Lección 3, Tema 2
En Progreso

3.2 Lección Grupos de Vida

Progreso de Lección
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INTRODUCCIÓN

En las semanas anteriores, hemos conversado sobre cómo crecer en las dos primeras Relaciones Vitales:

  1. Intimidad con Dios
  2. Comunión con los demás cristianos

Estuvimos compartiendo nuestra propia historia acerca de cómo conocimos a Jesús de manera personal, y cómo fue que llegamos a la Iglesia Renacer.

Quizás te estás preguntando: ¿AHORA QUE? ¿Qué se supone que seguiremos haciendo de aquí en más?

En las próximas semanas y meses, como grupo vamos a seguir:

  • Leyendo la Biblia juntos, y buscando maneras prácticas de aplicarla. 
  • Orando unos por otros.
  • Pasaremos hermosos momentos en la presencia del Señor y entre nosotros.

Pero hay algo más que podemos y debemos hacer:

INVERTIR EN LA VIDA DE LAS PERSONAS QUE TODAVÍA NO CONOCEN A JESÚS

La Comunidad Cristiana está diseñada para influenciar en la sociedad, llevando el mensaje del Evangelio a aquellos que todavía no conocen a Jesús, y mostrando el amor de Dios a través del servicio a las personas que se encuentran en los márgenes de la sociedad (Lucas 9:48). Tenemos la responsabilidad y el privilegio de mostrarles de maneras prácticas la GRACIA y la MISERICORDIA que recibimos de Dios (Mateo 25:35-40).

LECTURA SEMANAL: Influencia hacia afuera

Justo antes de su crucifixión, Jesús preparó a sus discípulos para su muerte. Comenzó a mostrarles y decirles lo que tendrían que hacer para establecer Su Iglesia y transformar el mundo. Durante su última comida con ellos, hizo algo notable:

1 Antes de la celebración de la Pascua, Jesús sabía que había llegado su momento para dejar este mundo y regresar al Padre. Había amado a sus discípulos durante el ministerio que realizó en la tierra y ahora los amó hasta el final. 4 Así que se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura 5 y echó agua en un recipiente. Luego comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. 6 Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: —Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí? 7 Jesús contestó: —Ahora no entiendes lo que hago, pero algún día lo entenderás. 8 —¡No! —protestó Pedro—. ¡Jamás me lavarás los pies! —Si no te lavo —respondió Jesús—, no tendrás parte conmigo. 9 —¡Entonces, lávame también las manos y la cabeza, Señor, no sólo los pies! —exclamó Simón Pedro. 10 Jesús respondió: —Una persona que se ha bañado bien no necesita lavarse más que los pies para estar completamente limpia. Y ustedes, discípulos, están limpios… 12 Después de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, se sentó y preguntó: —¿Entienden lo que acabo de hacer? 13 Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy. 14 Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. 15 Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. 16 Les digo la verdad, los esclavos no son superiores a su amo ni el mensajero es más importante que quien envía el mensaje. 17 Ahora que saben estas cosas, Dios los bendecirá por hacerlas. Juan 13:1–18 (NTV)

Al lavar los pies de sus discípulos, Jesús inauguró el tipo de Comunidad que quería que viviéramos: una en la que trastocamos el orden natural del mundo poniendo incansablemente a los demás por delante de nosotros mismos.

El acto radical de servicio de Jesús fue una invitación a todos sus seguidores (a todos nosotros) a participar con Él en la transformación de la vida de las personas. Es importante que prioricemos las relaciones con amigos incrédulos para que puedan experimentar el amor de Dios como lo hacemos nosotros.

La forma más fácil de generar influencia con los extraños es invertir en la vida de amigos incrédulos y, en el momento apropiado, invitarlos a entornos donde puedan escuchar la verdad espiritual. No se trata de venderle a alguien la idea de ir a la iglesia. Se trata de acercarte e involucrarte en la vida de las personas para que sepan que la invitación está motivada por una preocupación genuina por ellas y que no son sólo un proyecto o una tarea que cumplir.

Otra forma de invertir en la vida de las personas que nos rodean es servir a los necesitados. El llamado de Jesús para que sirvamos a los demás puede hacernos sentir incómodos. Es más fácil no hacer nada. Estamos tentados a ver la pobreza, la enfermedad y el sufrimiento humano como algo demasiado grande para que marquemos una gran diferencia. Pero Jesús no te llamó a vivir en una comunidad enclaustrada que se mantiene aislada de los extraños. Jesús asumió la responsabilidad de cambiar el mundo, pero quiere que te involucres en su obra. Es cierto que no puedes servir a todos los necesitados, pero puedes servir a alguien en necesidad.

Y esta pequeña comunidad que está en el proceso de formar se beneficiará enormemente al invertir en las vidas de las personas que te rodean, ya sea invirtiendo y orando por amigos incrédulos o sirviendo a los necesitados. Ese tiempo dedicado a hacer algo importante juntos los llevará a una mayor transparencia. Aumentará su confianza en Dios y en los demás.

PREGUNTAS PARA COMPARTIR

  1. ¿Cuál es la conexión entre invertir en los demás y crecer en tu relación con Dios? ¿Por qué crees que el Señor Jesús nos mostró con su propio ejemplo que sirvamos a los demás?
  2. ¿De qué maneras nuestro servicio a los demás podría cambiar la percepción que la gente tiene de los cristianos y la Iglesia?

Las semanas anteriores descubrimos que para crecer en nuestra relación con Dios y con los demás cristianos necesitamos 3 cosas: Tiempo, Transparencia y Confianza.

  • ¿De qué maneras prácticas podrías invertir tu tiempo en las personas que todavía no conocen a Jesús, demostrándoles que son importantes para vos y para el Señor?
  • ¿Cómo podemos mostrarnos transparentes al servirles, o hablarles del amor de Dios, y que no piensen que hacemos todo esto buscando algún tipo de retribución de ellos? (como pasa habitualmente en las relaciones comerciales, políticas o gremiales).
  • ¿Qué cosas podemos hacer para que ellos confíen más en nosotros? ¿Cómo podríamos dar el primer paso para que luego ellos se animen a hablar sobre temas espirituales, o asistir a una reunión de la Iglesia o Grupo de Vida?

AVANZANDO

Pensemos en un amigo, vecino o compañero de trabajo no creyente en cuya vida podamos comenzar a invertir para que, cuando sea el momento adecuado, lo podamos invitar a la iglesia. ¿Cuál es el mejor próximo paso que puedes dar con esa persona?

Como grupo, comiencen a planificar y orar cómo invertir su tiempo en las personas que todavía no conocen a Cristo, mostrándose transparentes y como personas de confianza.

Aprovechen cada oportunidad evangelística que nos brinda la Iglesia Renacer, para invitarlos a conocer al Señor: Encuentro, Reunión Evangelística, Reunión de Celebración del domingo, Próxima Reunión del Grupo de Vida, etc.

¿Cómo pueden ayudarse entre ustedes para llevar a cabo estos planes?

CAMBIANDO TU MENTE

“Te pido que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.” Juan 17:21

ORACIÓN

Oremos unos a otros, dando gracias al Señor por la unidad que nos ha regalado como Grupo, y la Comunidad que disfrutamos como Iglesia. Pidamos que este amor de Dios y la Presencia del Señor entre nosotros, los podamos mostrar de maneras prácticas a las personas que nos rodean, para que ellos también conozcan a Cristo, y sean atraídos por la Comunidad de la Iglesia. ¡Que así sea!

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