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Matrimonios para toda la Vida

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  1. INTRODUCCIÓN

    Introducción
  2. SEMANAS
    1) El Pacto
    5 Temas
  3. 2) Una Sola Carne
    5 Temas
  4. 3) Las Funciones
    5 Temas
  5. 4) La Siembra y la Cosecha
    3 Temas
  6. 5) El Perdón
    3 Temas
  7. 6) La Visión de Fe y Confianza
    3 Temas
  8. 7) Orando Juntos
    4 Temas
  9. 8) Vivir de Común Acuerdo
    3 Temas
  10. 9) Fluyendo Juntos en el Espíritu
    4 Temas
  11. 10) Intimidad Sexual
    4 Temas
  12. 11) Guerra Espiritual
    4 Temas
  13. 12) Patrones de Vida
    3 Temas
  14. 13) El Ministerio de una Sola Carne
    3 Temas
Progreso de Leccion
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"Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida ypaz.  Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden" 
(Romanos 8:3b-7).

1) En calidad de cristianos, es nuestra meta ser guiados por el Espíritu y no actuar en la carne. Es el Espíritu Santo quien siempre nos guía a perdonar. Dios es presto para perdonar. “Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan” (Salmos 86:5).

  • Anoten cualquier razón que han utilizado para negarse a perdonar.
  • ¿Apoya la Palabra de Dios alguna de estas razones?

Si retenemos el perdón en nuestro corazón, es el alma la que se hiere. Nuestra alma (mente, voluntad y emociones) se niega soltar ir el dolor y toma una decisión consciente de retener la ofensa. Entre más demos libertad a la guía del Espíritu, más prestos estaremos para perdonar a quienes nos han herido u ofendido. La falta de perdón, con mucha frecuencia se manifiesta en la carne. 2 Samuel 6. Estos malestares podrán ser dolores de cabeza, úlceras, insomnio, mala digestión, entre otros. ¿Por qué no toman unos momentos los dos ahora mismo para examinar sus corazones y ver si hay alguien a quien le están reteniendo el perdón?

¿A tí se te dificulta perdonarte a ti mismo? Aunque por nosotros mismos somos indignos, debes saber que Cristo nos ha hecho dignos por su sangre. “Para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios.” (Colosenses 1:10) y “Los hemos animado, consolado y exhortado a llevar una vida digna de Dios, que los llama a su reino y a su gloria.” (1 Tesalonicenses 2:12).

Examina ahora tu corazón y mira si existen áreas en las que no te has perdonado a ti mismo. Y mediante un acto de tu voluntad, decide perdonarte a ti mismo.
La Escritura dice que David fue un varón conforme al corazón de Dios (“Tras destituir a Saúl, puso por rey a David, de quien dio este testimonio: “He encontrado en David, hijo de Isaí, un hombre conforme a mi corazón; él hará todo lo que yo quiera”. Hechos 13:22), sin embargo cometió grandes pecados y pidió perdón de corazón y se decidió humillarse delante de Dios y pedir perdón y perdonarse. 2 Samuel.-


2) Es tiempo de dejar que Cristo te ayude a limpiar la casa en área de la falta de perdón. Oren el uno por el otro durante este tiempo. (Este tiempo en el que estás a solas puede tomar algún tiempo. Dense uno al otro el tiempo que sea necesario para terminar. Puede, incluso, llevarte varios días el terminar todo el proceso. Sean pacientes y continúen orando uno por otro).


3) Cuando cada uno ha terminado su tiempo a solas y ha perdonado a todo aquel que el Señor le haya mostrado, vuelvan a reunirse con su cónyuge. Pidan ahora que el Espíritu Santo les muestre como pareja si hay alguien a quién no hayan perdonado, que les haya ofendido como pareja o familia. Decidan juntos perdonarlo y oren juntos por ello.

4) Perdonen las ofensas que le hayan hecho al otro cónyuge.

5) Finalmente ha llegado el momento para perdonarse mutuamente las ofensas, desilusiones, comisiones y omisiones repetidas y todo lo que el Espíritu Santo les muestre.

6) Ahora viene el tiempo para caminar en el perdón que han dado y recibido. Si uno tropieza, el otro cónyuge le ayudará a levantarse. “Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante!” (Eclesiastés 4:10). Mantengan sus ojos en Cristo, y las ofensas de otros parecerá cosa pequeña en comparación con el gran amor perdonador de Jesús.

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