Tres puntos clave para vivir en tiempos revolucionarios
Vivimos tiempos revolucionados, sin duda alguna. El motor de la historia se acelera y nosotros, dentro de este mundo vertiginoso, intentamos no quedar atrĆ”s. Aunque lo vintage se ha vuelto popular, en muchos casos es solo una apariencia que intenta evocar un tiempo pasado sin lograrlo por completo. La realidad es que la avalancha de ānovedadesā puede abrumarnos, haciĆ©ndonos reaccionar sin la oportunidad de reflexionar.
Si miramos a nuestro alrededor, vemos que no solo el mundo estĆ” en constante agitación ācomo siempre lo ha estadoā, sino que el mundo cristiano tambiĆ©n estĆ” buscando su lugar en estos tiempos. Hoy mĆ”s que nunca hablamos de la segunda venida de Cristo, afirmando que estĆ” cerca. Sabemos esto, pero mientras Ćl llega, ĀæquĆ© hacemos nosotros? ĀæCómo enfrentamos los cambios sociales, tecnológicos y morales que impactan nuestro entorno y nuestra fe? La misión que Dios nos encomendó requiere reflexión, propósito y un sentido de dirección clara.
1. La Percepción: ¿Cómo Vemos el Mundo?
Es fundamental comprender cómo percibimos el mundo que nos rodea y sus cambios radicales. Muchas veces miramos al pasado con nostalgia, recordando una Ć©poca que, en nuestra memoria, parecĆa mĆ”s tranquila o mĆ”s alineada con nuestros valores. Sin embargo, la Biblia nos advierte contra esta tendencia. En EclesiastĆ©s 7:10-12, el Predicador reflexiona: “Nunca digas: ĀæCuĆ”l es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarĆ”s con sabidurĆa⦠mas la sabidurĆa excede, en que da vida a sus poseedores.” Este llamado nos invita a vivir con sabidurĆa, adaptĆ”ndonos a los tiempos actuales y no a aferrarnos a un pasado idealizado.
AdemĆ”s, debemos evaluar nuestras tradiciones, prĆ”cticas y estructuras eclesiĆ”sticas, preguntĆ”ndonos: ĀæcuĆ”les de estos elementos realmente reflejan los principios bĆblicos? JesĆŗs reprendió a los intĆ©rpretes de la ley cuando les dijo: āĀ”Ay de vosotros, intĆ©rpretes de la ley! Porque habĆ©is quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteisā (Lucas 11:52). Esta advertencia nos recuerda que no debemos ser un obstĆ”culo para quienes buscan a Cristo. AsĆ como JesĆŗs reprendió a sus discĆpulos cuando impedĆan que los niƱos se acercaran a Ćl (Marcos 10:13-14), tambiĆ©n nosotros debemos asegurarnos de no poner barreras innecesarias al evangelio, a veces en forma de tradiciones o normas inflexibles que pueden confundir a quienes necesitan oĆr el mensaje de amor y salvación.
2. La Adaptabilidad: La Clave para Avanzar
La vida misma nos enseña el valor de la adaptabilidad. Desde el momento de la concepción, un ser humano pasa por cambios constantes, adaptÔndose y creciendo hasta llegar a la madurez. Incluso después de la muerte, la Palabra de Dios nos asegura que seremos transformados (1 Corintios 15:52). En todo momento, la capacidad de adaptarnos es una virtud que debemos cultivar.
El apóstol Pablo es un ejemplo de esta adaptabilidad en el ministerio. En Filipenses 4:12-13, Ć©l escribe: āSĆ© vivir humildemente, y sĆ© tener abundancia; en todo y por todo estoy enseƱado, asĆ para estar saciado como para tener hambre, asĆ para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.ā Y, ademĆ”s, en 1 Corintios 9:22-23 dice: āMe he hecho dĆ©bil a los dĆ©biles, para ganar a los dĆ©biles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.ā Pablo no cambia sus principios ni su identidad, sino que adapta su enfoque para cumplir con la misión de llevar el evangelio a todos. Su adaptabilidad es guiada por un propósito claro: la salvación de otros.
Adaptarse no significa adoptar los valores o la mentalidad del mundo, que suelen ser contrarios al evangelio. Al contrario, la verdadera adaptabilidad cristiana implica cambiar lo que sea necesario para comunicar efectivamente el mensaje de Cristo, sin comprometer su verdad. No se trata de estilo o de métodos superficiales; es un cambio en la manera de pensar, una renovación de nuestra mentalidad y cultura, como embajadores de Cristo con la misión de reconciliar a los hombres con Dios (2 Corintios 5:18-20).
3. La Fidelidad a los Principios BĆblicos y Cristianos
Adaptarnos no significa renunciar a nuestra identidad ni a los principios inmutables de la fe. AsĆ como en la naturaleza los seres vivos se adaptan a las condiciones cambiantes sin dejar de ser quienes son, nosotros tambiĆ©n debemos adaptarnos sin perder nuestra esencia como seguidores de Cristo. Un caballo en un clima frĆo puede desarrollar un pelaje mĆ”s grueso, pero sigue siendo un caballo. De la misma manera, nosotros debemos seguir siendo cristianos, sin importar las circunstancias.
Nuestra identidad estĆ” en Cristo y somos llamados a andar como Ćl anduvo (1 Juan 2:6). A medida que vivimos en este mundo en constante cambio, nuestra fidelidad a los principios bĆblicos nos protege de perder el rumbo y nos ayuda a mantener nuestra identidad y propósito claro. La fidelidad no es una excusa para aferrarnos a prĆ”cticas o tradiciones que puedan ser obstĆ”culo; es un recordatorio de nuestra misión de ser portadores de la luz de Cristo en todo lugar.
No es una cuestión de estilo sino que es un cambio de mentalidad y de cultura, porque no podemos permitir dejar de ser relevantes como representantes de Cristo
Conclusión
Los tiempos en los que vivimos exigen que estemos a la altura de las necesidades espirituales de las personas. A mayor desarrollo y avances cientĆficos, mayor es la frustración cuando estos no logran llenar el vacĆo en el alma. La respuesta sigue siendo Cristo, y el evangelio no cambia, aunque nuestros mĆ©todos sĆ puedan y deban cambiar.
Como iglesia, debemos avanzar con discernimiento, siendo fieles a la Palabra de Dios, abiertos a la renovación y, sobre todo, dispuestos a escuchar y aprender. Como dijo JesĆŗs: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mĆ” (Juan 14:6). En Ćl encontramos dirección y claridad para seguir adelante. Hoy mĆ”s que nunca, el mundo necesita ver en nosotros la esperanza, el amor y la paz que solo Cristo puede ofrecer.
Adaptado y tomado con licencia de la revista LIDER 625, edición 15, PASTORES: ĀæCómo cambia el rol pastoral con los nuevos desafĆos? PĆ”g. 6-7.
crƩditos ph: freepik


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