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Matrimonios para toda la Vida

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  1. INTRODUCCIÓN

    Introducción
  2. SEMANAS
    1) El Pacto
    5 Temas
  3. 2) Una Sola Carne
    5 Temas
  4. 3) Las Funciones
    5 Temas
  5. 4) La Siembra y la Cosecha
    3 Temas
  6. 5) El Perdón
    3 Temas
  7. 6) La Visión de Fe y Confianza
    3 Temas
  8. 7) Orando Juntos
    4 Temas
  9. 8) Vivir de Común Acuerdo
    3 Temas
  10. 9) Fluyendo Juntos en el Espíritu
    4 Temas
  11. 10) Intimidad Sexual
    4 Temas
  12. 11) Guerra Espiritual
    4 Temas
  13. 12) Patrones de Vida
    3 Temas
  14. 13) El Ministerio de una Sola Carne
    3 Temas
Progreso de Leccion
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Antes de su ascensión al cielo, Jesús les dijo a sus discípulos que esperaran en Jerusalén para ser bautizados con el Espíritu Santo.

“Una vez, mientras comía con ellos, ordenó: —No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.” (Hechos 1:4-5)

Aquellos a quienes hablaba eran nacidos de nuevo cuando Él vino después de su muerte y resurrección

“Acto seguido, sopló sobre ellos y les dijo: —Reciban el Espíritu Santo.” (Juan 20:22).

Sin embargo, era obvio por lo que Jesús les estaba diciendo en el primer capítulo de Hechos, que existía otra experiencia, separada, a su disposición. En Hechos 1:8, Jesús les prometió que recibirían poder y se convertirían en sus testigos hasta lo último de la tierra. Todos aquellos que se habían reunido para oír a Jesús lo amaban mucho y habían escogido seguirle, pero carecían de valor y osadía. Todos lo habían abandonado cuando fue crucificado con excepción de Juan y las mujeres. Pedro hasta había negado que lo conocía. Era obvio que necesitaban el poder que los capacitaría para cumplir su compromiso con él.

En Hechos, capitulo 2, todos los discípulos estaban reunidos en un lugar. Hasta María, la madre de Jesús,
estaba allí. El Espíritu Santo descendió sobre ellos y fueron todos llenos del Espíritu. La primera manifestación de esta llanura fue que todos comenzaron a hablar en lenguas según el Espíritu les capacitaba. “Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.” (Hechos 2:4). Estas lenguas fueron comprendidas por gente de todas las naciones que se encontraban en Jerusalén para la fiesta del Pentecostés. El obedecer a Dios y estar juntos dio a los discípulos unidad y poder tremendos, lo cual no se había visto sobre la tierra desde que Dios confundió los idiomas en la torre de Babel: “Entonces el Señor dijo: «Todos forman un solo pueblo y hablan un solo idioma; esto es solo el comienzo de sus obras y todo lo que se propongan lo podrán lograr. Será mejor que bajemos a confundir su idioma para que ya no se entiendan entre ellos mismos». De esta manera el Señor los dispersó desde allí por toda la tierra; por lo tanto, dejaron de construir la ciudad. Por eso a la ciudad se le llamó Babel, porque fue allí donde el Señor confundió el lenguaje de todos los habitantes de la tierra y los dispersó por todo el mundo.” (Génesis 11:6-9). Cuando hablamos como uno solo, y tenemos un corazón y un propósito, existe poder. El hablar en lenguas fue el resultado de la obediencia y unidad que no habían tenido anteriormente. Les capacitó a ellos, y ahora a nosotros, para reunirse con creyentes de todo el mundo, hablando diferentes idiomas naturales, pero hablando unidos en el Espíritu. La segunda manifestación del Bautismo fue la osadía con la que los discípulos
comenzaron a proclamar el Evangelio. Esta misma gente que antes había tenido tanto miedo y timidez ahora esta atrayendo grandes multitudes con su predicación en la calle. De repente, ya no les preocupaba lo que las multitudes pensaban de ellos o si se encontraban en peligro. Habían recibido el poder necesario para vivir la vida cristiana. Pueden estar seguros de que Satanás conoce el poder de esta experiencia. Ha hecho mucho a través de las edades para desacreditarla. En algunas Iglesias, hasta ha logrado que le atribuyan a él las manifestaciones externas del Bautismo del Espíritu Santo, particularmente las lenguas. Ha logrado que mucha gente no haga caso de la experiencia y aun que se burlen de ella, teniendo como resultado una gran perdida para ellos. Sin el Bautismo del Espíritu santo, estamos muy limitados en cuanto a lo que podemos realizar. No estamos “conectados” a la fuente vital del poder sobrenatural que el Espíritu Santo ofrece.

El Bautismo o Llenura del Espíritu Santo no fue una experiencia solitaria en la historia de la Iglesia. A través del libro de los Hechos, la misma experiencia, con las mismas manifestaciones se repetía vez tras vez (Hechos 8, Hechos 10, Hechos 19). La Iglesia del primer siglo se movía en el Espíritu en una forma que con frecuencia condicionamos. Y sin embargo, esta misma medida de poder y autoridad esta a disposición de la Iglesia hoy, si tan sólo la recibiéramos. Si el Cuerpo de Cristo estuviera unido hoy en el poder del Espíritu Santo en el que se movió la Iglesia del primer siglo, veríamos victoria y gloria de las que solo soñamos hoy en día. Este poder esta disponible en cada una de nuestras vidas en la misma forma en que estuvo a disposición de cada discípulo ene se día de Pentecostés. Sólo necesitamos extender la mano y tomarlo.

En Lucas 11:11-13 (“¿Quién de ustedes que sea padre, si su hijo pide un pescado, le dará en cambio una serpiente? ¿O si pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!”), Jesús nos dice que si nosotros que somos terrenales sabemos dar buenas cosas a nuestros hijos, entonces cuánto más el Padre que está en el cielo dará el Espíritu Santo a los que le pidan. Sabemos, entonces, que tenemos que pedir para recibir. Santiago nos dice que no tenemos porque no pedimos. “Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden.” (Santiago 4:2). El Bautismo del Espíritu Santo está a disposición de cualquiera que haya pedido a Jesús que sea su Señor y Salvador. Tan sólo necesitamos pedirle a nuestro Padre en el nombre de Jesús que nos bautice en el Espíritu Santo y Él lo hace. Podemos pedirle por nuestra propia cuenta o podemos pedir a otros cristianos llenos del Espíritu que impongan manos sobre nosotros para impartir el Bautismo. “Entonces Pedro y Juan les impusieron las manos y ellos recibieron el Espíritu Santo.” (Hechos 8:17); “Cuando Pablo les impuso las manos, el Espíritu Santo vino sobre ellos y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.” (Hechos 19:6).
Tienen que saber que cuando pedimos, recibimos. Aprópiate de esa promesa y recibe todo lo que el Espíritu tiene para ti. Las lenguas son una manifestación definitiva del Bautismo del Espíritu Santo. Esto es nuestro propio idioma de oración, no el don de lenguas. El Don de Lenguas, uno de los nueve dones del Espíritu, es a lo que Pablo se refiere en 1 Corintios 14:5 (“Yo quisiera que todos ustedes hablaran en lenguas, pero mucho más que profetizaran. El que profetiza aventaja al que habla en lenguas, a menos que este también interprete, para que la iglesia reciba edificación.”) , 1 Corintios 14:13 (“Por esta razón, el que habla en lenguas pida en oración el don de interpretar lo que diga.”), 1 Corintios 14:22-23 (“De modo que el hablar en lenguas es una señal no para los creyentes, sino para los incrédulos; en cambio, la profecía no es señal para los incrédulos, sino para los creyentes. Así que, si toda la iglesia se reúne y todos hablan en lenguas, y entran algunos que no entienden o no creen, ¿no dirán que ustedes están locos?”). El idioma de oración de las lenguas es a lo que se refiere en 1 Corintios 14:4 (“El que habla en lenguas se edifica a sí mismo; en cambio, el que profetiza edifica a la iglesia.”), 1 Corintios 14:14-15 (“Porque, si yo oro en lenguas, mi espíritu ora, pero mi entendimiento no se beneficia en nada. ¿Qué debo hacer entonces? Pues orar con el espíritu, pero también con el entendimiento; cantar con el espíritu, pero también con el entendimiento.”), 1 Corintios 14:18-19 (“Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos ustedes. Sin embargo, en la iglesia prefiero emplear cinco palabras comprensibles y que me sirvan para instruir a los demás que diez mil palabras en lenguas.”)

Si tú no comprendes la diferencia, por favor aclara esto hoy mismo. Las lenguas se manifiestan en seguida que una persona reciba el Bautismo del Espíritu Santo, no debemos formular excusas o decidir que Dios no quiere que tengamos ese don. Más bien necesitamos buscar al Señor acerca de lo que está estorbando la manifestación. Quizá simplemente sea algún argumento intelectual o nada más vergüenza. Sin embargo, puede ser algo mas serio como la participación en actividades de ocultismo (horóscopo,
tablas ouija, escritura automática, etc.). Cuando las lenguas no se manifiestan, necesitamos pedirle al
Espíritu Santo discernimiento en cuanto al obstáculo. Sin embargo, debemos tener cuidado de permanecer en el Espíritu en nuestros intentos de ayudar al individuo y no entrar en actividades carnales como “Repite lo siguiente … “, tomar las mandíbulas de la gente y mover sus cabezas, y otras actividades diseñadas para forzar la manifestación de lenguas. Las lenguas no necesitan ser forzadas. Si están siendo estorbadas, tan solo tenemos que discernir el estorbo y quitarlo. Entonces se manifestaran plenamente.
Cuando el Espíritu Santo habla en lenguas a través de ti, Él te dará las palaras, pero tú necesitas entregarle tu lengua para que la use. Eso no significa que no articulas ningún sonido y que Dios en forma
sobrenatural tomará control de tu habla. Con mucha frecuencia, te darás cuenta de palabras que no son
familiares para ti y pensarás que son tonterías. Toma un paso de fe y háblalas. Una vez que haya sido
obediente en entregar tu lengua, el Espíritu Santo comenzará a proveerte un nuevo y hermoso idioma.
Comienza a usar ese idioma para alabar a Dios y hablarle acerca del amor que le tienes. Conforme
utilizas tu idioma de oración diariamente, comenzarás a verlo aumentar. Dicho aumento y el uso frecuente te traerán al deseo de Pablo de estar “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu … “ (Efesios 6:18).

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