
āSi el hombre muere, ĀævolverĆ” a vivir? Job 14:14
Esta ha sido y es en la actualidad una de las preguntas mÔs importantes del ser humano a lo largo de la historia. ¿Qué dice Dios al Respecto? Dios dice, que hay vida después de la muerte. Este es el mensaje central del cristianismo.
El mensaje central de Jesucristo:
āPorque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigĆ©nito, para que todo aquel que en Ćl cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.ā Juan 3:16
āMas el justo en su muerte tiene esperanza.ā Proverbios 14: 32
āLa muerte estĆ” tan segura de que nos alcanzarĆ”, que nos da toda una vida de ventaja.ā
āLa peor tragedia en la vida, no es la muerte, la peor tragedia es vivir sin JesĆŗs y enfrentar la eternidad sin perdón, sin salvación y sin la Bendita Esperanza de la Vida Eterna.ā
Por eso es muy importante mirar mĆ”s allĆ” de nuestro presente, mirar el futuro, vernos en el final de nuestros dĆas, vernos viviendo en la realidad, de nuestra bendita esperanza de la vida eterna.
LeĆ sobre un multimillonario que tenĆa una empresa de transporte marĆtimo. Un amigo siempre lo invitaba a las reuniones dominicales y lo animaba hacer de Jesucristo su salvador. El hombre siempre le contestaba de la misma manera: No puedo, no tengo tiempo, estoy muy ocupado. Tengo un barco llegando a Europa, otro descargando en tal puerto, otro cruzando el Canal de PanamĆ”, siempre ocupado, la empresa le demandaba toda su atención. SĆŗbitamente, murió. Y me pregunto: ĀæQuiĆ©n se harĆ” ahora cargo de su empresa? ĀæQuiĆ©n harĆ” ahora las entregas de las mercaderĆas? ĀæY los barcos, en que puertos estarĆ”n varados? ĀæY las cobranzas, los cheques, los bancos, los dólares, el dinero?
En el sepelio, no hubo Hermanos de la Familia de la fe, no hubo un Pastor que diera un mensaje de fe y esperanza. Rico en la vida, pero pobre en la muerte. Nada se pudo llevar.
Jesucristo contó una parÔbola del Rico Insensato:
La heredad de un hombre rico habĆa producido mucho. Y Ć©l pensaba dentro de sĆ, diciendo: ĀæQuĆ© harĆ©, porque no tengo donde guardar mis frutos? Y se dijo: esto harĆ©: derribarĆ© mis graneros, y los harĆ© mĆ”s grandes, y allĆ guardarĆ© mis frutos y mis bienes.
Y dirĆ© a mĆ alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos aƱos; repósate, come, bebe, regocĆjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y todo lo que has acumulado, ĀæDe quiĆ©n serĆ”?
āAsĆ es el que acumula tesoro para sĆ, y no es rico para con Dios.ā Lucas 12:21
Dos ateos que habĆan militado toda su vida en contra de la existencia de Dios, se encontraban en la hora de la muerte de uno de ellos. El moribundo en la cama, estaba desesperado, angustiado, temeroso, no podĆa encontrar paz ni quietud.
El amigo al pie de la cama le decĆa: TenĆ© paz, tranquilĆzate, tenĆ© fe. Y el amigo le respondió: ĀæPero fe en quĆ©, en quiĆ©n? Y desesperado, encontró la muerte, sin Dios y sin esperanza.
āCuando muere el hombre impĆo, perece su esperanza.ā Proverbios 11:7
El finado J.P. Morgan se le conoce como tal vez, el banquero mĆ”s influyente de la historia, cuando les dejo el testamento por escrito a sus hijos despuĆ©s de su muerte 1913 tambiĆ©n incluyó las siguientes palabras: āEncomiendo mi alma en las manos de mi Salvador, con la plena confianza de que habiĆ©ndola redimido y lavado en Su sangre mĆ”s preciosa, la presentarĆ” sin mancha ante el trono de mi Padre Celestial; y ruego a mis hijos que mantengan y defiendan, contra todo peligro, y a cualquier costo y sacrificio personal, la doctrina bendita del perdón completo sobre el pecado y la muerte, mediante la sangre de Jesucristo, ofrecida una vez, y sólo mediante ella.
Con JesĆŗs siempre hay esperanzas. El evangelio de Juan, nos cuenta la historia de dos hermanas que habĆan perdido a su hermano LĆ”zaro. Este habĆa muerto a causa de una enfermedad.
Primero Marta y luego MarĆa. Si hubieras estado aquĆ, nuestro hermano no hubiera muerto.
āYo soy la resurrección y la vida, el que cree en mĆ, aunque estĆ© muerto vivirĆ”. Juan 11:25
Pero Jesús no solo habló de la resurrección, demostró Su poder sobre la muerte.
Un dĆa se encontró con el funeral de un joven hijo Ćŗnico de su madre la cual era viuda, y cuando el SeƱor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores y acercĆ”ndose tocó el fĆ©retro y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levĆ”ntate.
Entonces se incorporó el que habĆa muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su mamĆ”. En otra ocasión la hija Ćŗnica de un hombre llamado Jairo que tenĆa 12 aƱos falleció, pero JesĆŗs tomĆ”ndola de la mano clamó diciendo: Muchacha levĆ”ntate y el espĆritu volvió e inmediatamente la se levantó, y se la entregó a sus padres.
A sus discĆpulos les habĆa dicho, que Ćl cumpliendo las escrituras morirĆa, pero al tercer dĆa se levantarĆa de entre los muertos, y asĆ sucedió.
Y todo aquel que vive y cree en mĆ, no morirĆ” eternamente.ā Juan 11:26
āY si me voy y les preparo un lugar, vendrĆ© otra vez y los tomarĆ© conmigo,
para que donde Yo estĆ©, allĆ estĆ©n ustedes tambiĆ©n.ā Juan 14:3
Cuan gloriosa serÔ la mañana cuando venga Jesús el Salvador. Las naciones salvas unidas como hermanas, bienvenida daremos al Señor. Esperamos la mañana gloriosa para dar la bienvenida la Dios de amor donde todo serÔ olor de rosa en la santa fragancia del Señor.
Conclusión:
El SeƱor viene otra vez a buscar a los suyos. Pero, todavĆa no llegó. Nosotros podemos en cualquier momento partir para la eternidad. Pero, todavĆa no nos hemos ido. Entonces: Vivamos de tal manera, como si Jesucristo viniera hoy y trabajemos como si todavĆa fuĆ©ramos a vivir 100 aƱos mĆ”s.
Fieles a Dios, comprometidos con Su Obra, Su Iglesia, predicĆ”ndoles a otros con el testimonio, cumpliendo Sus mandamientos, fieles a nuestros cónyuges, los padres casados o solos criando nuestros hijos para Dios, los solteros, respetando a sus padres, todos trabajando esforzados y diligentemente, los patrones honrando a sus empleados, los empleados honrando a sus patrones, Ćntegros, honestos, generosos, educados, responsables, solĆcitos, y mientras esperamos nuestro milagro, sembrando en otros semillas para que tambiĆ©n puedan tener su milagro.
Cuando Dios estƔ de nuestro lado, eso significa que las probabilidades nos serƔn favorables. No es el momento de rendirnos, sino el momento de reactivar nuestra fe.
Digamos durante todo el dĆa: Ā”SeƱor, gracias porque TĆŗ eres mayor que esta enfermedad, mayor que esta adicción, mayor que mi necesidad, mĆ”s poderosos que mis enemigos! Si, nos mantenemos declarando la Palabra de Dios y viviendo en obediencia, el milagro sucederĆ”.
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