Día 5: Mejores decisiones, menos remordimientos
Devocional
¿Qué requiere el amor de mí?
Esta pregunta aterradora trae claridad, por lo que debe permanecer como guardián de nuestras conciencias. Deberá servir como nuestro guía, indicador y brújula al navegar las inevitables complejidades intrínsecas de toda relación. Deberá guiarnos a cómo tenemos que comportamos siendo novios, padres, jefes y entrenadores. Deberá formar un perímetro alrededor de lo que decimos y hacemos como cónyuges, compañeros de trabajo y vecinos.
Esta pregunta nos lleva a escuchar la voz de Dios en asuntos donde la Biblia, al igual que otra literatura religiosa, guardan silencio. Llena los vacíos con una precisión inquietante. Va más allá de lo que llegan las concordancias. Invalida la justificación insípida. “Pero la Biblia no dice que sea malo ________.” Acaba con los tecnicismos. Saca a la luz la hipocresía. Se pone de pie como juez y jurado. Es tan sencillo. Pero es inevitablemente demandante.
Nuestra última pregunta, impulsada e informada por el mandato de Jesús de “amarse como yo los he amado” tiene implicaciones en cualquier escenario relacional que se pueda imaginar. En algún momento todos somos tentados a preguntarnos y considerar qué es lo mínimo requerido de nosotros relacionalmente… exactamente lo que no queremos que considere la persona al otro lado de nosotros. Esta pregunta nos pide cuentas. Cuando presento este concepto en público, regularmente le pido a la audiencia memorizar la siguiente frase:
Cuando no sabes qué hacer o decir pregunta qué requiere el amor de ti.
No necesitamos capítulo y versículo. Tenemos algo mejor. El mandato amplio, sencillo, e inevitable que nos dejó Jesús. Debemos hacer por otros lo que nuestro Padre celestial, a través de Cristo, ha hecho por nosotros. Hizo lo que fue mejor para nosotros. Nosotros también, debemos hacer lo que es mejor para los demás, aún cuando la mayoría acepten algo inferior como suficiente.
Amor.
El amor no deja lugar a la confusión. El amor reduce la fricción causada por nuestro conocimiento limitado y las experiencias que inhiben nuestro buen juicio. Hay mucho que no sé. Hay cosas que jamás comprenderé. Pero mi ignorancia no impide mi capacidad de poner a otros primero.
Entonces, aunque a veces no estoy seguro qué debo creer, y mientras que mi postura en una variedad de cosas continúa madurando y cambiando, casi siempre sé lo que el amor requiere de mí.
Apuesto que tú también.
Lectura Bíblica
Así que, todo lo que quieran que la gente haga con ustedes, eso mismo hagan ustedes con ellos, porque en esto se resumen la ley y los profetas. San Mateo 7:12 RVC
Un mandamiento nuevo les doy: Que se amen unos a otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes unos a otros. En esto conocerán todos que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros.» San Juan 13:34-35 RVC
Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23 RVC
Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal resonante, o címbalo retumbante. Y si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los misterios, y tuviera todo el conocimiento, y si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y entregara mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es paciente y bondadoso; no es envidioso ni jactancioso, no se envanece; no hace nada impropio; no es egoísta ni se irrita; no es rencoroso; no se alegra de la injusticia, sino que se une a la alegría de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás dejará de existir. En cambio, las profecías se acabarán, las lenguas dejarán de hablarse, y el conocimiento llegará a su fin. Y es que solo conocemos y profetizamos de manera imperfecta, pero cuando venga lo perfecto, lo que es imperfecto se acabará. Cuando yo era niño, mi manera de hablar y de pensar y razonar era la de un niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé atrás las cuestiones típicas de un niño. Ahora vemos con opacidad, como a través de un espejo, pero en aquel día veremos cara a cara; ahora conozco en parte, pero en aquel día conoceré tal y como soy conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor. Pero el más importante de todos es el amor. 1 Corintios 13:1-13 RVC
Hermos devocional. La frase para memorizar. “Cuando no sabes que hacer o decir pregúntate que requiere el amor de mi” El AMOR EDIFICA. 1 Cor.8.1
La Biblia no tiene versículos explícitos para cada acción, pero sí mandatos muy amplios donde caben todas las respuestas.
Hermosa meditación.