palabra es usada varias veces (Jn. 1:38, 42; 9:7; Heb. 7:2) donde tiene el significado de ā€œtraducción.ā€ La forma sustantiva hermenĆ©ia es hallada solamente en I Corintios capĆ­tulos doce y catorce, donde es usada como don espiritual. El significado bĆ”sico de la palabra sugiere mĆ”s la idea de ā€œexplicaciónā€ o ā€œinterpretaciónā€; no se necesita esperar que la interpretación de lenguas sea una traducción literal palabra por palabra, antes bien una explicación del significado.

La interpretación puede variar razonablemente de acuerdo con la longitud de la declaración en lenguas. Donde el don de lenguas es ejercitado para la edificación de la iglesia, o como un don de señal, la interpretación es esencial, porque Pablo limita el don de lenguas como idioma personal de oración a no ser que esté acompañado por la interpretación (I Cor. 14:13, 27, 28). Aquellos que tienen el don de lenguas son exhortados a orar por el don de interpretación (I Cor. 14:13).

La pregunta que a menudo surge es la concerniente al nĆŗmero de intĆ©rpretes a ser usados en un culto (servicio). En I Corintios 14:27 dice: ā€œSi habla alguno en lengua extraƱa, sea esto por dos, o a lo mĆ”s tres, y por turno; y uno interprete.ā€ La palabra griega para ā€œunoā€ es heis, que es el nĆŗmero uno. La palabra griega puede tener el significado de ā€œalguienā€, pero como son usados el nĆŗmero ā€œdosā€ y ā€œtresā€ en el mismo versĆ­culo, se dirĆ­a que ā€œunoā€ es usado como nĆŗmero, que es su significado usual. No todas las versiones y los comentarios estĆ”n de acuerdo en la clĆ”usula: ā€œY uno interprete.ā€ Una de las versiones nuevas dice: ā€œalguno debe interpretar.ā€ No obstante, la mayorĆ­a de las versiones traducen heis como el nĆŗmero ā€œuno.ā€ Comentaristas tales como Grosheide, Alford, Godet, Clarke, y Plummer interpretan la palabra ā€œunoā€ como un nĆŗmero. Autores pentecostales y carismĆ”ticos no han llegado a un acuerdo; por eso mismo uno no debe ser dogmĆ”tico. Si una persona interpreta en un culto, no quiere decir que el mismo intĆ©rprete tiene que funcionar en todos los cultos. Diremos mĆ”s en la próxima sección acerca de profecĆ­a y lenguas e interpretación.

10. Ayudas

Los nueve (9) dones de la lista de I Corintios 12:8–10 no constituyen el nĆŗmero total de carĆ­smata, como ya fue indicado en un resumen de ese mismo capĆ­tulo (Vs 28–30). Pablo enumera tres dones ministeriales: apóstoles, fundadores de la iglesia; profetas, que exhortan y motivan a la iglesia; y maestros (o pastores), que instruyen a la iglesia. DespuĆ©s de eso, son enumerados seis de los carĆ­smata: milagros, sanidades, ayudas, administraciones, lenguas e interpretación. Dos de los carĆ­smata son nuevos en la lista: ayudas y administraciones.

La palabra ā€œayudasā€ viene de la palabra griega antĆ­lempseis, usada sólo una vez en el Nuevo Testamento. La forma verbal (antilambano) ocurre en tres pasajes, de los cuales uno da una buena indicación del significado del don: ā€œEn todo les he enseƱado que, trabajando asĆ­, se debe ayudar [antilambano] a los necesitados y recordar las palabras del SeƱor JesĆŗs que dijo: MĆ”s bienaventurado es dar que recibirā€ (Hch. 20:35). Pablo se estaba dirigiendo a los ancianos en Efeso, en cuyas manos estaba el cuidado de la iglesia. Estos fueron exhortados a alimentar al rebaƱo con la palabra de Dios (Vs. 28).) y a fortificar contra falsos maestros (Vs 29, 30).). TambiĆ©n fueron instruidos a llevar a cabo el ministerio de ayudas (antĆ­lempseis) para el beneficio de aquellos que estaban ā€œnecesitadosā€ fĆ­sica y económicamente, es decir enfermos y pobres.

No cualquier persona puede ser asignada a un ministerio para los enfermos y pobres. Debe tener una carga espiritual y un amor dado por Dios a favor de los necesitados y afligidos. La compasión humana ayuda, pero a esto debe ser agregado un llamado divino y la unción del Espíritu. Sin tal dotación espiritual, uno rÔpidamente se desanimarÔ y criticarÔ. AdemÔs, el ministerio a los enfermos y a los pobres no es solamente para administrar sedantes espirituales; por el contrario, conduce de la debilidad a la fuerza (Heb. 11:34). Para todo tipo de trabajo que la iglesia debe hacer, Dios ha suplido un don espiritual correspondiente.

11. Administraciones [gobiernos]

La palabra griega traducida ā€œadministracionesā€ (kuberneseis) como en el caso del don de ayudas, aparece sólo una vez en el Nuevo Testamento. Sin embargo el modo sustantivo kubernetes ocurre dos veces, refiriĆ©ndose ambas veces a un timón (Hch. 27:11; Ap. 18:17). La forma verbal significa ā€œconducirā€, ā€œser un timonero.ā€ El don de administración, entonces, describe la capacidad espiritual dada a ciertos lĆ­deres para conducir (gobernar) a la iglesia a travĆ©s de tormentas y tumultuosos mares. BasĆ”ndose en I Timoteo 5:17, algunos han pensado que habĆ­a dos clases de ancianos en las iglesias, ancianos maestros y ancianos administradores. Se ha sugerido que algunos de los ancianos que no ministraban la palabra pudieron haber ejercido su ministerio en los negocios y aspectos estructurales de la iglesia. Citamos a Paul Hamar:

Puede haber involucrados ancianos que no ministraban en la palabra y la doctrina, pero que estaban encargados de alguna forma de liderazgo y distribución.

El tĆ©rmino moderno ā€œcibernĆ©ticaā€, que viene de la misma palabra griega, es el nombre para la ciencia de control sobre operaciones y procesos por medio de computadoras. La iglesia tiene necesidad de lĆ­deres que la mantengan balanceada.