D) La manera en que Dios llega a formar parte del pacto matrimonial
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- Dios es testigo de nuestro casamiento el dĆa de nuestro matrimonio, pero si ninguno de los contrayentes es salvo, Dios no forma parte activa del matrimonio. “Y todavĆa preguntan por quĆ©. Pues porque el SeƱor actĆŗa como testigo entre tĆŗ y la esposa de tu juventud, a la que traicionaste aunque es tu compaƱera, la esposa de tu pacto.” (MalaquĆas 2:14)
- Cuando al menos un cónyuge reciba a Jesús, Dios llega a formar parte del matrimonio
- “Porque el esposo no creyente ha sido santificado por la unión con su esposa, y la esposa no creyente ha sido santificada por la unión con su esposo creyente. Si asĆ no fuera, sus hijos serĆan impuros, mientras que, de hecho, son santos.” (1 Corintios 7:14).
- El compañero no creyente es santificado (apartado) por la relación del creyente con Dios.
- El compañero no creyente recibe los beneficios del pacto mediante las oraciones del cónyuge creyente.
- A fin de recibir la salvación, cada cónyuge tiene que hacer un compromiso personal con JesĆŗs. “Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y estĆ”n privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo JesĆŗs efectuó.” (Romanos 3:22-24).
- 1 Corintios 7:16 no pretende desanimar: “ĀæCómo sabes tĆŗ, mujer, si acaso salvarĆ”s a tu esposo? ĀæO cómo sabes tĆŗ, hombre, si acaso salvarĆ”s a tu esposa?”
- ConfĆa en que Dios usarĆ” a quien Ć©l quiera para atraer a tu cónyuge a la salvación.
- Tal vez no seas tĆŗ quien lo haga.
- Cuando ambos contrayentes son redimidos en JesĆŗs, entonces el matrimonio puede moverse hacia la plenitud de una sola carne que Dios tenĆa como propósito para el matrimonio.
- Dios estĆ” en pacto con cada contrayente mediante el Nuevo Pacto de JesĆŗs.
- La pareja es unida en matrimonio en virtud del pacto, de acuerdo con el plan de Dios.
- La pareja es ahora redimida para todo aquello que Dios pretendĆa cuando por vez primera instituyó el matrimonio.
- Ahora tienen el potencial para la unidad que Dios pretendĆa.
- “MĆ”s valen dos que uno, porque obtienen mĆ”s fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. Ā”Ay del que cae y no tiene quien lo levante! Si dos se acuestan juntos, entrarĆ”n en calor; uno solo Āæcómo va a calentarse? Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir.Ā”La cuerda de tres hilos no se rompe fĆ”cilmente!” EclesiastĆ©s 4:9-12
- Ahora tienen el potencial para el poder que Dios tenĆa en mente para ellos: “Cinco de ustedes perseguirĆ”n a cien, y cien de ustedes perseguirĆ”n a diez mil, y ante ustedes sus enemigos caerĆ”n a filo de espada.” (LevĆtico 26:8).
- Una vez que ambos compaƱeros de matrimonio estĆ”n en Cristo, estĆ”n listos para madurar a travĆ©s del plan de Dios para el matrimonio: “Ellos serĆ”n mi pueblo, y yo serĆ© su Dios. HarĆ© que haya coherencia entre su ensamiento y su conducta, a fin de que siempre me teman, para su propio bien y el de sus hijos. HarĆ© con ellos un pacto eterno: Nunca dejarĆ© de estar con ellos para mostrarles mi favor; pondrĆ© mi temor en sus corazones, y asĆ no se apartarĆ”n de mĆ. Me regocijarĆ© en favorecerlos, y con todo mi corazón y con toda mi alma los plantarĆ© firmemente en esta tierra.” (JeremĆas 32:38-41)
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