Progreso de Lección
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INTRODUCCIÓN

A la vida cristiana se la compara con una carrera. Desde el día que entregamos nuestras vidas a Jesucristo, para que sea nuestro Señor y Salvador, comenzamos una carrera que durará el resto de nuestra estadía aquí en la tierra, y tendrá su corona por toda la eternidad. Esta semana vamos a descubrir principios Bíblicos para la carrera de la fe, y conversaremos en el grupo maneras prácticas de aplicarlos a nuestras vidas.

PREGUNTAS PARA COMPARTIR

  1. ¿Alguna vez corriste una carrera? ¿Cómo fue tu experiencia? ¿Qué cosas harías y cuáles no si la tuvieras que volver a correr ahora? 
  2. Leer Hebreos 12:1-2. ¿Qué tipo de carrera está mencionando? ¿De velocidad o de distancia? ¿Por qué?
  3. CORRER JUNTOS: ¿Quiénes más están corriendo la carrera con vos? ¿Cómo te están ayudando?
  4. CORRER LIVIANOS: ¿Cuál es el peso extra que estás llevando? ¿Habrá cosas quizás “buenas” pero “innecesarias” que estás cargando y te dificultan avanzar?
  5. CORRER LIBRES: Leer Salmo 32:3-4. ¿Alguna vez has atravesado una situación como la que describe el salmista? ¿Qué hiciste para ser libre de ese pecado? ¿Recomendarías esta libertad a otros?
  6. CORRER CON PACIENCIA: ¿Te has equivocado por actuar sin paciencia? ¿Qué situación estás atravesando hoy que requiere aplicar esta virtud de la “ciencia de la paz”?
  7. CORRER CON LOS OJOS PUESTOS EN JESÚS: ¿Cuál es la meta de la carrera de la fe? ¿En qué situaciones el ejemplo de Jesús te ayudó a tomar la decisión correcta? ¿La presencia del Señor es valiosa en tu carrera?
  8. Determina una cosa que harás a partir de esa semana para parecerte cada día más a Jesús. ¿Cómo te podemos ayudar como grupo?

AVANZANDO

En la vida cristiana tenemos una meta: ser como Jesús. Nos inspiran las historias de los héroes de la fe. Estos hombres y mujeres que reconocieron sus debilidades y se hicieron fuertes al poner su fe en Dios. Y aunque enfrentemos situaciones difíciles en la carrera, los verdaderos obstáculos son el peso extra y el pecado que llevamos adentro, y de los cuales debemos despojarnos para llegar a la meta. Debemos fijar nuestros ojos en Jesús, de quien procede nuestra fe, y quien ha prometido estar con nosotros todos los días hasta el fin.

CAMBIANDO TU MENTE

“Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús…” Hebreos 12:1-2  

ORACIÓN

Pidamos a Dios la fortaleza y la gracia que necesitamos para correr con paciencia la carrera que tenemos por delante. Fijemos nuevamente nuestra mirada en Jesús, y confiemos que, si seguimos sus pasos, llegaremos con Él y juntos a la meta. ¡Amén!

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