
INTRODUCCIÓN
Como hemos visto la semana anterior, el regreso de Cristo será pronto y en dos etapas: en la primera, vendrá por su Iglesia. En la segunda, vendrá con su Iglesia nuevamente a esta tierra, para instaurar EL REINO ETERNO.
Los 7 años de Tribulación finalizarán con la batalla de Armagedón, en la que Jesucristo y Su Iglesia vencerán a las fuerzas satánicas y los ejércitos del mundo. El Anticristo y el falso Profeta serán lanzados al infierno, y Satanás será encarcelado en el abismo. Finalmente Jesucristo pisará nuevamente esta tierra en el Monte de los Olivos.
A los redimidos de la Iglesia que hayan sido resucitados en el Arrebatamiento (1 Tes 4:13-18), se les unirán los mártires de la Tribulación (Ap 20:4-50), y los justos del A.T. (Daniel 12:1-3); completando así la “Primera Resurrección”. Todos estos seremos salvos, tendremos cuerpos glorificados (como el del Señor), y reinaremos con Cristo durante mil años.
Entonces, Jesucristo juzgará a las personas que hayan sobrevivido a la Tribulación (Mt 25:31-33): Los que sean salvos entrarán al Reino de Dios (Mt 25:34); y los que no, serán condenados al infierno (Mt 25:41). Y finalmente habrá salvación para Israel (Romanos 11:25b-27).
Después de estas cosas comenzará el “Milenio”, un período de mil años (literales) durante el cual Jesucristo reinará en la tierra. El Reino Milenial será un reino de justicia y paz (Is 9:7, 32:17). Las personas disfrutarán de buena salud y longevidad (Is 35:6, 65:20). Además, se espera que haya una gran prosperidad (Zac 8:12) y sea quitada la maldición sobre la creación, lo que resultará en un cambio en la naturaleza de las plantas (Is 55:13), y los animales salvajes perderán su ferocidad (Is 11:6-9). Y como consecuencia de la paz con Dios, habrá paz entre los hombres (Is 2:4).
PREGUNTAS PARA COMPARTIR
1. Rompehielos: Antes de escuchar esta enseñanza ¿Cuál era tu conocimiento sobre el Reino Milenial, el Juicio Final y la Eternidad? ¿En qué ha cambiado tu percepción sobre estos acontecimientos futuros? ¿Por qué?
2. Compartan estos pasajes con el grupo: Ap 20:6, Mt 19:28, Is 54:13–14, Is 61:7. ¿Qué pasará con la Iglesia, Israel y el resto de las naciones durante el Milenio? Según Isaías 2:4, 11:6-9, 55:13 ¿Cómo será la relación entre las personas y con la creación en ese tiempo? ¿Cómo te imaginas que será el Reino de Justicia y Paz que describen Isaías 9:7, 32:17, y Zac 8:12?
3. Al concluir el Milenio habrá un Juicio Final para todas las personas que rechacen el mensaje del Evangelio. Según Apocalipsis 20:11, 13-15 ¿Cuál será el veredicto y la condena para todos ellos? ¿Qué te hace pensar en cuanto a la importancia y urgencia de predicar el Evangelio a las personas que te rodean, y orar por ellos para que reciban a Cristo como Señor y Salvador de sus vidas?
4. Leer Apocalipsis 21:1–5; 22:1–2 ¿Cómo se describe la relación personal que tendremos con Jesús en la Nueva Jerusalén y el nuevo Paraíso en el Reino Eterno? ¿En qué cosas necesita crecer tu actual relación con Cristo para llegar a ese nivel de intimidad y perfección?
5. Según Apocalipsis 22:7, 12, 17. ¿Cuál es el anuncio y advertencia final de Jesucristo? ¿Cuál debe ser nuestra respuesta como Iglesia? ¿Cuál es la invitación para los que aún no han creído en el Señor?
6. Testimonio Corto. ¿Qué reflexión ha dejado para tu vida toda la serie de FIRMES HASTA EL FIN? ¿De qué manera conocer lo que dicen las Escrituras ha impactado tu relación con Jesús?
7. Conociendo ahora la verdad de las Escrituras sobre el Regreso de Cristo. ¿Qué acciones podrías tomar en tu vida diaria a partir de ahora? Menciona algunas cosas que hayas decidido cambiar y por qué. ¿En qué te podemos ayudar como grupo?
AVANZANDO
El mensaje del Reino de Jesucristo nos recuerda la inminencia de su regreso y la importancia de estar preparados para ese día. Por eso, es necesario cultivar una vida en obediencia y escudriñar las palabras de la Biblia para conocer a profundidad las promesas de Dios para la humanidad.
Nuestra respuesta a este mensaje “Firmes hasta el Fin” debe ser: obediencia, fe, revelación, amor y relación con Jesús. El Señor mismo nos ha invitado a acercarnos y a saciar nuestra sed con el agua de la vida eterna (Juan 4:14, Apocalipsis 21:6-8). Esta invitación es para toda la humanidad, pero especialmente para el que cree (Juan 11:25-26).
La promesa de la eternidad con Jesucristo es una poderosa motivación para vivir nuestras vidas de acuerdo con sus enseñanzas en la actualidad. Debemos recordar que nuestras decisiones de hoy tienen un impacto eterno.
Cuando leemos la Biblia, a menudo miramos al pasado para aprender de los errores y aciertos de aquellos que vivieron antes que nosotros, de cómo entró el pecado a la humanidad y las consecuencias que trajo. Pero en este caso, hemos tenido la oportunidad de mirar hacia el futuro y ver lo que nos espera, un Reino Eterno con Cristo.
Ahora, volvemos al presente con una nueva perspectiva. Nos enfrentamos a la decisión de cómo vamos a vivir nuestras vidas a la luz de esta revelación. ¿Cómo vamos a invertir nuestro tiempo, recursos, esfuerzo a partir de ahora? ¿Qué cosas que antes postergábamos ahora se vuelven más importantes? ¿Qué cosas que antes considerábamos esenciales ahora parecen insignificantes?
Estas son preguntas importantes que cada uno de nosotros debe responder en su intimidad. Pero, la respuesta que elijamos tendrá un alto impacto en cómo vivimos el resto de nuestras vidas y en lo que haremos en la eternidad.
CAMBIANDO TU MENTE
“Se extenderán su soberanía y su paz, y no tendrán fin.
Gobernará sobre el trono de David y sobre su reino, para establecerlo
y sostenerlo con justicia y rectitud desde ahora y para siempre.”
(Isaías 9:7)
ORACIÓN
Gracias Señor por este tiempo de revelación. Me has permitido conocer detalladamente los acontecimientos sobre lo que vendrá y el futuro que nos espera. Ayúdame a partir de ahora a ser transformado en la versión que Tú quieres. Guíame a través de las Escrituras a ser entendido en los tiempos. Conociendo ahora los sucesos futuros me comprometo a crecer en mi relación personal contigo y guiar a otros hacia el mensaje del Evangelio. ¡Amén!
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