Progreso de Leccion
0% Completado
Necesitamos Examinarnos a Nosotros Mismos, No a Nuestro Cónyuge
"No juzguen para que nadie los juzgue a ustedes. Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes. ¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo y no le das importancia a la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame sacarte la astilla del ojo”, cuando ahí tienes una viga en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano." (Mateo 7:1-5)
"No juzguen y no se les juzgará. No condenen y no se les condenará. Perdonen y se les perdonará." (Lucas 6:37)
1) El cónyuge que perdona
- Cuando hemos perdonado mucho, podemos esperar recibir mucho amor. “Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama.” (Lucas 7:47)
- Dios no clasifica el pecado como “grande” o “pequeño”. No podemos justificar nuestro pequeño
“pecado “de ser justos en nosotros mismos en virtud del “gran” pecado de nuestro cónyuge. - Para Dios, El Pecado es pecado. “El que afirma: «Lo conozco», pero no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él.” (1 Juan 2:4). “Todo el que comete pecado quebranta la ley; de hecho, el pecado es transgresión de la ley.” (1 Juan 3:4).
- Cuando juzgamos a otros, terminamos siendo justamente como al que estamos juzgando.
- Tenemos que renunciar a toda reclamación, liberar totalmente al ofensor, a fin de que ambos caminemos en libertad.
2) A través el poder de Dios no hay obstáculo para el perdón
- “No puedo perdonar” realmente significa “No quiero perdonar.”
- La falta de perdón en nuestro corazón estorba nuestro caminar con Dios.
- Nuestro propio perdón es bloqueado. “Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre perdonará a ustedes las suyas.” (Mateo 6: 14-15).
- No prosperamos si existe pecado en nuestras vidas. “Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, alcanza la misericordia.” (Proverbios 28:13)
- Por lo general tendemos a culpar a aquél que no queremos perdonar cuando experimentamos la consecuencia de la falta de perdón.
3) Amargura
"Asegúrense de que nadie quede fuera de la gracia de Dios, de que ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos" (Hebreos 12:15)
- La amargura es resultado de no perdonar por mucho tiempo.
- El efecto final de la amargura es que muchos están contaminados.
- Si permitimos que la amargura eche raíces:
- Nos destruirá.
- Afectará a otras personas.
- Dará a luz otros pecados.
- Nuestros corazones se endurecen y enfrían.
- Apagará el amor y con frecuencia lo matará.
4) Asumiendo la ofensa que se ha hecho a otro
- Es fácil hacer nuestras las ofensas que reciben nuestro cónyuge o hijos.
- “Meterse en pleitos ajenos es como agarrar por las orejas a un perro callejero.” (Proverbios 26:17). Así como suceda con el perro, una vez que has tomado la ofensa,¿ Cómo la dejas ir?
- Arrepiéntete de haber tomado la ofensa de alguien más.
- Ayuda al ofendido a perdonar.
- Debes perdonar al ofensor, aunque el propio ofendido no lo haga.
- Cuando tu cónyuge esté ofendido, ayúdalo a perdonar.
- Responde con Amor, no con lástima.
- Empatía= comprender que han sido lastimado y ayudarles a perdonar.
- Simpatía= Simplemente sentir lástima por ellos.
- Responde con Amor, no con lástima.
- No sientas pesar por él o ella, sino que ayúdale a ser sanado.
Reconciliación.
- Perdonándonos a nosotros mismos.
- Muy frecuentemente, antes de perdonar a otros, necesitamos perdonarnos a nosotros mismos.
- Jesús nos ha perdonado
- Si no nos perdonamos a nosotros mismos, nos colocamos en una posición más elevada que la del Señor (orgullo)
- No podemos amar y perdonar a otros si no nos amamos a nosotros mismos. “El segundo se parece a este: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39).
- Muy frecuentemente, antes de perdonar a otros, necesitamos perdonarnos a nosotros mismos.
- No podemos permitirnos ni siquiera pequeñas áreas de falta de perdón en nuestro matrimonio.
- Jesús dió muerte a la hostilidad. “Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.” (Efesios 2:14-16).
- Destruyó el muro de separación que existía entre nosotros.
- NO permitamos que el enemigo reconstruya el muro de la falta de perdón.
- Cómo perdonar.
- Reconócelo como un acto de voluntad, no un sentimiento.
- Pídele a Dios que te muestre cómo Él ve al ofensor.
- Permítele que Su compasión fluya dentro de ti.
- Escoge perdonar; sé obediente.
- Lleva la herida que recibiste a la cruz e intercámbiala por el amor y la misericordia de Cristo.
- Confiésalo como algo que ya está hecho.
- No traigas más a la memoria la ofensa olvidada. (no medites en ella).
- Siembra buena semilla y habla la palabra de Dios, en lugar del problema.
- Bendice al que has perdonado. “Pero yo digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen” (Mateo 5:44).
- Reconócelo como un acto de voluntad, no un sentimiento.
Comentarios