El Fruto del Espíritu “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre y templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22-23)
1) Es “fruto”, no “frutos”.
- Este es una singular obra del Espíritu Santo.
- Produce cualidades de carácter y madurez espiritual.
2) Cualidades del fruto del Espíritu Santo:
- Amor- el amor incondicional de Dios. (1 Juan 3:16)
- Gozo – más profundo que la felicidad. (Juan 15:11)
- Paz – confianza, seguridad y tranquilidad. (Juan 14:27)
- Paciencia – resistencia y firmeza. (Santiago 1:4)
- Benignidad – amabilidad e integridad. (2 Samuel 22:36)
- Bondad – rectitud de corazón y vida. (Romanos 15:14)
- Fe – guardador de pacto. (Romanos 10:17)
- Mansedumbre – fortaleza bajo el control de Dios. (Salmos 18:35)
- Templanza – dominio de deseos y pasiones. (Proverbios 25:28)
3) El Fruto del Espíritu Santo es para las relaciones tanto con Dios como con los demás.
- Jesús nunca sanó milagrosamente las relaciones.
- Jesús nunca fue mediador de los problemas en las relaciones.
- Jesús retó los problemas en el corazón para sanar problemas en las relaciones.
- La madre de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo. “—Ustedes no saben lo que están pidiendo —respondió Jesús—. ¿Pueden acaso beber el trago amargo de la copa que yo voy a beber? —Sí, podemos. Les aseguro que beberán de mi copa —dijo Jesús—, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde concederlo. Eso ya lo ha decidido mi Padre.” (Mateo 20:22-23); “Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás” (Mateo 20:26-27)
- Pedro y Juan. “—¡La paz sea con ustedes! —repitió Jesús—. Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes.” (Juan 20:21)
4) Los problemas del matrimonio están directamente relacionados a situaciones en nuestro propio corazón.
- Frecuentemente buscamos en donde sea para mejorar nuestra relación matrimonial.
- El Señor quiere que veamos nuestro propio corazón, no el de nuestro cónyuge.
- Necesitamos rendirnos a la obra del Espíritu Santo.
- El producirá la cosecha en nuestra relación de una sola carne.
- No hay atajos.
- El matrimonio es una de las mejores relaciones para probar el Fruto del Espíritu en nuestra vida.
- Si el fruto no es real, vamos a aparentar tenerlo en nuestras relaciones casuales.
- No podemos fingir con nuestro cónyuge, quien nos conoce mejor.
- Hay una perspectiva equivocada de que supuestamente el matrimonio saca lo mejor de nosotros, pero lo contrario es la verdad.
- El matrimonio está diseñado para sacar lo peor a la superficie.
- El pacto en el matrimonio provee seguridad para nosotros como individuos y como pareja durante este proceso de cambio, sanidad y madurez.
- Claves para una relación sana fuerte.
- No mires lo malo en tu cónyuge sino ríndele a la obra del Espíritu Santo en ti.
- No intentemos ser el Espíritu Santo para nuestro cónyuge regañando, controlando o manipulando.
- Solamente podemos ser obedientes al Espíritu Santo por nosotros mismos.
- Necesitamos rendirnos a la obra del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo produce el fruto.
1) El fruto es el resultado natural de la morada del Espíritu Santo en nosotros.
- Es tan natural como un manzano produciendo manzanas.
- No debería ser una lucha.
- Comienza cuando Él mora en nosotros.
- Manifestaremos el fruto del Espíritu al grado que nos rindamos y seamos obedientes a la obra del Espíritu Santo en nosotros.
2) La madurez del fruto es la meta.
- En lo natural la fruta madura es más dulce y más deseable.
- En lo espiritual nosotros deseamos lo mismo.
- La madurez se mide por el grado en que nos hemos rendido a las obras del Espíritu Santo en nuestras vidas.
3) Una lucha constante se da entre nuestra carne y el Espíritu Santo.
- Jesús fue tentado. “Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos de la carne,[a] la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida—, proviene del Padre, sino del mundo.” (1 Juan 2:16)
- Jesús fue habilitado por el Espíritu Santo
- Nosotros somos habilitados por el Espíritu Santo.
- Él transformara nuestros corazones y producirá el fruto.
4) Las debilidades en nuestro carácter son detectadas mejor por nuestro cónyuge.
- Necesitamos rendir nuestras acciones y deseos carnales al Espíritu Santo
- Los cambios no se dan por nuestra fuerza de voluntad.
- Esta obra sobrenatural del Espíritu Santo trae cambios.
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