
Ninguna condenación
"Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida te ha liberado de la ley del pecado y de la muerte." (Romanos 8:1-2).
1. Si has experimentado el divorcio y te has vuelto a casar ya como cristiano:
- Sin hacer caso en el cómo llegaste a esas decisiones, necesitas buscar las escrituras de acuerdo al
estándar de Dios sobre el pacto. - Esta enseñanza no tiene el propósito de ponerte bajo condenación.
- Cuando descubrimos que hemos obrado en contra de la voluntad de Dios en cualquier área de nuestra
vida, necesitamos arrepentirnos, recibir perdón y continuar con Dios. “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.” (1 Juan 1:9).
2. Arrepentimiento.
- Lo que constituye el adulterio es el acto de casarse nuevamente, y no la unión sexual resultante.
- Cuando el nuevo matrimonio es adúltero, el matrimonio se establece sobre fundamento pecaminoso; Cristo no puede entrar en una unión pecaminosa.
- El arrepentimiento de la base pecaminosa del matrimonio establece a Cristo como fundamento y
le abre la puerta para que sea una parte vital de ese matrimonio. - Por favor investiga las escrituras para determinar que es lo que realmente dicen. La confusión surge
cuando las opiniones de las personas son evaluadas con el mismo peso que lo que la Biblia dice. - El propósito de esta enseñanza es traer libertad y poner fin al hostigamiento y condenación que
provoca este pecado.
3. Una vez que te has arrepentido y has recibido el perdón de Dios, no permitas que el enemigo te hostigue y condene más.
4. Conforme tu testimonio entra en armonía con la palabra de Dios, puedes ayudar a otros para que eviten
el dolor y el conflicto que tu ya has experimentado.
5. Prosigue hoy desde este punto y deja atrás el pasado.
El Matrimonio en Cristo
1. Sólo en Cristo podemos recibir todo lo que Dios tiene para el matrimonio, porque Él es el único que ha
salvado lo que se había perdido a través de Adán y Eva.
2. Sin Jesús, el matrimonio no puede ser más que una falsificación de lo que Dios pretende.
3. Nacemos con naturalezas egoístas, inclinadas hacia sí mismas.
- Es por esto que tenemos que nacer de nuevo (por segunda vez Juan 3:3 “—Te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús.”).
- Sin Jesús , solo podemos aspirar a mejorarnos con técnicas y métodos mundanos.
- Solo Jesús puede cambiar los corazones.
- El matrimonio redimido en Jesús no tiene por qué conformarse a las normas terrenales, ni ser
atormentado por aquellas cosas que están destruyendo a los matrimonios a nuestro alrededor.

4. Dios ha provisto herramientas que nos permiten edificar nuestro matrimonio conforme al plan que Él tiene para nosotros.
5. Cuando los hogares tienen visión de Dios para el matrimonio y utilizan los principios de su palabra, se convierten en los oasis de paz y poder que Dios pretende que sean.
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