C) Las funciones del Esposo y de la Esposa (Parte1)
Progreso de Leccion
0% Completado
El Esposo – Reafirmador
"Esposos, amen a sus esposas, asà como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella." (Efesios 5:25)
"De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, cada uno trate a su esposa con respeto, ya que como mujer es mÔs delicada y ambos son herederos del grato don de la vida. Asà nada estorbarÔ las oraciones de ustedes." (1 Pedro 3:7)
- Las esposas necesitan ser amadas y apreciadas.
- Las esposas son sensibles a las motivaciones.
- Tu tienes que reafirmar a tu esposa el amor que le tienes.
- Reafirma la fidelidad con tus palabras y hechos.
- “Y les aseguro que estarĆ© con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:20b).
La Esposa – Apoyo
"Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, asà como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él su Salvador. Asà como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo." (Efesios 5:22-24)
"Asà mismo, esposas, sométanse a sus esposos de modo que, si algunos de ellos no creen en la palabra, puedan ser ganados mÔs por el comportamiento de ustedes que por sus palabras, al observar su conducta pura y respetuosa." (1 Pedro 3:1-2).
- Los esposos necesitan ser respetados y honrados.
- Dios les ha dado a los hombres el deseo de conquistar o alcanzar metas.
- Cuando la esposa presta su apoyo, el esposo estĆ” mĆ”s dispuesto a enfrentar desafĆos.
- La crĆtica le impide avanzar con pasos firmes.
- Respeta la autoridad que Dios ha puesto en Ʃl.
- Trabajen juntos en la toma de decisiones.
- No tomes partido con los hijos en su contra.
- “Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, al Ćŗnico Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. AmĆ©n.” (1 Timoteo 1:17)
- “Puesto que nosotros estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos. Inspirados por esta gratitud, adoremos a Dios como a Ć©l le agrada, con temor reverente,” (Hebreos 12:28)
- “Los que estaban junto a Pablo le dijeron: āĀæCómo te atreves a insultar al sumo sacerdote de Dios? āHermanos, no me habĆa dado cuenta de que es el sumo sacerdote ārespondió Pabloā; de hecho, estĆ” escrito: āNo hables mal del jefe de tu puebloā.” (Hechos 23:4-5)
El Esposo – LĆder
"Ahora bien, quiero que entiendan que Cristo es cabeza de todo hombre, mientras que el hombre es cabeza de la mujer y Dios es cabeza de Cristo." (1 Corintios 11:3).
- La responsabilidad final de liderazgo radica en el esposo.
- Ejerce en amor la autoridad que se te ha otorgado.
- Esto traerĆ” estabilidad a la familia.
- SĆ© ejemplo de firmeza a pesar de las circunstancias.
- Resiste al enemigo, no a tu familia.
- Recibe sabidurĆa y consejos santos de tu esposa.
- “Un dĆa subió JesĆŗs con sus discĆpulos a una barca. āCrucemos al otro lado del lago ādijo.
- “AsĆ que partieron, y mientras navegaban, Ć©l se durmió. Entonces se desató una tormenta sobre el lago, de modo que la barca comenzó a inundarse y corrĆan gran peligro. Los discĆpulos fueron a despertarlo. āĀ”Maestro, Maestro, nos vamos a ahogar! āgritaron. Ćl se levantó y reprendió al viento y a las olas; la tormenta se apaciguó y todo quedó tranquilo. āĀæDónde estĆ” la fe de ustedes? āpreguntó a sus discĆpulos. Con temor y asombro ellos se decĆan unos a otros: «¿QuiĆ©n es este que manda aun a los vientos y al agua, y le obedecen?Ā».” Lucas 8:22-25;
- “DirigiĆ©ndose a todos, declaró: āSi alguien quiere ser mi discĆpulo, que se niegue a sĆ mismo, tome su cruz cada dĆa y me siga.” Lucas 9:23;
- “Pero si les parece mal servir al SeƱor, elijan ustedes mismos a quiĆ©nes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del rĆo Ćufrates o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al SeƱorĀ».” JosuĆ© 24:15.
La Esposa – Ayuda Idónea
"Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada»." (Génesis 2:18)
"Mujer ejemplar, Āædónde se hallarĆ”? Ā”Es mĆ”s valiosa que las piedras preciosas! Su esposo confĆa plenamente en ella y no le faltarĆ”n ganancias. Ella le es fuente de bien, no de mal, todos los dĆas de su vida." (Proverbios 31:10-12)
- Proviene de la palabra hebrea “rodear”.
- No es una función secundaria, sino una función vital.
- Rodea a tu esposo con:
- Apoyo
- Exhortación
- Consuelo
- Pon a disposición de tu marido todas las cualidades santas que haya en ti a fin de ayudarlo a convertirse en el hombre que ha sido llamado a ser.
- “MĆ”s bien, mientras dure ese Ā«hoyĀ», anĆmense unos a otros cada dĆa, para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaƱo del pecado.” (Hebreos 3:13)
- “Quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, tambiĆ©n nosotros podamos consolar a todos los que sufren.” (2 Corintios 1:4).
El Esposo – Proveedor
"El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrƩdulo." (1 Timoteo 5:8)
"GrĆ”bate en el corazón estas palabras que hoy te mando. IncĆŗlcaselas continuamente a tus hijos. HĆ”blales de ellas cuando estĆ©s en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Ćtalas a tus manos como un signo, llĆ©valas en tu frente como una marca y escrĆbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades." (Deuteronomio 6:6-9)
- Provee no solo para las necesidades fĆsicas, sino tambiĆ©n para todo lo que implica vivir en el reino.
- SƩ la fuente principal de enseƱanza del evangelio para tu familia.
- SĆ© instrumento para traer salvación a cada miembro de tu familia y para que logren la plenitud del EspĆritu.
- Da a las vidas un propósito piadoso.
- “Cuando regresaron los apóstoles, contaron a JesĆŗs lo que habĆan hecho. Ćl se los llevó consigo y se retiraron solos a un pueblo llamado Betsaida, pero la gente se enteró y lo siguió. Ćl los recibió y les habló del reino de Dios. TambiĆ©n sanó a los que lo necesitaban. Al atardecer se acercaron los doce y le dijeron: āDespide a la gente, para que vaya a buscar alojamiento y comida en los campos y pueblos cercanos, pues donde estamos no hay nada. āDenles ustedes mismos de comer ādijo JesĆŗs. āNo tenemos mĆ”s que cinco panes y dos pescados, a menos que vayamos a comprar comida para toda esta gente āobjetaron ellos, porque habĆa allĆ unos cinco mil hombres. Pero JesĆŗs dijo a sus discĆpulos: āHagan que se sienten en grupos como de cincuenta cada uno. AsĆ lo hicieron los discĆpulos y se sentaron todos. Entonces JesĆŗs tomó los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, los bendijo. Luego los partió y se los dio a los discĆpulos para que se los repartieran a la gente. Todos comieron hasta quedar satisfechos y de los pedazos que sobraron se recogieron doce canastas.” (Lucas 9:10-17)
- “No tengan miedo, mi rebaƱo pequeƱo, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino.” Lucas 12:32;
- “Al ver esto, Simón Pedro cayó de rodillas delante de JesĆŗs y le dijo: āĀ”ApĆ”rtate de mĆ, SeƱor; soy un pecador! Es que Ć©l y todos sus compaƱeros estaban asombrados ante la pesca que habĆan hecho, como tambiĆ©n lo estaban Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. āNo temas, desde ahora serĆ”s pescador de hombres ādijo JesĆŗs a Simón.” (Lucas 5:8-10)
- “JesĆŗs bajó a CapernaĆŗm, un pueblo de Galilea, y el dĆa sĆ”bado enseƱaba a la gente. Estaban asombrados de su enseƱanza, porque hablaba con autoridad.” (Lucas 4:31-32)
- “Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los maltratan. Si alguien te pega en una mejilla, vuĆ©lvele tambiĆ©n la otra. Si alguien te quita la capa, no le impidas que se lleve tambiĆ©n la camisa. Dale a todo el que te pida y, si alguien se lleva lo que es tuyo, no se lo reclames. Traten a los demĆ”s tal y como quieren que ellos los traten a ustedes.Ā» ĀæQuĆ© mĆ©rito tienen ustedes al amar solamente a quienes los aman? Aun los pecadores lo hacen asĆ. ĀæY quĆ© mĆ©rito tienen ustedes al hacer bien a quienes les hacen bien? Aun los pecadores actĆŗan asĆ. ĀæY quĆ© mĆ©rito tienen ustedes al dar prestado a quienes pueden corresponderles? Aun los pecadores se prestan entre sĆ, esperando recibir el mismo trato. Ustedes, por el contrario, amen a sus enemigos, hĆ”ganles bien y denles prestado sin esperar nada a cambio. AsĆ tendrĆ”n una gran recompensa y serĆ”n hijos del AltĆsimo, porque Ć©l es bondadoso con los ingratos y malvados.” (Lucas 6:27-35)
- “Un dĆa estaba JesĆŗs orando en cierto lugar. Cuando terminó, dijo uno de sus discĆpulos: āSeƱor, ensƩƱanos a orar, asĆ como Juan enseñó a sus discĆpulos. Ćl les dijo: āCuando oren, digan: Ā»āPadre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Danos cada dĆa nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestros pecados, porque tambiĆ©n nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden. Y no nos dejes caer en tentaciónā” (Lucas 11:1-4)
- “Cuando JesĆŗs terminó de decir estas cosas, las multitudes se asombraron de su enseƱanza, porque enseƱaba como quien tenĆa autoridad y no como los maestros de la Ley.” (Mateo 7:28-29)
La Esposa – Administradora
"Anda en busca de lana y de lino, y gustosa trabaja con sus manos. Es como los barcos mercantes, que traen de muy lejos su alimento. Se levanta de madrugada, da de comer a su familia y asigna tareas a sus criadas. Calcula el valor de un campo y lo compra; con sus ganancias planta un viƱedo. Decidida se ciƱe la cintura y se apresta para el trabajo. Se complace en la prosperidad de sus negocios, y no se apaga su lĆ”mpara en la noche. Con una mano sostiene el huso y con la otra tuerce el hilo. Tiende la mano al pobre, y con ella sostiene al necesitado. Si nieva, no tiene que preocuparse de su familia, pues todos estĆ”n bien abrigados. Las colchas las cose ella misma, y se viste de pĆŗrpura y lino fino. Su esposo es respetado en la comunidad; ocupa un puesto entre las autoridades del lugar. Confecciona ropa de lino y la vende; provee cinturones a los comerciantes. Se reviste de fuerza y dignidad, y afronta segura el porvenir. Cuando habla, lo hace con sabidurĆa; cuando instruye, lo hace con amor. EstĆ” atenta a la marcha de su hogar, y el pan que come no es fruto del ocio." (Proverbios 31:13-27)
- La administración hÔbil y dirigida por Dios aumentarÔ y multiplicarÔ lo que el esposo ha provisto.
- SegĆŗn te dirija el EspĆritu, invierte sabiamente lo ahorrado a fin de producir aĆŗn mĆ”s.
- Para que conozcas el plan de Dios, tienes que dedicar tiempo a la Palabra y a la oración todos los dĆas hasta obtener una respuesta.
- La prosperidad viene de conocer a Dios y de buscar su rostro.
- “Llamó a diez de sus siervos y entregó a cada cual una buena cantidad de dinero.Les instruyó: āHagan negocio con este dinero hasta que yo vuelvaā. Pero sus sĆŗbditos lo odiaban y mandaron tras Ć©l una delegación a decir: āNo queremos a este por reyā. Ā»A pesar de todo, fue nombrado rey. Cuando regresó a su paĆs, mandó llamar a los siervos a quienes habĆa entregado el dinero, para enterarse de lo que habĆan ganado. Se presentó el primero y dijo: āSeƱor, su dinero ha producido diez veces mĆ”sā. āĀ”Hiciste bien, siervo bueno! ārespondió el reyā. Puesto que has sido fiel en tan poca cosa, te doy el gobierno de diez ciudadesā. Se presentó el segundo y dijo: āSeƱor, su dinero ha producido cinco veces mĆ”sā. El rey respondió: āA ti te pongo sobre cinco ciudadesā. Ā»Llegó otro siervo y dijo: āSeƱor, aquĆ tiene su dinero; lo he tenido guardado, envuelto en un paƱuelo. Es que le tenĆa miedo a usted, que es un hombre muy exigente: toma lo que no depositó y cosecha lo que no sembróā. El rey contestó: āSiervo malo, con tus propias palabras te voy a juzgar. ĀæAsĆ que sabĆas que soy muy exigente, que tomo lo que no depositĆ© y cosecho lo que no sembrĆ©? Entonces, Āæpor quĆ© no pusiste mi dinero en el banco, para que al regresar pudiera reclamar los intereses?ā. Luego dijo a los presentes: āQuĆtenle el dinero y dĆ©nselo al que recibió diez veces mĆ”sā. āSeƱor āprotestaronā, ӎl ya tiene diez veces mĆ”s!ā. El rey contestó: āLes aseguro que a todo el que tiene se le darĆ” mĆ”s, pero al que no tiene se le quitarĆ” hasta lo que tiene” (Lucas 19:13-26)
- “Porque todos los que son guiados por el EspĆritu de Dios son hijos de Dios.” (Romanos 8:14)
El Esposo – Ejemplo del Corazón de Dios
"y el que quiera ser el primero deberĆ” ser esclavo de todos." (Marcos 10:44)
"Porque si perdonan a otros sus ofensas, tambiƩn los perdonarƔ a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre perdonarƔ a ustedes las suyas." (Mateo 6:14-15)
"Estas seƱales acompaƱarƔn a los que crean: en mi nombre expulsarƔn demonios, hablarƔn en nuevas lenguas, tomarƔn serpientes con sus manos y, cuando beban algo venenoso, no les harƔ daƱo alguno; pondrƔn las manos sobre los enfermos y estos recobrarƔn la salud." (Marcos 16:17-18)
- El corazón de Dios siempre estÔ dispuesto a la reconciliación y a la restauración.
- Esto incluye perdonar, servir y sanar.
- SƩ rƔpido y constante en perdonar.
- Esto no depende del arrepentimiento.
- Jesús perdonó antes de que se le pidiera perdón.
- Sirve a tu esposa y tu familia con un espĆritu humilde y con corazón alegre.
- EsfuƩrzate por ser un instrumento de la sanidad de Dios para tu familia.
- “Cuando JesĆŗs entró en casa de Pedro, vio a la suegra de este en cama con fiebre. Ćl le tocó la mano y la fiebre se le quitó; luego ella se levantó y comenzó a servirle. Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados; con una sola palabra expulsó a los espĆritus y sanó a todos los enfermos. Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el profeta IsaĆas: Ā«Ćl cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros doloresĀ».” (Mateo 8:14-17)
- “Tan pronto como salieron de la sinagoga, JesĆŗs fue con Santiago y Juan a casa de Simón y AndrĆ©s. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre y enseguida se lo dijeron a JesĆŗs. Ćl se acercó, la tomó de la mano y la ayudó a levantarse. Entonces se le quitó la fiebre y comenzó a servirles. Al atardecer, cuando ya se ponĆa el sol, la gente llevó a JesĆŗs todos los enfermos y endemoniados, de manera que la población entera se estaba congregando a la puerta. JesĆŗs sanó a muchos que padecĆan de diversas enfermedades. TambiĆ©n expulsó a muchos demonios, pero no los dejaba hablar porque sabĆan quiĆ©n era Ć©l.” (Marcos 1:29-34)
- “āĀ”Ah! ĀæPor quĆ© te entrometes, JesĆŗs de Nazaret? ĀæHas venido a destruirnos? Yo sĆ© quiĆ©n eres tĆŗ: Ā”el Santo de Dios! āĀ”CĆ”llate! ālo reprendió JesĆŗsā. Ā”Sal de ese hombre! Entonces el demonio derribó al hombre en medio de la gente y salió de Ć©l sin hacerle ningĆŗn daƱo. Todos se asustaron y se decĆan unos a otros: «¿QuĆ© clase de palabra es esta? Ā”Con autoridad y poder da órdenes a los espĆritus malignos y salen!Ā». Y su fama se extendió por todo aquel lugar. Cuando JesĆŗs salió de la sinagoga, fue a casa de Simón, cuya suegra estaba enferma con una fiebre muy alta. Pidieron a JesĆŗs que la ayudara, asĆ que se inclinó sobre ella, reprendió a la fiebre y esta se le quitó. Ella se levantó enseguida y comenzó a servirles. Al ponerse el sol, la gente llevó a JesĆŗs todos los que padecĆan de diversas enfermedades; Ć©l puso las manos sobre cada uno de ellos y los sanó. AdemĆ”s, de muchas personas salĆan demonios que gritaban: «”TĆŗ eres el Hijo de Dios!Ā». Pero Ć©l los reprendĆa y no los dejaba hablar porque sabĆan que Ć©l era el Cristo.” (Lucas 4:34-41)
- “āPadre ādijo JesĆŗsā, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Mientras tanto, echaban suertes para repartirse entre sĆ la ropa de JesĆŗs.” (Lucas 23:34)
- “Se acercaba la fiesta de la Pascua. JesĆŗs sabĆa que le habĆa llegado la hora de abandonar este mundo para volver al Padre. Y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Llegó la hora de la cena. El diablo ya habĆa incitado a Judas Iscariote, hijo de Simón, para que traicionara a JesĆŗs. SabĆa JesĆŗs que el Padre habĆa puesto todas las cosas bajo su dominio, y que habĆa salido de Dios y a Ć©l volvĆa; asĆ que se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discĆpulos y a secĆ”rselos con la toalla que llevaba a la cintura. Cuando llegó a Simón Pedro, este dijo: āĀæY tĆŗ, SeƱor, me vas a lavar los pies a mĆ? āAhora no entiendes lo que estoy haciendo ārespondió JesĆŗsā, pero lo entenderĆ”s mĆ”s tarde.” (Juan 13:1-7)
- “JesĆŗs le contestó: āĀ”Pero, Felipe! ĀæTanto tiempo llevo ya entre ustedes y todavĆa no me conoces? El que me ha visto a mĆ ha visto al Padre. ĀæCómo puedes decirme: āMuĆ©stranos al Padreā?” (Juan 14:9)
- “Todo lo que yo tengo es tuyo y todo lo que tĆŗ tienes es mĆo; y por medio de ellos he sido glorificado.” (Juan 17:10)
- “Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino tambiĆ©n por los intereses de los demĆ”s.” (Filipenses 2:4)
La Esposa – Reflejo del Amor de Dios
"Nosotros amamos porque él nos amó primero. Si alguien afirma: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto. Y él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano." (1 Juan 4:19-21)
"De este modo todos sabrĆ”n que son mis discĆpulos, si se aman los unos a los otros." (Juan 13:35)
- El atender a tu esposo y a la familia debe ser un gozo y debe reflejar el corazón de un siervo.
- Perdona rƔpidamente, no guardando un registro de los agravios que te han hecho.
- Toma fuerzas de la Palabra. La capacidad de sobrellevar las circunstancias.
- Ministra sanidad e integridad.
- Las palabras tienen el poder de la vida o de la muerte. “En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerĆ”n de su fruto.” (Proverbios 18:21).
- Utiliza las palabras para alimentar.
- JamƔs destruyas.
- “Porque si perdonan a otros sus ofensas, tambiĆ©n los perdonarĆ” a ustedes su Padre celestial.” (Mateo 6:14)
- “Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación.” (2 Corintios 5:18)
- “TomarĆ”n serpientes con sus manos y, cuando beban algo venenoso, no les harĆ” daƱo alguno; pondrĆ”n las manos sobre los enfermos y estos recobrarĆ”n la salud.” (Marcos 16:18)
- “Ustedes me llaman Maestro y SeƱor y dicen bien, porque lo soy. Pues, si yo, el SeƱor y el Maestro, les he lavado los pies, tambiĆ©n ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Les aseguro que ningĆŗn siervo es mĆ”s que su amo y ningĆŗn mensajero es mĆ”s que el que lo envió.” (Juan 13:13-16)
Comentarios