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Matrimonios para toda la Vida

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  1. INTRODUCCIƓN

    Introducción
  2. SEMANAS
    1) El Pacto
    5 Temas
  3. 2) Una Sola Carne
    5 Temas
  4. 3) Las Funciones
    5 Temas
  5. 4) La Siembra y la Cosecha
    3 Temas
  6. 5) El Perdón
    3 Temas
  7. 6) La Visión de Fe y Confianza
    3 Temas
  8. 7) Orando Juntos
    4 Temas
  9. 8) Vivir de ComĆŗn Acuerdo
    3 Temas
  10. 9) Fluyendo Juntos en el EspĆ­ritu
    4 Temas
  11. 10) Intimidad Sexual
    4 Temas
  12. 11) Guerra Espiritual
    4 Temas
  13. 12) Patrones de Vida
    3 Temas
  14. 13) El Ministerio de una Sola Carne
    3 Temas
Progreso de Leccion
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Esta lección estĆ” diseƱada para aclarar la responsabilidad dual del esposo y la esposa en el matrimonio. NO ES UNA ENSEƑANZA SOBRE EL MANDO Y LA SUJECIƓN. Puede, sin embargo, haber cambiado la forma en que ustedes percibĆ­an en el pasado el mando y la sujeción.

2. A la luz de esta enseñanza, ¿ Cómo entienden la función de la cabeza? ¿Difiere esto de que antes creían que era la cabeza? Si es así, ¿en qué aspectos difiere?
¿ CuÔles pasajes bíblicos te ilustran mejor como Jesús opero en la función de cabeza?
Nuevamente, esta lección estÔ diseñada para poner en claro la doble responsabilidad del esposo y la esposa.

A la luz de esta enseñanza, ¿ Qué en tienden por sujeción? ¿Difiere esto de lo que antes creían que era la sujeción? Si es así, ¿en qué aspectos difiere? ¿ CuÔles pasajes bíblicos ilustran mejor el funcionamiento de la iglesia en sujeción a Jesús?

3. Dios nos ha creado como hombre y mujer para complementarnos y equilibrarnos mutuamente. Cuando estamos fluyendo segĆŗn el EspĆ­ritu Santo nos dirige, siempre complementaremos las acciones de nuestro cónyuge. Actuaremos en forma diferente y en momentos diferentes y de acuerdo con nuestras personalidades, pero si somos dirigidos por Dios, siempre estaremos equilibrados. La siguiente grĆ”fica ilustra esta dinĆ”mica. Utilicemos como ejemplo el “escuchar”. Es razonable que si uno de los cónyuges estĆ” hablando, el otro debe estar escuchando. La cantidad de tiempo que cada cónyuge emplea en hablar dependerĆ” de cuanto estĆ© hablando el otro.

Este es un ejemplo en el cual tanto la esposa como el esposo escuchan la mitad del tiempo.
En cualquier momento dado, no obstante, la cantidad de tiempo en el que cada uno escuche al otro puede variar, en consecuencia:

Si estamos actuando conforme nos dirige el Espíritu Santo, estaremos fluyendo constantemente a través de la escala, hacia adelante o hacia atrÔs y en forma complementaria. Conforme establecemos en la grÔfica lo que uno de los cónyuges hace, la acción del otro cónyuge debe seguir de manera correspondiente.

Cuando uno estĆ” compartiendo, el otro estĆ” escuchando. El tiempo que uno dedica a escuchar equilibra al tiempo que el otro dedica a compartir.

Cuando vemos de cerca la forma en que actuamos en varias Ôreas, comenzamos a identificar patrones en nuestra relación matrimonial que, de otra manera, tal vez no notaríamos. Algunos de estos patrones son agradables a Dios y son inspirados por el Espíritu. Otros patrones son desagradables a Dios y son inspirados por el yo.
Completen estas grÔficas que representan las Ôreas mencionadas, según fluyan ambos la mayor parte del tiempo. La anchura de la grÔfica podría variar aun de acuerdo con la cantidad total de esa actividad particular que los dos llevan a cabo juntos. Por ejemplo, si su vida sexual estÔ muerta, la categoría de INICIANDO EL AMOR podría contener muy poca actividad por ambas partes. Sin embargo, si MINISTRARSE MUTUAMENTE es algo que hacen bastante, entonces esa grÔfica ser muy ancha, probablemente abarcara todo el espacio provisto.

Ejemplo:

4. Existen algunas Ć”reas de nuestra relación en las que el SeƱor nos ha dotado de caracterĆ­sticas que Ɖl pretendĆ­a que fluyeran juntas. Como regla, uno de los cónyuges normalmente es mĆ”s compasivo y ve las cosas desde un puntos de vista “tierno”. El otro cónyuge normalmente es mas objetivo y ve las cosas desde un punto de vista prĆ”ctico y conveniente. Cuando estos dos atributos fluyen equilibradamente, se harĆ” frente a las circunstancias segĆŗn la voluntad del SeƱor, con firmeza y comprensión compasiva. Sin embargo, si estas Ć”reas estĆ”n desequilibradas, se tenderĆ” a hacer frente a las circunstancias ya sea con emoción incontrolable o frialdad irreflexiva. JesĆŗs fue perfectamente equilibrado en su ministerio y desea que actuemos en unidad
equilibrada, juntos en nuestra relación de una sola carne. Consideren algunas Ć”reas en las que a los dos se les dificulta lograr este equilibrio. PodrĆ­a tratarse de “ahorrar” contra “gastar”, o “productividad” contra “ratos libres”. En cualquier Ć”rea determinada, si permitimos que nuestros propios deseos personales se adueƱen de la situación, normalmente terminaremos peleando.

No obstante, si permitimos que el EspĆ­ritu Santo nos dirija en cuanto a complementarnos mutuamente, nos uniremos en forma hermosa en el equilibrio correcto.
¿CuÔles son sus Ôreas de aparente conflicto? En la siguiente grÔfica, anoten lo que consideren que es su posición o punto de vista, en sus propias palabras, para cada Ôrea en la que tienen problemas. Pueden usar las Ôreas que aparecen en la columna de asunto, o tacharlos y anotar los que ustedes quieran. No juzguen la posición de su cónyuge; sólo expresen la suya. Si cada uno escribe según su manera de ver las cosas, serÔ un atributo positivo. Recuerden, no juzguen lo que escriba su cónyuge; solo registren su propio punto de vista.

Ahora mira las palabras que tu cónyuge utilizó para describir su posición. Deben describir una cualidad de carĆ”cter muy positiva. Con mucha frecuencia, cuando sentimos convicción acerca de alguna cuestión en un Ć”rea u otra, es porque vemos lo que preferimos hacer como una acción positiva … si estuviĆ©ramos operando independientemente, probablemente no serĆ­a un problema si hiciĆ©ramos las cosas en la manera en que preferimos hacerlas. Pero no somos seres independientes una vez que hemos entrado en el pacto matrimonial. Con mucha frecuencia, Dios usa cualidades que existen en ambos para unirnos y equilibrarnos, normalmente se trata de cualidades por las que sentimos gran convicción y no deseamos que sean alteradas. Puesto que tenemos sentimientos fuertes acerca de nuestra posición, normalmente sentimos que la posición de nuestro cónyuge estĆ” equivocada. Dios quiere que comencemos a soltar nuestras propias opiniones, a fin de aprender a unirnos en su plan para nuestra vida de una sola carne.


5. He aquí como Dios nos conduce a un equilibrio en estas Ôreas. ¿Recuerdan la grÔfica de barras que acabamos de utilizar para describir como fuimos en nuestra relación?
Ampliemos nuestra comprensión de la dinÔmica de dicho fluir.

Este diagrama representa un sistema de lazo cerrado. En este sistema, la fuente de poder se encuentra en la posición superior y los recipientes de poder estÔn en la posición inferior.
En un sistema de lazo cerrado, cuando el poder estƔ fluyendo por ambos canales a los recipientes, esto mueve a los recipientes de un lado a otro, dependiendo de cual estƔ recibiendo mƔs poder en un momento dado.

En este tipo de sistema, si cualquiera de los recipientes no responde al poder fluyendo al mismo, se crea una presión tremenda sobre el otro recipiente.

Bueno, ¿qué tiene que ver esto con los esposos y las esposas? Veamos este mismo diagrama con Dios como la fuente de poder y al esposo y a la esposa siendo los dos recipientes de poder.

Usando este mismo concepto, el poder (la unción) fluye de Dios (la fuente de poder) a cada uno de lo recipientes (esposo y esposa), con la cantidad de poder fluyendo a cada uno variando de vez en cuando. El siguiente diagrama representa situaciones en las que mÔs poder fluye primero hacia el esposo y después hacia la esposa.

¿Recuerdan que dijimos que la responsabilidad es solamente responder a la habilidad que Dios ha puesto en nosotros? Así es como Dios nos capacita para responder. El derrama Su poder y unción en las Ôreas donde El da la responsabilidad. Mientras cada cónyuge responda a la unción de Dios, podremos fluir sencillamente de una parte a otra en varios grados de actividad.
Cuando el poder viene de la fuente de poder (Dios), la presión fluirÔ como Dios la dirija. Si ambos compañeros son sensibles al Espíritu Santo, la dinÔmica del flujo continuarÔ cambiando de dirección según Dios la dirija.
Sin embargo, si nos movemos en la carne, entonces la presión proviene de uno de nosotros y la dinÔmica del flujo cambia drÔsticamente. Simplemente como el ejemplo del sistema de lazos cerrados, la falta de respuesta a la fuente de poder ejercerÔ gran presión sobre el otro recipiente.
Digamos, por ejemplo, que una esposa quisiera que su esposo ministrara mƔs. Si la esposa decide en la carne que la manera de hacer que su esposo ministre mƔs consistente en que ella se niegue a hacerlo, podrƭa ilustrarse con el siguiente diagrama.

A medida que ella se retrae, ella crea un espacio vacío en el flujo continuo de su interacción. El efecto resultante ejerce una presión tremenda sobre su esposo en vez de causar que el ministre mÔs, la presión realmente lo impulsa en la dirección opuesta, podemos representar este efecto en un diagrama de la siguiente manera:

Cada vez que ambos le exigimos a nuestro cónyuge que cambie, la presión que resulta crea justamente lo contrario de lo que queremos lograr. El hacer las cosas en la carne nunca resolverÔ un problema. La única manera de traer el poder que obre el cambio a la vida del cónyuge consiste en la oración intercesora a su favor mantengan el principio de orar y no presionar. La presión para cambiar entonces viene de Dios quien también suministra el poder para dicho cambio. Tanto el poder como la presión, entonces fluyen de lo alto y el flujo dinÔmico entre los esposos permanece estable.
Tenemos que ser sensibles al EspĆ­ritu Santo, conforme Ɖl nos dirige hacia un grado mayor o menor en cualquier Ć”rea. Si esa Ć”rea estĆ” claramente asignada en las Escrituras a un cónyuge en lo particular, entonces sabremos automĆ”ticamente quien ha de fluir predominantemente en esa Ć”rea. Si uno de los cónyuges no esta desenvolviĆ©ndose debidamente, esto no se corrige con que el otro cónyuge comience a actuar fuera de la
voluntad de Dios. Si tú sientes que tu cónyuge no estÔ actuando como Dios quisiera acuérdate de llevar eso al Señor en oración. No intentes intervenir y llenar ese vacío. Si el Señor no te ha llamado a esa responsabilidad, no estarÔs dotado con el poder requerido para llevarla a cabo. Demasiadas familias cristianas tienen sus funciones distorsionadas hoy en día, debido a que cada cónyuge estÔ intentado cumplir con la posición del otro, en vez de orar por su cónyuge en relación con esas Ôreas de carencia.
Recuerden, hay que hablar a Dios de nuestro cónyuge no a nuestro cónyuge de Dios.

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